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miércoles, 25 de enero de 2012

JOY DIVISION - PERDIENDO EL CONTROL


1977 fue un gran año para el rock, se editaron grandes obras como The Idiot de Iggy Pop producido por David Bowie, el propio Bowie saca a la luz una de sus obras maestras Héroes, la eclosión punk invade Londres con los Sex Pistols y The Clash a la cabeza cansados de tanto virtuosismo sinfónico intentaron volver a las raíces del rock n’ roll con temas cortos rápidos y furiosos y letras anti sistema por aquel año en la ciudad de Manchester unos jóvenes Peter Hook en bajo, Stephen Morris en batería y Bernard Dicken (después conocido como Bernard Summer) en guitarra forman el grupo Warsaw en homenaje al tema de David Bowie y Brian Eno “Warszawa” del disco Low. Unos meses mas tarde se les uniría en voz Ian Curtis después de varios ensayos deciden cambiar el nombre por el de Joy Division, “La Division de la alegría” fue tomado del grupo de mujeres judías que los nazis obligaban a prostituirse en los campos de concentración. Dos años más tarde el famoso Dj y presentador de la BBC los incluye en sus famosas Peel Sessions de esta forma llaman la atención del conductor televisivo Tony Wilson quien los ficha para su sello Factory Records, Wilson era un fanático de la música y le encantaba descubrir talentos, Joy Division fue su primer gran descubrimiento. Wilson designa como productor a Martin Hannett y entonces ve la luz Unknown Pleasures, el álbum debut de Joy Division estaba impregnado de un sonido inaudito para el momento ritmos hipnóticos, líneas de bajos punzantes, guitarras y teclados que creaban climas densos y oscuros y sobre todo las letras y la voz grave de Ian Curtis que hablaban de la depresión, el suicidio y la desesperanza con estos ingredientes dieron el puntapié inicial del post punk. El disco abre con “Disorder” , en donde Curtis reza por una mano que lo guíe, dice tener el espíritu pero perder el sentimiento conmueve escuchar ese registro vocal en una persona de solo 22 años, la gran canción de esta obra es sin lugar a dudas “She’s Lost Control” una clara proclamación de angustia existencial a flor de piel, esta claro que en Unknown Pleasures el hilo conductor es el dolor, de ser alguien que no se es, de vivir en una ciudad gris y sin muchas oportunidades para los jóvenes de aquellos años. Ian Curtis fue la voz de esa generación desolada, desangelada, llevo el lenguaje del punk rock a un terreno nihilista. 

Ian Curtis quien comenzó a sufrir con bastante asiduidad ataques de epilepsia los cuales trataba de reproducir en los ritmos machacantes de sus canciones, el segundo trabajo de Joy Division Closer vio la luz en julio de 1980 dos meses mas tarde de lo previsto, ya que, el 18 de mayo de ese año Ian Curtis decide quitarse la vida ahorcandose con tan solo 23 años. Closer profundiza aún mas la temática existencialista canciones como “Isolation” con un trabajo mas acabado en los teclados crea un halo de misterio y profundidad que elevan al grupo a otra dimensión como también sucede con los polirritmos de “Colony” y “Atrocity Exhibition”, el pico mas alto llega con el último tema “Decades” donde la lírica de Curtis alcanza una tormentosa melancolia “La tristeza que sentimos no puede abandonarnos nunca ¿Dónde han estado?" Sencillamente Closer es una obra maestra musical y líricamente.
En 1981 aparece el registro en vivo Still casi al mismo tiempo que se publica el primer disco de New Order Movement, también se editó como simple y un mes antes de la muerte de Curtis la canción “Love Will Tear Us Apart” y sería la primer canción del grupo en ubicarse en los charts británicos. En 1988 el álbum Substance sirve como recopilatorio de los singles de Joy Division, el resto de los integrantes formo New Order pero eso ya es otra historia .
Joy Division marcó una época de angustia y desesperación su cantante se transformó en mártir para una generación, fue injustamente olvidado durante un tiempo pero en el 2008 gracias a la película de Anton CorbijnControl la obra de Joy Division y Ian Curtis como vocero se vieron nuevamente valorados y su legado, que es inmenso, volvieron a estar a la altura de sus obras albergados en los corazones y las almas de todos aquellos que se niegan al conformismo e intenten cambiar algo en este mundo.
Lean Ruano.-

