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lunes, 21 de enero de 2013

CAFÉ TACVBA - EL OBJETO ANTES LLAMADO DISCO (2012)


Parece que los Tacvba se cansaron del encierro del estudio de grabación y decidieron plasmar su nuevo trabajo en vivo, rodeados de su público pero sin aplausos, algo similar a lo que Jorge Drexler nos mostró en Amar la Trama (2010), comenzando por Buenos Aires y siguiendo por Santiago de Chile, México D.F. y Los Ángeles, siempre bajo la tutela de su eterno productor Gustavo Santaolalla.
Pioneros de la explosión del rock alternativo mexicano de comienzo de la década del noventa cimentaron las raíces de la revolución sonora latina con el imprescindible Re (1994), se pusieron experimentales en el doble Reves / Yo Soy (1999) y alcanzaron el reconocimiento masivo como una de las grandes bandas de toda Latinoamérica con el fantástico Cuatro Caminos (2003), su último trabajo Sino (2007) volvía a mostrarnos sus influencias mas rockeras.
¿Qué más se le puede pedir a una banda con mas de veinte años de trayectoria? Bueno parece que el cuarteto liderado por el cantante Ruben Albarran y su infinidad de pseudónimos siempre tienen algo más para dar, nunca se pusieron colorados con romper las estructuras clásicas del rock, coquetear con ritmos electrónicos y fusionarlos con el folklore mexicano tradicional, es algo que el grupo siempre matizó a la perfección, todo vale en el universo de los Tacvba siempre afrontando el desafío, la manera de no repetirse es lo importante, divertirse y no permitir que el tedio los abrume.
Su séptimo álbum El Objeto Antes Llamado Disco es sin dudas el disco mas darky de la banda, plagado de sonidos sintetizados, colchones de teclados y diferentes climas etéreos todo esto sumado al regreso de la máquina de ritmos dejando de lado la batería tradicional de tracción a sangre, retornando así a la formación clásica del grupo.
La paleta de matices que abarca el disco es muy amplia pero, por mas que las canciones se vistan con todo tipo de aditamentos la raíz mexicana esta siempre presente y es fundamental en la música del grupo, es el gen que los transforma en algo único con sello propio, canciones como “Pájaros” apertura de este nuevo trabajo, “Zopilotes” y “Volcán” encargada de cerrarlo son el vivo reflejo de por qué Café Tacvba es la gran banda de rock mexicano, la respuesta quizás sea porque nunca se olvidaron de sus orígenes, son auténticos y así suenan.
Con una lírica ligada a la naturaleza y la espiritualidad la voz del guitarrista Joselo Rangel le da vida a “Espuma” uno de los mejores momentos del álbum, “Olita de Altamar” una suerte de alegre reggae trasandino le da paso a “Aprovechate” una nueva balada romántica en la voz del tecladista Emmanuel del Real que irremediablemente nos hará recordar al clásico “Eres”. Este es (posiblemente) el trabajo donde los mexicanos más se han auto influenciado. También hay lugar para el pop bailable en “Yo Busco” y “Tan Mal”
La épica balada y primer corte “Al Otro Lado del Camino” sirvió como antesala a estos diez nuevos tracks que nos devuelven después de cinco años de espera a unos Café Tacvba maduros, camaleónicos e irónicos desde el título mismo, un fiel reflejo de la industria discográfica hoy en día.
Lean Ruano.-


MARK EITZEL - DON’T BE A STRANGER (2012)


Luego de haber sufrido un grave ataque al corazón en el año 2011 que puso su vida en jaque, el líder de American Music Club debió permanecer en reposo durante un tiempo bastante prolongado, lo que llevo a desvanecer cualquier intento de reencuentro con sus ex compañeros de ruta, pero abrió la posibilidad de redondear  los “demos” de lo que podría haber sido un disco junto a su banda y darle vida a ese fascinante cantautor de alma herida que lleva dentro.
Mark Eitzel  regresa a lo que mejor sabe hacer las baladas melancólicas, taciturnas y delicadas, dejando de lado el coqueteo electro pop de trabajos anteriores como fueron los álbumes The Invisible Man (2001) y Candy Ass (2005). El californiano es un exquisito compositor de melodías intimistas y lúgubres siempre buceando entre el pop de salón, el jazz trasnochado y el folk de raíz norteamericana.
Para esta ocasión descansa en las manos del productor Sheldon Gomberg quien ya ha sabido sacar lo mejor de artistas de la índole de Lucinda Williams, Warren Zevon y Rickie Lee Jones y acompañado por Pete Thomas legendario baterista de Elvis Costello & The Attractions y el propio guitarrista de los AMC - Mark “Vudi” Pankler.
Don't Be A Stranger, su nuevo trabajo llega tres años después de su ultima producción Klamath y a más de cuatro de la reunión con su antigua banda y la edición del majestuoso The Golden Age (2008) esa re-unificación que significo el retorno de American Music Club rebautizada con dos nuevos integrantes.
Mark Eitzel un confeso fan de Nick Drake lo demuestra en canciones como “I Know The Bill is Due” de una belleza sutil y minimalista, “I Love You, But You’re Dead” es la encargada de abrir el álbum con una apasionada interpretación vocal perfumada de una apesadumbrada lírica hiriente.
“All My Love” una preciosa balada mid tempo soulera, reinterpretada en esta ocasión con un arreglo de piano mas jazzy que su versión original encargada de abrir el último trabajo de American Music Club.
A esta altura el bueno de Mark ya nos demuestra que sigue estando a la altura de sus mejores momentos  canciones como “Oh Mercy”, “Break the Champagne” o “Nowhere to Run” pueden dar certificada prueba de esto, un folk singer con mayúsculas a la altura de Jeff Tweedy (Wilco), Kurt Wagner (Lambchop) o Bill Calahan.
Once canciones llenas de belleza, madurez y serenidad., un trabajo caracterizado por la elegante melancolía que ya es marca registrada en la pluma del californiano.
Lean Ruano.-