domingo, 15 de enero de 2012

RY COODER - PULL UP SOME DUST AND SIT DOWN


La carrera de Ry Cooder se puede dividir entre sus numerosas colaboraciones, como genial guitarrista para diferentes artistas desde fines de la década del sesenta, sus maravillosas bandas de sonido, su intento como solista en los años 70’s y su renacimiento en la década del noventa de la mano del proyecto Buen Vista Social Club. Con apenas diecinueve años participo de la grabación de Safe Milk (1967) el disco debut del fallecido Captain Beefheart &The Magic Band experiencia que marcaría al joven Cooder de por vida, dos años mas tarde fue convocado por los Rolling Stones para sumarse a las sesiones de grabación de lo que seria Let It Bleed (1969) pero el encuentro no terminó de buena manera y después de varias idas y vueltas Cooder se volvió a EE.UU con un sabor amargo tras la experiencia con sus majestades satánicas. Al año siguiente participó de uno de los mejores trabajos de su gran amigo Randy Newman ,12 songs (1970) ese mismo año daría el puntapié inicial a su carrera solista con un trabajo de titulo homónimo. Alternando sus virtudes como guitarrista para diversos proyectos y sus trabajos solistas Cooder firmó varias bandas de sonido que ya son leyenda la mas emblemática es Paris, Texas (1984) del director alemán Win Wenders con quien en los años 90’s llevaría adelante la filmación del documental sobre el Buena Vista Social Club y de los conciertos en el Carnegie Hall de New York que dió el grupo tras el éxito mundial, el cual, tuvo la reunión de los míticos músicos que se volvieron a juntar tras casi 50 años de haber cerrado el popular Club de La Habana.
Ry Cooder reconoce que en sus últimas producciones sintió la necesidad de inventar personajes para darle voces a sus historias. Esta nueva etapa se inicia con el álbum Chavez Ravine (2005), el cual cuenta la historia olvidada del barrio Mexicano que fue demolido para construir un estadio de béisbol. Después llegó My Name is Buddy (2007), en esta ocasión el papel protagónico es para un gato rojo que prediga sus protestas en la década del treinta. Pegadito llegó I , Flathead (2008) y sus historias de autos de carreras y extraterrestres.
Pull Up Some Dust and Sit Down es el título de su más reciente producción quizás su álbum con el mayor contenido de canciones de protestas al mejor estilo de uno de sus héroes Woody Guthrie. Cooder nacido en Santa Monica – Los Angeles, cuenta historias de fronteras, de injustas deportaciones y de la crisis económica que sufre EE.UU por estos días,a Cooder nunca le tembló el pulso cuando se decidió a incorporar acordeones y todo tipo de sonoridades latinas a sus trabajos, a pesar de que los pronósticos comerciales no eran los mas alentadores, el siguió adelante con sus insititos creativos mas allá de las alertas recibidas por parte de la industria. Este nuevo trabajo no es la excepción, una amalgama de country, folk y blues se fusiona con ritmos y timbres latinos de forma muy natural en temas como “El Corrido de Jesse James” o “Christmas Time This Year”, también hay lugar para el blues y el homenaje a uno de los mas grandes bluesman en “John Lee Hooker For President”, “Lord Tell Me Why” con un sonido mas moderno recuerda a los últimos trabajos de R.L. Burnside, “I Want My Crown” un rock de voz aguardentosa seguro rememora sus días con el gran Captain Beefheart, tampoco faltan algunas baladas mid tempo como “Dirty Chateau” o “Hard Feelings”.
Este nuevo trabajo de Ry Cooder no solo confirma su calidad compositiva e instrumental, sino también, su excelente gusto para abordar diferentes ritmos y sonoridades que sin duda pueden servir como soundtrack para estos días política y económicamente conflictivos que se viven en el país del norte. Cooder a sus sesenta años sigue denunciando y poniendo voz a sus historias siempre con ironía y optimismo.
Lean Ruano.-