martes, 8 de enero de 2013

COSAS QUE NUNCA DIGO, entrevista a Manza Esaín


Noche de viernes. Manza apura el último trago de una cerveza artesanal y se dispone a contestar una pregunta sobre un futuro posible del rock como género: “Creo que pedirle al rock que genere una nueva revolución cultural me parece que es ridículo. Igualmente, pienso que aun sigue siendo un importante factor de cambio, ya que es la puerta de entrada a un montón de formas culturales distintas. Sigo pensando que cualquier persona que se mete de lleno en el rock, como forma cultural, consume una cultura mejor, sin dudas. Porque el rock sigue siendo una puerta de entrada a un montón de discos, películas y libros buenísimos; y también a maneras buenísimas de pensar la vida…”
Así de claro, así de simple. Y no es casualidad que lo exprese con tanta claridad de concepto, porque el hombre sabe largo y tendido de esto y le gusta mucho hablar del tema. Quizás sea así porque desde hace más de 20 años Mariano Manza Esaín viene haciendo recorridos plurales en la música. Dueño de una fina sensibilidad que ensambla cuidadosamente palabras y sonidos haciendo que la huella de su arte sea más precisa e intensa. La superficialidad reinante de los ’90 no impidió su paso por proyectos relevantes de la escena nacional, ya sea encabezando Menos que Cero, o participando de Martes Menta, la banda liderada por Ariel Minimal y apadrinada, nada más y nada menos, que por Soda Stereo.
En 2002 fue parte del prestigioso proyecto musical que lo reunió con Florencia Flopa LestaniAriel Minimal. Producto de esta unión surge el tan único como ponderable álbum de Flopa, Manza y Minimal (2003), elegido en forma unánime como el Mejor del Rock Nacional de ese año. Casi en paralelo con ello forma, junto a su hermano Luciano -baterista de otros grupos notables como Acorazado Potemkin y Motorama- la banda Valle de Muñecas, con la que lleva editados tres discos.
Pero su inquietud musical no se queda en proyectos propios sino que además produjo discos de bandas independientes como Pez, normA, Nikita Nipone, Coiffeur, Superlasciva, Mataplantas y Les Mentettes
Con este gran laburante del rock, la producción y la canción me encontré una nochecita de viernes en un bar del barrio de Chacarita para charlar sobre su carrera tan afianzada como deslizante.

Emiliano Acevedo.-

ESTE MAPA QUE TE DOY
¿Cómo fueron tus inicios en la música?
Mi padre es músico de jazz. Toca la batería estilo new orleans en un conjunto de 8 integrantes. En casa había discos de Jelly Roll Morton, King Oliver, Louis Armstrong, y de cantantes de los años 20´. Esto es lo que escuché toda mi infancia. Uno va absorbiendo todo eso. Si bien para él era más un hobby, se daba esto de ir a verlo a los shows, de armar su batería con mi hermano en el living de casa y ponernos a tocar, también había un piano. Así empecé yendo a una escuela de música que funcionaba en mi escuela primaria. Después cuando estaba entrando al secundario agarre una guitarra y aprendí más intuitivamente. Mi hermano (Luciano Esaín) aprendió a tocar la guitarra casi paralelamente a mí, aunque es más chico que yo, entonces nos gustaba cantar juntos y hacer juegos de voces como hacemos ahora pero con temas de otros.

Además de los Beatles ¿qué otra música escuchaban?
Nosotros teníamos unos primos más grandes que escuchaban rock y nos iban pasando música. Por ejemplo, rock progresivo, nacional de principios de los ´70. Esa fue la primera música propia que tuve, lo que absorbía a través de ellos. Después hubo un quiebre con eso porque empecé a escuchar punk rock, algo que a ellos no les copaba tanto, ya era como algo más  mío. También recuerdo el hecho de escuchar rock como algo mío, pero en el sentido de que no era de mis viejos.

¿Y hay algo de todo eso que aún identifiques como influencia?
Y creo que de alguna manera todo lo que uno fue absorbiendo se queda. Siempre hablamos con mi hermano que hay algo de la manera de tocar de las orquestas de mi viejo, que tiene que ver con la dinámica y el ensamble final a todo trapo, que está en la música que hacemos. Siempre me atrajo, también, tanto el aspecto catártico del punk, el noise o algunas bandas de indie rock como lo melódico y cantable de los Beatles. Y lo acústico de mi música tiene que ver con apreciar melodías y con un interés en las letras que lleva inevitablemente a escuchar a los cantautores, como por ejemplo Dylan, Nick Cave o Neil Young. A quién tuve la oportunidad de ver en 2001 y fue uno de los mejores shows que vi en mi vida. El nivel de intensidad y comunicación entre los músicos arriba del escenario fue impresionante y a la vez una potencia demoledora. Y por otro lado el tipo te saca esos discos completamente acústicos de guitarra y voz que son muy emocionantes.
Me gusta mucho las formas contraculturales de la música de raíz estadounidense, como el blues, el folk, la canción de protesta. Es curioso ver cómo en Europa parte del rock que más me gusta se terminó integrando a la cultura oficial y en EEUU,  más allá que el rock en sí mismo sea un formato que terminó siendo asimilado por el mainstream, las formas más interesantes del rock siguen siendo contra cultura. Hay un montón de bandas que no tienen posibilidades de ser masivos pero que para mi son la parte más atractiva del rock que viene de allá. Y en cuanto a mi música encuentro un montón de influencias en ella pero considero que están lo suficientemente diluidas como para que termine sonando con personalidad propia.

Acá también hay una movida interesante en ese sentido.
Sí, sí. Creo que lo mejor siempre está en los sótanos.

¿Estás permanentemente pensando o componiendo canciones?
En realidad son etapas. Aunque es verdad que a veces, en un ensayo o tocando en casa y no se sabe de dónde cae un tema a la tierra y uno está ahí como antena receptora. Por ejemplo, ahora es un momento donde estamos pensando en un nuevo disco y entonces uno empieza a recopilar ideas, y cosas que están pérdidas por ahí y mientras uno está tocando empieza a relaborar o descartar cosas que ya estaban o empiezan a surgir cosas nuevas. Frutos del trabajo porque surgen en pleno momento de mucha actividad. En mi caso primero viene la música. Y después sobre la melodía canturreo fonéticamente algo y cuando empiezo a escribir las palabras doy por terminada la letra en el momento en que se amalgama con la música, en el momento en que funciona con la melodía, en el que las silabas se convierten en musicales. Nunca escribí otra cosa que no sean canciones.

¿Qué te inspira escribir una canción?
A veces situaciones, o frases que uno tiene ganas de usar y de ahí sale el resto de la letra. Soy bastante obsesivo. Reviso varias veces la misma letra, la desarmo, la vuelvo a hacer. Por ahí un tema tiene cuatro estrofas pero escribo diez, y elijo las más lindas. Las palabras van haciendo la historia de a poquito. No es siempre de la misma manera.

¿Qué define la decisión de grabar un disco?
Digo: Hay que hacer un disco y empiezo a juntar todo lo que tengo a mano. En el último disco (La Autopista Corre Del Océano Hasta El Amanecer, 2011) usamos una metodología distinta. Probamos muchas cosas en el mismo estudio de grabación. En los discos anteriores llegamos con todo muy ensayado. Esta vez el proceso de grabación ayudó a encontrar una nueva identidad porque justo cambiamos de guitarrista. En el momento terminamos de ensamblar los arreglos de guitarra que queríamos hacer había surgido una identidad un poco diferente que terminó haciendo que los temas más viejos también cambien un poco.

El hecho de moverse en el ambiente de lo independiente, ¿les da la posibilidad de producir material con más regularidad?
Bueno, en realidad somos un caso atípico porque nuestro anterior disco fue hace 4 años. Pero el año pasado, en particular, fue uno de mucho trabajo, más shows que nunca. Aprovechamos para ir mostrando distintas cosas en el medio. Hicimos varios EPs, en su mayoría virtuales, con versiones grabadas en vivo en estudio, versiones que habíamos grabado de otros artistas para compilados, temas que había quedado afuera de los primeros discos. Una cantidad de material que lo estamos mostrando de a poquito, como para seguir ofreciendo material para que la gente escuche entre disco y disco.

Han hecho covers atípicos también…
Sí, para discos homenaje. El caso del tema de Almendra (“Hoy todo el hielo en la ciudad”), es un tema que quiero tocar desde que lo escuché por primera vez. Y el de Don Cornelio (“Una señal en el agua”) siempre fue mi tema preferido de ese disco. Uno, como melómano, muchas veces elige temas que no son los más obvios. Lo mismo pasa a nivel de bandas. Yo soy fan de los Beatles y de los Stones, pero siempre hay un par de bandas que uno considera propias porque, no  sé, o no las escuchaba nadie, o no son tan importantes pero uno les tiene un cariño especial. Siempre estoy escuchando un montón de música, todo el tiempo. Me encanta escuchar discos, cosas viejas que no había escuchado o escuchando cosas nuevas que van apareciendo. También intercambio info sobre nuevas bandas con cada uno de los artistas a los que produzco. En fin, producir a otro artista es como un aprendizaje mutuo que me parece buenísimo….

SIGNOS VITALES
Recién nombraste a Almendra, ¿qué significó Spinetta en tu vida?
Lo respeté toda la vida. Y su talento se nota en toda la extensión de su carrera pero a mí particularmente me emociona muchísimo más los discos de Almendra y Pescado Rabioso que todo lo posterior. Obviamente que siendo un tipo con tanto talento hay un montón de canciones posteriores que me parecen buenísimas, pero tal vez no soy un fan de su carrera solista pero que tiene millones de canciones muy buenas. Por ejemplo, el disco  A 18' del sol, que no es uno de mis discos preferidos, pero tiene “Canción para los días de la vida”, que es una canción que para mí está en el Top Five de mejores canciones. Es un artista que definió la parte del rock argentino que no tiene que ver con el rock del resto de los países. Creó algo que antes no existía.

¿Escuchás cosas nuevas?
Sí, todo el tiempo. Ya sea porque descubro cosas que si bien son viejas, yo no había escuchado. O porque escucho cosas que van saliendo. Además ser productor de bandas es como una excusa para realimentar la discografía. Con cada banda que trabajo nos intercambiamos discos.

Y además de Spinetta, ¿te gusta otra cosa del rock de acá?
Me gusta muchísimo Manal, algunas cosas de Los Gatos, cosas sueltas de Color Humano, Pappo's Blues, Vox Dei. De mitad de los 70´ en adelante mucho no me llega.

¿Por qué?
El rock acá tomó el camino del jazz rock y el rock progresivo, mientras que en el resto del mundo surgió el punk rock. Y a mí eso no me llega demasiado. Ya en los 80’ empiezo a encontrar algo que me gusta un poco más. Nunca fui demasiado fan de Soda, ni de Virus pero sí, de Sumo, Los Violadores, Don Cornelio y La Zona, toda esa movida más oscura me gustaba. Y cuando empecé a ir a recitales, iba a ver a Los Violadores, Los Ratones Paranoicos. Siempre pienso que disfruto más de los shows en los sótanos. Es como que disfruto más de la potencialidad de las bandas que de un “gran show”, con todo ya resuelto. Es curioso porque yo como integrante de mi banda quiero tocar en un lugar donde ya esté todo resuelto, donde las luces estén buenísimas, el sonido genial, y que nosotros estemos súper ensayados y tengamos la mejor noche de nuestras vidas. Pero cuando voy a ver bandas me gusta ver bandas que todavía no tiene muy claro el camino, ver esa potencia y completar los agujeros imaginariamente.