jueves, 5 de enero de 2012

CANTO ORGÁNICO, entrevista a Ivana Berenstein


Ella es una cantante y compositora argentina, nacida en 1977, porteña y licenciada de psicología, que realizó estudios profesionales de músico intérprete en la Escuela Popular de Música SADEM, así como estudios en artes dramáticas, danza contemporánea, guitarra, armonía vocal y canto. A lo largo de su trayectoria profesional realizó muchos shows en vivo (desde su debut en 2001) con distintos grupos, pasando por géneros variados como el jazz, tango, bosanova, pop y boleros; y fue cantante de la banda de rock Purple Jrein (2004-2005) así como protagonista de varios musicales, antes de decidirse a largarse como solista y mostrar su propias composiciones, a partir de 2007. Su nombre: Ivana Berenstein. Justamente, me encontré con ella para charlar acerca de su vínculo con el arte, la música y el canto, hace muy poco en un café cercano a la Biblioteca Nacional. Allí me contó, un poco, que la llevó a cambiar el diván por el micrófono y la guitarra, y mucho sobre el método Rabine de canto somático, una técnica de enseñanza ideada para hacer de la voz y el cuerpo un único instrumento integral, una disciplina –que junto también al método ruso Feldenkrais- la marcó a fuego y sigue influenciando su devenir cotidiano como cantante y docente musical. Ya con un álbum editado en 2010 (No Te Duermas), y muchas más canciones y repertorios futuros en ciernes, este es el testimonio de una artista que de a poco se va haciendo su lugar en los escenarios de Buenos Aires liderando una nueva generación de chicas cantautoras.

Por Emiliano Acevedo.-

TOMANDO CARRERA

¿Cómo fueron tus inicios musicales, que te llevó a cantar?
Empecé hace mucho, en el secundario. Lo primero que hice fue estudiar canto con una profesora que le enseñaba a mi tía –y también, durante un tiempo, a mi hermana-, y una vez que me metí en eso no paré más… Después, enseguida me puse a estudiar guitarra. Mas tarde, empecé una carrera musical en el Sindicato de Músicos (SADEM), y durante esa época también comienzo a cantar en distintas formaciones, siempre covers, música popular, jazz, boleros; así empecé a probar y buscar mi camino en la música. Luego de recibirme de psicóloga, largué todo para dedicarme a full a cosas vinculadas al arte, así me puse a estudiar danza y teatro, para más tarde comenzar a componer canciones, después de incursionar en algunos intentos musicales que no prosperaron. Esto se dio luego de comenzar un curso de composición dictado por Edgardo Cardozo. Así, en 2007, armo mi propia banda (Qué Tul) para mostrar estos temas que había escrito. Así logro -por primera vez- iniciar una experiencia musical que se sostuvo en el tiempo, y esto se dio por las ganas que yo tenía en mostrar lo mío, porque anteriormente, mientras estuve haciendo temas de otros, o covers, ninguno de esos proyectos musicales prosperó…

¿De chica eras de escuchar música?
Sí, en realidad, de chica escuchaba lo que le gustaba a mi hermana, que tiene 8 años más que yo, porque mis viejos (ambos psicólogos) no eran demasiados amantes de la música. Por eso me enganché con toda la música de moda que escuchaba mi hermana en ese momento. De cualquier forma, también había discos en casa, y de ahí tengo el recuerdo de estar bailando –de chiquita- en el living, haciendo como que cantaba (o, directamente, cantando) temas de Los Parchis, y luego de Madonna, Miguel Mateos, Sandra (Mihanovich) y Celeste (Carballo), ABBA, Los Beatles… En realidad, escuchaba más a Paul McCartney solista que a Los Beatles, porque recuerdo sus temas que iban saliendo y figuraban entre los discos del momento en los rankings de los programas de radio. Pero siempre el pop, la música popular a full, eso fue lo primero que apareció en mi vida.