AUTOSUFICIENTE
¿Cómo fueron los primeros tiempos de tu carrera?
A fines de la secundaria conformé mi primera banda, que debutó en un festival del colegio (risas). Era una mezcla de punk rock, Stones y supongo que U2, también. Era como un sonido cercano al rock americano. En ese momento me gustaba mucho REM, Dream Syndicate, e iba un poco por ese lado. Después entré a tocar en una banda que se llamaba Víctimas de Hiroshima que tenía una influencia importante del rock de garage, y como término teniendo mucha onda con quien ahora es el periodista Fernando García, resolvimos juntarnos para formar otra banda que se llamó Revolver, que duró año y medio. Para ese entonces, además de tocar la guitarra, ya componía algo y hacía coros. Pero Fernando es quien hacía las letras. Él tenía como una cosa de generación beat, que para mí fue muy formativa a cerca de qué tenía que hacer una letra en una canción de rock, porque cuando empieza a componer está lleno de clichés y lugares comunes basados en canciones que escuchó. Pero Fernando me dio una visión distinta de lo que tenían que hacer las letras en las canciones. Así como después cuando empecé a tocar en los Martes Menta, tocar con Ariel (Minimal) me dio una idea del lugar del estribillo en una canción. Ariel venía de tocar en Los Minimals y todavía no tenía ese costado mucho más progresivo que tuvo después en los discos de Pez. En aquel momento, al lado de todo lo que yo había hecho, Ariel era tan pop que para mí era casi como Madonna. Mi entrada al grupo coincidió con la posibilidad de grabar un disco, y empezamos a girar por todo el país. Fue bastante rápido todo.

¿Cuándo lo conociste a Ariel Minimal?
Desde que empiezo a tocar en Víctimas de Hiroshima porque tanto esta banda como Los Minimals éramos parte de la misma movida, así que tocábamos juntos con otras bandas, como por ejemplo, Mal Recetado, La Celebración. Éramos bandas amigas. Coincidimos en la desintegración de las bandas a las que pertenecíamos. Mientras nosotros desarmábamos Víctimas para armar Revolver, él desarmaba Los Minimals para armar Martes Menta. Y empezó a haber una serie de intercambios de músicos que terminaron con nosotros dos tocando juntos.  

Justo, me acuerdo de una imagen que vi en la última parte de un documental de la historia del rock nacional, en donde aparecían ustedes, los integrantes de la movida sónica del llamado Nuevo Rock Nacional -de principios de los ´90-, todos juntos, mezclados, y sentados en una escalera…
Sí, eso fue una foto que se hizo, creo que en (los estudios) Moebius; en la que estamos todos mezclados, Martes Menta, Babasónicos, Los Brujos. Y siempre recuerdo una anécdota graciosa de ese día. En ese momento estaban todos los grupos trabajando con el mismo sello, trabajando con la misma persona, salvo nosotros. Y el productor nos presentó a alguien -que no recuerdo quién era- diciendo: “Estos son Los Brujos, Los Babasónicos, etc., etc., y éstos son los que se equivocaron de sello”, refiriéndose a nosotros (risas) Creo que esa movida que inició Soda Stereo, con Dynamo, es algo que no volvió a hacer otra banda. Un grupo que estaba a pleno, y que presenta un disco en Obras, con cinco shows, poniendo de teloneros, en cada una de las fechas a una banda nueva distinta; es un apoyo decidido por parte de ellos, que a todos los que estábamos ahí fue muy importante y nos sirvió un montón. De cualquier forma, me parece que fue algo de interés mutuo, porque creo que los Soda se estaban reinventando, de alguna manera. Como estaban tan pegados a la estética de los 80´ el haber descubierto al indie rock, o el noise les generó ganas de hacer algo diferente y creo que también les servía a ellos pegarse a toda una generación de bandas nuevas, ¿no? Para nosotros significó un espaldarazo increíble, porque logramos que nos conociera un montón de gente.

Martes Menta se terminó por la propia inercia del grupo o ¿se pensó en algún momento que podría llegar a durar un poco más?
El grupo de separa justo a la puerta de grabar su segundo disco. Había un conflicto de egos importante. Más allá de que yo por ahí era el que menos se metía porque había tres líderes potenciales de la banda. Era difícil, había mucho celo. Yo estaba medio al margen porque la banda había hecho un giro musical que mucho no me gustaba y dije: “bueno, listo en algún momento tendré mi propia banda y se acabó”. A mi me gustaba la parte más cancionera de Martes Menta, y hubo un momento en que la banda mutó y se fue para otro lado, que me parecía interesante, pero que no me representaba tanto artísticamente. Fue en esos momentos en los que empiezo a pensar en crear Menos Que Cero.

Y en esa época en la que ya tenías alrededor de veinte y pico, ¿vivías de la música?
No, creo que nunca viví de la música (risas). Cuando se separó Marte Menta empecé a trabajar como asistente en un estudio de grabación Del Abasto, que en realidad me servía para sobrevivir (más risas). Era asistente, tiraba cables, ponía los micrófonos. Ahí fui aprendiendo de a poco las cuestiones del estudio, hasta que en un momento me largué solo.

¿Y cómo fue vivir eso teniendo en cuenta que vos querías acceder a ese mundo como músico y cantautor?
En realidad, siempre lo vi como si fuera parte de lo mismo. Grabar, producir, tocar, componer. Es parte de hacer algo con toda la música que escuché y con la que tengo ganas de hacer. Desde opinar en la grabación de material de otra persona hasta pensar los arreglos de mis canciones.  Y en ese momento yo pensaba que ya algo estaba haciendo, no es que pensaba “cuánto me falta para llegar a…” Desde Martes Menta ya estuve en el "Nacional B", no es que me sentía en "Primera D” (risas). Siempre estaba ahí, a punto de jugar la Promoción; no era que estaba lejísimo…

Y seguías en contacto con Minimal…
Sí, de hecho no nos dejamos de ver nunca. Incluso, después yo grabé el cuarto (Fragilinvencible, 2000), quinto (Convivencia Sagrada, 2001) y sexto disco (El Sol Detrás del Sol, 2002) de Pez. Siempre estaba ahí, en las grabaciones del grupo, de una manera u otra. Hubo un par de años que estuvimos medio distanciado –justo cuando se terminó el trío que hicimos con Flopa-, pero, bueno, “la familia tira”… (risas)

¿Tu sobrenombre, de dónde viene?
Me lo puso Ariel. Salió de un chiste interno que teníamos entre los dos. Al principio no me gustaba mucho, me parecía medio bobo, pero con el tiempo me empezó a caer más simpático, y ahora ya no me molesta para nada.

¿Cómo es trabajar con Ariel?
Es difícil porque es muy avasallante, y eso genera que a veces haya choque de ideas o discusiones sobre maneras distintas de hacer las cosas. El no cede mucho, y, en general, las cosas tienen que ser como él dice. Sin embargo, haciendo un racconto de la historia en común, creo que son más los momentos copados que las diferencias.

SUERTE Y VERDAD
¿Cómo surge la idea de hacer el disco del trío Flopa, Manza y Minimal?
Surgió a partir de una idea mía de hacer un show con Ariel, y porque él quería hacer algo con las canciones de Flopa. Justo, Ariel había escuchado un par de grabaciones de ella y la invitó para un tema que tocara con nosotros. Yo ya la conocía a ella, desde hacía tiempo, y era mi amiga. Luego, Ariel se fue de gira, y cuando volvió, me dijo que tenía ganas de que hagamos algo juntos para ver que salía de eso. Ese trío estuvo buenísimo, porque además tuvimos con nosotros a Flopa cuando todavía no había sacado ningún disco, pero ya tenía un montón de canciones increíbles escritas. Por eso creo que –más allá que fue buenísimo para los tres por igual- Flopa es la estrella del disco, sin dudas.

¿Y cómo fue la composición de los temas incluidos en ese álbum?
Bueno, yo traje dos temas –“Trampa” y “Dejadez”- que eran de la época intermedia entre la separación de Menos Que Cero y el surgimiento de Valle de Muñecas; “Zigzag” fue pensado para ser incluido en el álbum y era  una especie de ejercicio de escritura automática, escribiendo, al mismo tiempo, letra y música, combinándolos con un collage sonoro; y “No Más” era un tema que yo tenía hacía mucho tiempo y que recién encontró su lugar en este álbum del trío. Con respecto a los temas de los chicos, me parece que Flopa ya los trajo todos compuestos, y con respecto a Ariel… Bueno, no sé, porque él es híper prolífico y está componiendo todo el tiempo. Creo que algunos temas los compuso especialmente para el disco, porque también es cierto que los temas de Ariel que fueron incluidos en el disco del trío no podrían haber formado parte de un disco de Pez en ese momento, debido al material del grupo. Luego de un tiempo, recién, él hizo un par de discos más cancioneros con Pez, que hasta ese momento era un grupo muy experimental.

¿Te sorprendió la repercusión del disco del trío?
Sí, obvio, a todos nos sorprendió porque, en realidad, lo habíamos hecho medio de taquito para plasmar un material que ya teníamos.

¿Se debió a tu distanciamiento con Minimal que el trío no haya grabado otro álbum?
En parte, sí; porque, al momento de empezar a pensar en hacer otro disco, justo se da que los dos empezamos a discutir por otras cuestiones, y ahí se termina el proyecto del trío…

Y cuando vuelven no graban un disco nuevo….
No, claro. Volvimos en 2010 y hacemos una serie impresionante de shows, tocando por todos lados, pero, aunque estaba la idea de hacer un nuevo álbum del trío, justo estaba por salir el disco de Valle de Muñecas y yo necesitaba un tiempo para dedicarme al grupo, lo que hizo que yo no pudiera participar del álbum que al final sacaron Minimal y Flopa, como dúo. Yo, en ese momento, no estaba con pilas como para ponerle toda la energía necesaria a ambos proyectos.

¿Habrá alguna posibilidad de un Flopa, Manza y Minimal, Volumen 2?
No sé. Eso dependerá de los tres, porque no siempre están dadas las circunstancias y ni coinciden los tiempos para juntarnos y encarar el proyecto. Si se da, seguro va a estar buenísimo, como siempre…

¿Cómo es trabajar con Flopa?
Creo que es una artista que tiene un universo propio realmente increíble en sus canciones y compone unas letras extraordinarias. Creo que tiene muchas cosas que la separan del resto de las chicas del rock de acá, ¿no? Ya que tiene un timbre grave, algo que no abunda entre las chicas que cantan rock en Argentina, una lirica super diferente a todas, y además no tiene esa inocencia típica del rock femenino. Porque Flopa viene del mundo del punk y del dark, lo que hace que tenga un bagaje de cosas super interesantes en su música. Por eso, sin dudas, es mi preferida.

REGRESA A TRAVÉS DE LA VIDA
¿Qué balance hacés de Menos Que Cero?
Bueno, fue mi primera banda que tuvo cierta repercusión. Me parece que, en ese momento, era un proyecto super novedoso y llegó a ser bastante revolucionario para la escena musical. Por eso, marcó influencia en un montón de bandas, entre las que ya estaban y las que vendrían después. Justo estaba a pleno toda esa movida sónica de aquellos tiempos y aparecemos nosotros con una propuesta, casi de punk rock con melodías beatleras, con un sonido que tenía que ver con The Jam, The Who, además de bandas inglesas de la época como Radiohead.

¿Nunca se te ocurrió hacer un disco solista?
Sí, esa era mi idea cuando se separó Menos Que Cero. Yo tenía una serie de canciones y llamé a mi hermano y a un bajista para que me ayudaran a grabarlas, pero en el momento de ponernos a trabajar en mis temas quedó demasiado en claro que ese ya era un proyecto de banda y no de solista. Así surge Valle de Muñecas

¿El nombre del grupo fue inspirado por la famosa novela de Jacqueline Susann (Valley of the Dolls, 1966)? 
No directamente. En realidad, en parte está inspirado por la película Beyond the Valley of the Dolls, de Russ Mayer -que es como una sátira de ese libro-; y además por el disco de Generation X (Valley of the Dolls, 1979). Después me enteré de la existencia de este best seller, que fue el primero que se llamó así. Así que no, no fue por ese libro en sí. Simplemente, me gustaba la frase, y así quedó.