¿Y porque decidiste estudiar psicología?
No sé. En realidad, cuando terminé el secundario no sabía bien que hacer. Me gustaban un montón de cosas –entre ellas, la música-, pero, aunque tengo un tío que toca el clarinete, nunca me imaginé dedicándome a la música. Tené en cuenta que yo iba a estudiar en el (Comercial) Pellegrini y ahí en ninguna de las exposiciones de orientación vocacional había un stand dedicado a la música como carrera, ni la tenían en cuenta como una posibilidad de carrera a estudiar en forma profesional. Entonces, al no tener yo en mente una idea clara de que pudiera dedicarme a la música, comencé psicología porque también me gustaban las carreras humanísticas, y porque sentía que dentro de esa área de estudio, psicología era una carrera más práctica que, por ejemplo, hacer filosofía.

Y te recibís de psicóloga, nomás…
Sí, de hecho hice investigación y estaba en una cátedra, pero cuando ya estaba en servicio empecé a darme cuenta de que algo no me cerraba con la carrera, que estaba todo muy bien pero yo no sentía amor por lo que hacía. Es una carrera buenísima e interesante, pero no me hacía feliz. Porque, poco a poco, fue apareciendo esto que me apasiona y me vuelve loca, que es mi actividad musical. Fue un proceso paulatino. Una vez que terminé la carrera, empecé (y terminé) una investigación, para la que me dieron una beca estimulo, sobre chicos antisociales, y, justo en el mismo año que hacía eso, empiezo a hacer muchas cosas vinculadas a lo artístico, la danza, el teatro. Yo ya venia estudiando música, y más tarde comenzaría a mostrar mis temas, a hacer comedia musical… Hasta que llegó un momento determinado en que me dije que no quería hacer más nada vinculado a la psicología…

¿Hubo un punto de quiebre puntual?
Sí, en medio de mucha terapia y todo eso –que me sirvió para darme cuenta de que quería hacer-, me pasó que un día estaba yendo a una asociación de psicoanálisis, en donde estaba haciendo un curso, y me acuerdo que me dije: “No, no, me bajo…” Y me bajé ahí mismo del colectivo en el que estaba viajando, antes de llegar a la asociación, y me volví a mi casa. Me di cuenta de que por ahí no iba lo mío, como que me escuché a mí misma. Creo que cada uno tiene que dedicarse a lo que más le apasiona.

LAS CANCIONES COMO CUENTOS VAN

¿Qué te inspira al momento de componer? ¿Qué hacés primero, las letras o la música de tus temas?
En general, siempre las letras. Y éstas muchas veces tienen que ver con un estado mental, con empezar a ver todo de otra manera. Ver la realidad cotidiana, pero no como siempre. Componer, siempre partiendo de situaciones que vivía, conservaba o sentía; aunque fueran cosas muy obvias o simples. Antes, yo me iba siempre sola a un departamentito que tengo en Villa Gesell, y ahí tocaba la guitarra, estudiaba y componía; porque cuando estás mucho tiempo solo –y más de vacaciones- tenés mucho tiempo de observar, y así van apareciendo ideas. A veces se da a partir de situaciones emocionales con las que una quiere descargar lo que pasa. En general, siempre fue todo bastante espontáneo. En mi primer disco, el origen de las canciones se dio desde el impulso, la necesidad de expresarme. Ahí no hay historias, no son canciones narrativas que cuentan la historia de alguien, más bien son sensaciones, impresiones personales, y mi necesidad de transmitirlas, haciéndolas canción…

Un proceso que llega hasta hoy, ¿no?
Últimamente estoy probando un montón de otras cosas, porque también estoy haciendo un taller de composición y ahí trabajamos con consignas, con cosas que normalmente no haríamos; y así se te va ampliando enormemente el panorama a la hora de escribir. También evolucioné musicalmente, porque estudié mucho guitarra, entonces me aparecen ideas y herramientas desde ese lado. Además, estudiar canto, y en especial el método que yo estudio, me llevó a interesarme por lo corporal, por el cuerpo. Debido a todo esto, tengo muchas ganas de hacer ya mismo otro disco. Lo que me está pasando ahora, a la hora de componer una canción, es que aparezcan juntas la letra y música, y después me pongo a pulirlas para ponerle un poco más de contenido a esa letra inicial. Sin embargo, desde siempre, lo primero que hago es la letra. De hecho, en mi compu tengo miles de ideas de letras, o de principios de letras…

¿Cuándo compusiste tu primera canción?
A los 24. Me acuerdo de ese momento perfectamente. Esa no la grabé ni nada, nunca la mostré…


¿Por qué?