¿Qué material creés que fue el que impulsó la idea de fundar este grupo?
Creo que todo el primer material de Valle de Muñecas tuvo que ver con la composición de canciones con un pulso más pesado –o más stone- que las de Menos Que Cero, en un estilo más dejado y más arrastrado, rítmicamente hablando. La diferencia era que Menos Que Cero era un grupo más adrenalínico, si se quiere, con mucho más de grito, mientras que Valle de Muñecas comienza a desarrollar una veta musicalmente más densa que mi grupo anterior. Obviamente que luego van surgiendo otras cosas, pero el primer sonido de Valle de Muñecas, reflejado en (el disco) Días de Suerte (2005), tiene esa cualidad de ser mucho más relajado que el de Menos Que Cero, así como bastante más oscuro.

¿Qué te parece la movida actual del rock argentino y los nuevos grupos?
Yo estoy disfrutando bastante de este momento, me parece que en los últimos dos años han aparecido muchos discos que están buenísimos. Entiendo que, en los ´80 y principio de los ´90, había una ansiedad particular entre la gente por ir a ver bandas, y eso ya no pasa tanto. También, en aquellos años, había muchas bandas que sonaban muy bien en vivo y por ahí los discos no estaban tan buenos, y por ahí hoy esa tendencia se invirtió: hay grupos que tienen discos buenísimos, pero no tantos que tengan un vivo interesante. De lo último me gustaron los discos de, Acorazado Potemkin, Cosmo, Valentín y los Volcanes, entre muchos otros. Me parece que todo el tiempo hay muchas cosas muy interesantes para escuchar, y creo que recién ahora se le está sacando el jugo a la grabación no profesional. Eso fue algo que costó: pasar de que se editen discos hechos sólo por gente idónea, a esta actualidad en la que se vuelve común que un músico pueda hacer su álbum en forma casera. Antes, cuando se hacía un álbum “no profesional”, éstos no tenían audio ni una producción interesante; y creo que recién ahora –por fin- se está logrando hacer cosas de calidad por fuera del estudio de grabación, supliendo eso que no se tiene de calidad técnica con una buena forma de saber usar esas herramientas informáticas que se tienen a disposición…

EL PRECIO DE LAS COSAS
¿Qué sentiste cuando apareciste entre los mejores 100 guitarristas del rock nacional en la encuesta hecha por la revista Rolling Stone?
Fue una encuesta hecha a músicos, principalmente. O sea, no sé quienes fueron los que me votaron pero les agradezco mucho. No sé cuantos votos habré tenido, pero está buenísimo estar ahí, es un orgullo. Por ejemplo, a mí me llamaron y les di una lista con mis top ten, otros les habrán dado sus preferidos, y así fue como quedé…

¿A quién elegiste vos?
No, qué sé yo. Voté a un montón que me gustan, entre los que figuran algunos nombres que no son tan obvios, también. Mucha gente piensa que los mejores guitarristas son aquellos que se destacan haciendo solos, y, en cambio, a mí me gustan un montón de guitarristas rítmicos que para mí fueron súper importantes, y por eso voté a esos también...

Guitarristas rítmicos, como…
Juanse o Gamexane, por ejemplo. Ellos dos fueron guitarristas rítmicos que en su momento fueron muy importantes, porque tenían un tipo de sonido que a mí me gustaban mucho. Obviamente, por otro lado, en una lista como esa no podía dejar a nombrar a guitarristas líderes como Edelmiro Molinari, a quién siempre admiré por sus solos en Almendra, y, por supuesto, a Ariel (Minimal), que también es un súper guitarrista…

Y votaste a alguno que no habrá quedado en la lista definitiva, ¿no?
Sí, unos cuantos. Por ejemplo, voté a Pablo Malaurie, el guitarrista de Mataplantas, que para mí es uno de los mejores guitarristas de los últimos años y ni figuró en la lista; lo mismo que Chivas (Arguello), de NormA, quién también es un guitarrista rítmico que me gusta muchísimo. También había votado a (Guillermo) Coda, de Los Peligrosos Gorriones, que creo que quedó en los últimos puestos, pero que para mí es uno de los mejores guitarristas que hay en el país, porque juntó un montón de influencias musicales de gente como Television o The Cure de una manera muy linda.

Seguramente, no mucha gente nombraría guitarristas rítmicos, por estar tan acostumbrados a tanto guitar hero
Sí, pero a mí me influenciaron un montón de guitarristas rítmicos. Qué sé yo, desde Lennon a Paul Weller, así como Steve Jones o Joe Strummer. Y después hay guitarristas que están entre medio de la textura del solo y de la guitarra rítmica, que hacen las dos cosas muy bien, como Keith Richards, que también son geniales; así como Peter Buck (REM) o Tom Verlaine (Television)…

¿Tenés alguna guitarra preferida?
Yo toco una (Fender) Telecaster, que es la que más me gusta. Me gusta muchísimo la Rickenbacker, también, y esas que tienen (el micrófono) p90, como la Epiphone Casino o la Les Paul Junior…

¿Te considerás un artista de culto?
Me lo han dicho un montón de veces. Supongo que puedo responder a esa categoría, pero no es mi anhelo ser un artista de culto, en realidad me gustaría que las canciones que hago las escuchen la mayor cantidad de gente posible. En resumen: Ni me molesta que me llamen así, ni me considero ser uno…

¿Tenés alguna canción de otro que te guste mucho y te hubiese gustado componerla vos?
Muchísimas: “Not Expectations”, de los Rolling Stones; “Venus de Milo”, de Television; “Bar Italia”, de Pulp; “I´ve Been Loving You Too Long”, de Otis Redding; “I´m a Loser”, de los Beatles; “Love Minus Zero”, de Bob Dylan

Bastante ecléctico…
Sí, tal cual. Todas son canciones tremendas.

¿Y de las tuyas, de cuales te enorgulleces?
Hay algunas como “Días de suerte”, “Dejadez” o “La soledad no es una herida”, que yo considero que son canciones realmente buenas.