Porque, primero, (al principio) hacía canciones y no las mostraba; además, esos primeros temas están peor que los de ahora. Creo que hubo un proceso evolutivo en mi composición. Sin embargo, a veces es interesante volver a retomar algún tema viejo y darle alguna vuelta de tuerca…

SIN DORMIR

¿Cómo fue la experiencia de grabar tu primer disco?
Muy emocionante, algo nuevo, me desveló… De hecho, no me podía dormir y eso tiene que ver con el nombre del disco… (risas) Pero fue un proceso muy fluido debido a los chicos con los que trabajé: (los productores) Alfonso Barbieri y Leandro Rossi, y Eduardo Bazán que hacía todo lo que tenía que ver con los efectos digitales, el sonido y la mezcla. El juntarme con ellos y grabar el álbum -entre junio y julio de 2009- en el estudio de grabación (Delmonte) que tenía Leandro, hizo que ésta fuera una experiencia que resultó bastante natural y simple. A mí me gustó mucho como ellos trabajaron en el disco, como me tiraron ideas y le dieron una vuelta de tuerca bastante interesante a mis temas. Fue un proceso muy enriquecedor que me sirvió para aprender. Sin dudas, el disco fue un disparador, y a partir de esto me empezaron a surgir un montón de ganas por hacer más cosas y un proceso de búsqueda…

Hablando de esta producción, dijiste que tu primer álbum tenía un espíritu vinculado a la infancia, ¿cómo es eso?
Porque tiene mucha energía vinculada a todo eso que quiere salir y expresarse. Al ser mi primer disco tiene intensidad y mucho de juego. Por eso varias personas me dijeron que tenía algo de infantil. Es un álbum fresco, natural, vinculado al juego, a todo eso que sale espontáneamente; por eso no tiene un contenido, un espíritu, pensado con anterioridad. Contiene la búsqueda previa de todos mis años anteriores y lo que viví hasta poder realizar esta grabación. Y, me parece, que todo este proceso creativo tiene mucho que ver con como los chicos se relacionan con el mundo. Por ejemplo, ahora estoy muy copada con mis sobrinas, que nacieron en Canadá y vinieron a visitarme hace poco. Al interactuar con ellas, pasar tiempo a su lado, me doy cuenta de que siempre hay algo de eso, de lo infantil, cada vez que uno crea algo. Descubrir algo nuevo en algo que no lo es, porque aunque una canción sea nueva, el mundo no lo es; pero, a pesar de esto, igual uno ve algo nuevo, distinto… O sea, en todo proceso creativo, hay algo de esa inocencia, de esa espontaneidad, de la apertura que tienen los chicos, y eso me interesa mucho. Por ahí, lo mío tenga que ver con eso. Incluso, una profe de canto que tengo escuchó el disco y me dijo que muchas veces el primer disco de un cantautor tiene que ver con la niñez, porque al ser el primero queda anclado en una etapa primigenia de la vida, para después ir evolucionando, paulatinamente, con todos los discos posteriores que uno va sacando…

¿Tenés alguna canción preferida en este primer álbum?
En realidad, para mí, se complementan todas las canciones entre sí. Aunque pueda elegir alguna –por ejemplo, me gusta mucho el tema “Ahora” (que contó con la colaboración de Coiffeur) -, mi material tiene toda esa frescura, de la que te hablaba antes, y eso hace que tenga una energía propia que ni yo sé muy bien de donde sale. Después, hay un tema que me gusta mucho y se llama “La Mañana”, con una guitarra bien folk. Ahora mismo estoy en esa misma onda de probar cosas con la guitarra, hacer arpegios, etc. Pero todos los temas, en sí, son muy variados, en lo que respecta a estilos y ritmos. No me gusta acotarme en un estilo determinado. Me gustaría seguir siempre “jugando”, en lo que a música se refiere.

EN CLAVE POP (ULAR)

Si te pregunto sobre que música escuchás ahora, ¿a qué artistas nombrarías?
En la época en la que iba a la escuela de música, cantábamos y escuchaba mucha música popular: jazz, bosanova, algo de folklore... Desde esa época me gustan mucho los cantautores, entre ellos los brasileños: Caetano Veloso, Marisa Monte, Moreno Veloso… También me gusta mucho escuchar cantautoras como Regina Spektor, Bjork, Joni Mitchell… En realidad, mis gustos son bastantes amplios. Aunque me interesan las letras, los juegos de palabras y toda la cosa intelectual; eso no es lo primero que capto. Necesito que la música me pase por el cuerpo, que me genere algo más allá de lo mental, por eso me interesa toda esa música que me moviliza, me hace sentir cosas. Ahora estoy muy fanatizada también con Martín Buscaglia, su música me emociona, es un artista muy original –hay mucho de juego en lo que él hace- y sus letras son hermosas. Otros que no dejo de escuchar, porque me encantan, son los uruguayos Fernando Cabrera y Mateo. La música y letras de Mateo siempre súper originales, él inventó algo que no existía antes, un mundo musical propio que lleva su sello. Y en folklore, aunque ya no escuche tanto este género, me gustan mucho Juan Quintero, Lorena Astudillo –que fue profesora mía de canto-, Coqui Ortiz y, obvio, Mercedes Sosa. Yo escucho de todo, no le hago asco a nada en música, siempre y cuando sea algo bueno e interesante.

¿Y de rock nacional, qué artistas te gustan?
En el secundario me la pasaba escuchando a Charly (García), Fito (Páez), Spinetta, Los Gatos, Moris… Me acuerdo que hubo una exposición sobre rock nacional (en 1997, por los 30 años del género, en el Centro Municipal de Exposiciones) y fui con mis amigas, y estábamos felices viendo las fotos de todos los grupos de la primera etapa, mirando las imágenes de grupos como Arco Iris y demás; me atraía mucho esa época del rock argentino. En sí, lo que más escuchaba era a Charly y Spinetta, y después paré un poco de escuchar a Luis, porque de tanto escuchar su música medio que me saturó. Me acuerdo que hice de goma al primer disco de Almendra, de tanto que lo pasé, lo mismo que los de Pescado Rabioso, Invisible, o el de Los Socios del Desierto… Me encanta casi todo el material del Flaco. De Charly escuché mucho Sui Generis, Serú Giran… Es más, a Serú lo fui a ver en el ´92 cuando se reunieron para los shows en River. Y a Fito lo venía escuchando desde antes, ya de chica, y luego, justo cuando estaba en el secundario, salió El Amor Después del Amor, imaginate… Sin palabras, todos esos fueron álbumes que me marcaron.

Recién hablabas de cómo escribías tus letras. A la hora de leer, ¿qué te gusta más, narrativa, poesía?
Me gusta más la poesía, ya en el secundario escribía muchas (pero no se las mostraba a nadie…), por eso, aunque luego no me desarrollé como poeta, nunca dejé de escribir. El tema de las imágenes, las metáforas, me atrapa mucho, tanto cuando escucho música o cuando escribo mis temas. Poesía “silvestre”, se podría decir…

EL CUERPO COMO INSTRUMENTO


¿Cómo son los cursos que realizas sobre la expresividad de la voz al cantar?