¿Además de tu labor en Valle de Muñecas, a que otros artistas estuviste produciendo en el último tiempo?
Un disco nuevo de Pablo Krantz, otro de Pablo Malaurie, y también terminé uno grabado en vivo con nuevas versiones de temas viejos de Blues Motel. También estuve trabajando con una banda de Córdoba que se llama Un Día Perfecto Para El Pez Banana. Haciendo un poquito de todo. También estuve grabando unos temas para una banda sonora de Errata -una película dirigida por Ivan Vescovo-, cuya música es interpretada por una banda que se llama Bauer.

¿Y cuáles son tus proyectos actuales?
Seguir grabando el nuevo disco de Valle de Muñecas, así como grabar un par de cosas más que tenemos ganas, y seguir tocando. 2012 fue, prácticamente, el año en que tuve más shows de toda mi vida. Estamos yendo mucho a tocar a ciudades del interior del país, y eso es algo que nos permitió nuestro último disco: abrirnos las puertas para poder ir a un montón de lugares a tocar adonde aún no habíamos ido. 

Secuencia Inicial.-


domingo, 6 de enero de 2013

AEROSMITH - MUSIC FROM ANOTHER DIMENSION! (2012)


¿De qué hablamos cuando hablamos de este disco nuevo de Aerosmith? ¿De que sintetiza lo mejor de su historia o de que no aporta nada nuevo a este mito del rock que ya carga 40 años sobre su espalda? Obviamente, ambas afirmaciones no estarían erradas. Como sabemos, la carrera de este grupo de Boston se podría dividir fácilmente en tres etapas perfectamente delineadas: sus época setentosa, ruidosa y llena de excesos, cuando crearon un hard rock con influencias stone y mucho de música negra, un proceso que quedaría reflejado en discos clásicos e imprescindibles como Toys in the Attic (1975) o Rocks (1976); luego, un intermezzo decadente a partir de 1979 y primeros ´80, donde el grupo divagaría sin rumbo fijo, con dos nuevos guitarristas sustituyendo a los evadidos Joe Perry y Brad Whitford; y por último, el triunfal retorno glam del quinteto original, con el mensaje bien careta de Steven Tyler y Perry –cuando éstos dejaron atrás su época de Toxic Twins-  y un sonido híper pulido y comercial, que se inicia con Permanent Vacation (1987), un exitoso álbum que marcó a fuego la estética e intenciones artistas del grupo en los últimos 25 años. Pero, paradójicamente, quizás, esto también haya sido el inicio de la ruina de Aerosmith, ya que el grupo fue perdiendo, paulatinamente, credibilidad ante el público del rock -a pesar del que nunca mermó el éxito de sus giras y sus conciertos multitudinarios-, un proceso que se acentuó con la edición de discos poco convincentes como Nine Lives (1997) o Just Push Play (2001), y  de la híper cursi balada ("I Don´t Want to Miss a Thing", 1998) compuesta para la banda sonora de ese bodrio llamado Armaggedon, además de atravesar una etapa intermitente de poca creatividad, amagues de separación definitiva, y algunos escándalos mediáticos y problemas de salud de Tyler. Fueron años en los que Aerosmith se convirtió en una caricatura decadente del buen grupo que alguna vez fue, y más allá de las buenas intenciones de Honkin´ on Bobo, su cd de covers de blues, editado en 2004, casi nadie esperaba nada nuevo (y bueno) de esta banda. Y ahora, 11 años después de su último álbum de estudio con composiciones propias, llega este Music From Another Dimension! En sí, un disco desigual que contiene un número elevado de baladas, pero también algunos rocks que sí valen la pena y señalarían el camino ideal para el grupo, si deciden seguir en activo. Sin embargo, las últimas declaraciones de Joe Perry desmentirían esta posibilidad, ya que dijo que éste, muy posiblemente, “haya sido el último álbum de la carrera de Aerosmith”. Un punto final  un tanto desparejo, por cierto….

UN PROCESO ACCIDENTADO
La historia de este Music From Another Dimension! arranca en 2006, con el inicio de numerosas e infructuosas sesiones de grabación, que incluyó cambios de productor en el medio (Jack Douglas en lugar de Brendan O´Brien), antes de poder terminar el álbum, que sería adelantado con el lanzamiento del primer single “Legendary Child”, en mayo de 2012. Además este disco incluye el regreso de compositores externos de oficio, como Diane Warren, Desmond Child y Jim Vallance, quiénes habitualmente marcaron el pulso comercial y ganchudo del grupo, ayudando a la dupla Tyler y Perry a crear hits, desde Permanent Vacation en adelante.

VIEJOS, PERO AUN BUENOS (A VECES…)
Music From Another Dimension! arranca con “LUV XXX”, un excelente rock descrito por el propio Tyler como “beatlesco”, que además cuenta con una melodía atractiva y la participación estelar de Julian Lennon, el hijo de John, en coros. Luego llega “Oh Yeah!” un increíble número con clara influencia stone, otra una canción con mucho gancho comercial e indudable calidad. Hasta acá, sin dudas, es el mejor comienzo de un disco de Aerosmith en años… El tercer tema, “Beautiful”, es bueno aunque parezca un outtake de Nine Lives. Luego nos chocamos con la primera balada del disco: “Tell me”, un corte lindo y bien FM. “Go Out the Lights” intenta recrear la onda canchera de “Same Old Song and Dance”, el rock clásico del grupo de 1974, pero termina convirtiéndose en un revoltijo en el que Aerosmith no hace más que plagiarse a si mismo. Por fin, llegamos a la mencionada “Legendary Child”, un rock bochinchero que ya se convirtió en un nuevo clásico de la banda, y candidato obvio a cualquier Greatest Hits que sea editado en los próximos años. No está nada mal, aunque tampoco sea una canción como para arrancarse las mechas… Lamentablemente, “What Could Have Been Done” no es más que otra balada que parece sacada de un concurso tipo American Idol, y que, obviamente, no aporta nada bueno a este Music From Another Dimension!  Por suerte, Aerosmith retoma el buen pulso en “Street Jesus”, un dinámico rock, aunque un poco repetitivo. De ahí pasamos, sin pausa, a “Can´t Stop Loving You”, otro lento en la onda “What it Takes”, que cuenta con la participación de la estrella country Carrie Underwood, quién hace dueto vocal con Tyler. “Lover Alot” es un rock “marca de la casa”, ideal para que el bocón Steve se luzca con otra buena perfomance. “We All Fall Down” es otra balada, que incluye orquesta y pañuelos descartables para secarse los mocos. Nada que ver con “Freedom Fighter”, un rock que sorprende con sus coros ala Bon Jovi (!), además de la participación vocal del actor Johnny Depp, y que resulta atractivo aunque termine siendo predecible. 