En realidad, yo estudio hace unos años el método de canto Rabine (también conocido como Método de Educación Funcional de la Voz), creado por el alemán Rabine, porque –desde hace varios años- vienen muchos profesores a dar seminarios en Argentina, y yo siempre voy. Incluso, este año fui a ver al creador del método, que vino al país a dar un seminario intensivo. Estos seminarios se desarrollan a lo largo de tres jornadas: viernes, sábado y domingo; más otros día que él da clases y vos podés ir a observar, o, también, tomar una clase particular de una hora con el propio Rabine en persona, como hice yo. En sí, el suyo es un método muy interesante, basado en sus investigaciones, en donde agarró y utilizó todos los aportes e conocimientos sobre la fisiología de la voz, sobre como funcionan mancomunados el cuerpo y la voz, y todas las conexiones que hay en la respiración, en las posturas, en los músculos, al cantar. Rabine estudió mucho todo esto -desde la evolución misma de las especies-, acerca de cómo aparecieron las cuerdas vocales, hasta el aspecto neurológico y de que conexiones neurológicas se ponen en juego al cantar. Además, el tipo es un profesor genial y tiene una cuestión pedagógica súper interesante y, con su método, genera algo buenísimo en la voz de sus alumnos, que uno claramente aprecia en sus clases. Yo misma trato de dar clases de canto basadas en eso. Es un método en el que hay que estudiar mucho, y en la experiencia misma vas descubriendo un montón de cosas. Lo que tiene el método Rabine es que respeta los principios funcionales de la voz, ya que es orgánico, y no trata de controlar la voz de una única manera -y siempre hacer lo mismo para llegar a eso- sino que utiliza el propio funcionamiento del cuerpo que es mucho más rico, más flexible. En verdad, el funcionamiento del proceso del canto es muy simple y tiene que ver con que las cuerdas vocales tienen reguladores que piden aire, entonces uno (al cantar) tiene que desplegar la inspiración lo más posible, que todos los músculos, que se dedican a inspirar, lo hagan; que todo ese sistema esté activo, y así las cuerdas vocales puedan pedir aire. Es un método muy evolucionado que genera mucha más facilidad y placer al cantar. Qué sé yo, podría estar horas hablándote de esto porque me encanta…

¿Todo esto que decís sobre las cuerdas vocales, sobre el tema del aire, no se relaciona un poco con los instrumentos de viento?
Más que con los instrumentos de viento, tiene mayor relación con los de cuerda; ya que, si te fijas, en la misma interpretación en la guitarra hay una cuestión que tiene que ver con el toque de los dedos en las cuerdas, con dejar que éstas vibren. Es decir, hay toda una manera de tocar la guitarra que tiene que ver con que el movimiento venga de más lejos, de una articulación anterior, y enseguida soltar esa fuerza; un proceso relacionado con una eficiencia que hace que el sonido viaje más, que vaya más lejos. Hay que dejarlo vibrar, no hacer tanta fuerza, tal vez, porque eso traba, sino algo más sutil. Y esto es de lo que habla el Método Rabine: permitir el funcionamiento más autónomo de las cuerdas vocales, lo que hace que el interprete tenga muchas más posibilidades. Porque, cuando uno hace mucha fuerza, empeñándose en manejar algo, lo que hace es achicar todas las posibilidades expresivas, las alternativas, y te terminás quedando fijo en una única forma de cantar. Por eso el método, por el contrario, está siempre buscando la flexibilidad, la percepción del alumno. Ahí, los profesores no te imponen cosas sino que te aportan ejercicios para que uno solo se alimente y pruebe. En fin, es algo muy interesante y que les recomiendo a todos los que quieran cantar.

¿Te interesás por otras artes al componer?
Sí, me encanta el cine así como la lectura de novelas y poesía; pero, en sí, lo que me pasó hasta ahora, en la composición del primer disco, es que no me basé en nada de eso, a la hora de componer las letras de los temas, sino que éstas estuvieron más vinculadas a cosas que observaba en lo cotidiano, en la realidad, en el día a día de las personas en la calle. Sentía que –como compositora- estuviera viendo, desde el balcón, lo que le pasaba a la gente. La analogía con la pintura sería que (al hacer esto) yo armé mis propios cuadros. Creo, igual, que el ir a ver una exposición, una película o un recital, me inspiran, pero más en forma inconsciente; por ahí vuelvo de ver algún espectáculo, de presenciar un evento, y anoto algo cuando llego a mi casa, como si cada experiencia funcionara como un disparador, pero (hasta ahora) nunca probé componer una canción basada en un cuadro, una película o en la lectura de un libro. Mis canciones, a veces, son voladas y no hacen anclaje en ninguna historia en particular. Pero ahora me parece que sí, que estoy interesada en explorar más otras artes para partir de más lugares. Vamos a ver que pasa con mi composición a partir del segundo disco, seguramente empezaré a incorporar otras cosas.