Lamentablemente, el grupo insiste con las baladas en “Closer”, otra canción del montón –en una onda ya escuchada mil veces antes- de la que no vale la pena detallar nada. “Something” -nada que ver con el clásico inmortal de George Harrison- es un boogie oxidado que arranca con el clásico sonido del órgano Hammond y se termina convirtiendo en una muy buena canción psicodélica y volada, en la que se luce la base del grupo conformada por Tom Hamilton (bajo) y Joey Kramer (batería), además del dueto guitarrero de Perry y Whitford, cuatro tipos que a esta altura se conocen de memoria y tocan de taquito, entendiéndose telepáticamente y con mucho feeling. Finalmente, Music From Another Dimension! se va en fade con “Another Last Goodbye” –sí, otra balada-, un tema predecible y (¿lo decimos?) ho-rri-ble, al que dan ganas de aplicarle el STOP reparador.
 Acá termina el cd convencional. Sin embargo, Music From Another Dimension! también fue editado en una edición deluxe que trae tres bonus tracks: el rock “Up the Mountain”, cantado por Tom Hamilton, quién hace la voz principal de un tema de Aerosmith por primera vez en la historia del grupo; “Oasis in the Night”, un folk casi acústico; y “Sunny Side of Love”, otro lindo tema pop con buena onda. Preferimos cerrar esta recorrida por Music From Another Dimension! con esta canción más que con la paupérrima balada que concluye el disco “oficial”.

En resumen, como decíamos al principio, en este Music From Another Dimension!, Aerosmith alcanza a redondear un disco ecléctico e irregular, que no decepcionará a los propios, pero que ya no atraerá a los ajenos. Un buen álbum, que sería aun mejor si no hubiera incluido tantas baladas decepcionantes.
La pregunta del millón sería: ¿Por qué no quisieron hacer un álbum potente de rock, sin baladas, como lo hicieron sus colegas de Kiss con Monster? Quizás, porque no se animaron a romper un concepto anquilosado que, evidentemente,  ya no da para más. Triste, pero ya no tiene remedio...

Emiliano Acevedo.-



LOS INICIOS DE SUPERTRAMP


El álbum homónimo debut de Supertramp (editado en agosto de 1970), alejado de la onda posterior del grupo de rock adulto o el sonido FM, es claramente un disco en la onda de rock progresivo, tan en boga a principio de los ´70, pero no sería exitoso en términos comerciales, más allá de su idealismo musical, como si lo fueron los álbumes editados por el grupo luego de 1974. En sí, porque también este es el disco de “otra banda”, ya que Supertramp, más allá de tener la presencia de Richard Davies (órgano, armónica, piano, piano eléctrico y voz) y Roger Hogdson (guitarra acústica, bajo, cello, fagot, teclados y voz), los dos lideres creativos indiscutidos del grupo, fue la única producción del grupo que contó con la participación de Bob Miller (batería) y Richard Palmer (guitarras eléctrica y acústica, balalaica y voz) –luego remplazados por Kevin Currie y Frank Farrell en Indelibly Stamped, el segundo disco del grupo, editado en junio de 1971. Curiosamente, Palmer reaparecería luego como letrista de King Crimson, en discos memorables como Red o Larks´ Tongues in Aspic.

Volviendo a Supertramp, esta producción cuenta con un trabajo instrumental pretencioso, de alta factura, con mucho énfasis puesto en las perfomances de teclados y guitarras. Hay un par de momentos musicales muy atractivos en temas como “Maybe I´m a Beggar”, “Shadow Song”,  "Words Unspoken", el leit motiv "Surely" (que abre y cierra el disco) o "Nothing to Show", además de la impresionante suite de fusión, de 12 minutos de duración, "Try Again", uno de los momentos mas extravagantes y elaborados de todo el álbum. Una canción en la que Roger Hodgson cumple una gran labor ejecutando el cello, el fagot y la guitarra acústica, y en donde se puede empezar a apreciar los primeros indicios musicales de como éste fundará luego, junto a Rick Davies, esa alianza musical que sería de importancia capital en la historia futura del grupo.

Como decíamos, a pesar del fracaso comercial de este disco debut, el dueto HodgsonDavies (ayudados por un misterioso mecenas holandés que financió los primeros tiempos del grupo) insistirían con Indelibly Stamped, otro disco sin suerte; y están a punto de ser despedidos del sello A&M cuando, en 1974, se destapan con Crime of the Century, primer disco de la nueva etapa del grupo, cuando la suerte de Supertramp cambia drásticamente con esta apoteosis comercial, y el comienzo de la era dorada del grupo, luego de remplazar a Farrell y Currie por el saxofonista, contador de chistes y presentador John Helliwell, el bajista Dougie Thompson y el baterista norteamericano Bob Siebenberg. Todos músicos con oficio y buen gusto, quiénes conformarían la formación “definitiva” de Supertramp, que editará grandes álbumes de estudio como Crisis? What Crisis? (1975), Even in the Quietest Moments (1977), Breakfast in America (1979) y el vivo Paris (1980); antes que Hogdson y Davies comenzaran a tirarse los platos por la cabeza durante la grabación de Famous Last Words (1982), el álbum que pondría punto final a esta etapa de Supertramp, antes de la partida definitiva de Roger. Pero esa es otra historia. Ésta, la de aquel lejano primer disco de 1970, es muy interesante también, aunque permanezca un tanto oculta.

Emiliano Acevedo.-