¿Qué tenés pensado hacer de acá en más?
Básicamente, profundizar lo que ya estoy haciendo, seguir tocando –porque no, tocar alguna vez en el exterior-, componer mucho y con eso hacer el material para otro disco.
Secuencia Inicial.-

ENRIQUE BUNBURY - LICENCIADO CANTINAS


Nuevo trabajo del ex líder de los Héroes del Silencio, Enrique Bunbury posee una de las gargantas más privilegiadas del rock hispanoparlantes pero ha sabido trascender los límites del rock llevando su carrera por senderos de los más variados estilos abordando ritmos latinos, sonidos del norte africano y la india siempre sin perder de vista a sus héroes Dylan, Morrison y Cohen, su ultima producción Las Consecuencias (2010) nos presentaba a un Bunbury en plan acústico y confesional un trabajo muy bien recibido por publico y critica.

En esta oportunidad el zaragozano nos deleita con una selección de versiones del mas variado cancionero Panamericano, acompañado por su actual banda de apoyo Los Santos Inocentes y algunos ilustres invitados como Eliades Ochoa, “El Flaco” Jimenez , el percusionista Quino Bejar y el armonicista Charlie Musselwhite, grabado en California en la frontera con Mexico y es precisamente el sonido Tex-Mex el que perfuma todo el álbum. El primer corte es “Odiame” un vals peruano original de Los Trovadores del Norte con un excepcional abordaje vocal de Bunbury y unos exquisitos arreglos a cargo de la banda , “El mar , el cielo y tu” es el instrumental encargado de abrir este Licenciado Cantinas para darle pie a “Llevame” de Louie Ortega perfecta combinación entre el contrabajo , la guitarra y los sutiles arreglos de piano. “Mi sueño prohibido” impecable interpretación con la participación de los ya mencionados Quino Bejar y Eliades Ochoa. 

El disco autoproducido por Bunbury es un maridaje en el que podemos encontrar boleros, vals criollo, tango, chacareras… y todo su buen gusto para vestirse con las ropas adecuadas para cada ocasión, un Bunbury que deja completamente de lado su papel de compositor para arroparse al cien por ciento de interprete. Licenciado Cantinas consta de quince tracks en los cuales se demuestra un pintoresco recorrido por los mas variados estilos del centro y sur americano desde Colombia con “El Solitario” de Alfredo Gutierrez con la participación estelar de Dave Hidalgo (Los Lobos) en el acordeón hasta Argentina “El Cielo Dentro de Mi” (Atahualpa Yupanqui) la milonga sirve de cierre para este gran disco de versiones de un artista que no se queda quieto y se reinvento disco tras disco siempre dejando en claro que su profesionalismo y sensibilidad tanto sea para componer o interpretar canciones ajenas están a la orden del día.

Enrique Bunbury un vagabundo que anda alrededor del mundo contando/ cantando sus historias y también las que adopta y hace propias.
Lean Ruano.-

VAN DER GRAAF GENERATOR: H TO HE, WHO AM THE ONLY ONE (1970)


Editado en diciembre de 1970, este disco es una experiencia sonora única que te revuelve la mente y todos los sentidos. De movida nomás, hay que decir que su singular titulo se debe al proceso en el que “el hidrógeno se funde con el helio para producir la principal reacción exotérmica, generadora de energía del universo” (según versa en el sobre interno del disco) nada menos; en otra frase científica categórica que da cuenta del paso de Peter Hammill por las aulas de la Universidad de Manchester, cuna desde donde surgiría la propia VDGG.

En sí, en este tercer disco de Van Der Graff Generator queda solidificado de forma completa el “sonido VDGG”, y todo lo bueno que había insinuado el grupo en su soberbia producción anterior (The Least We Can Do is Wave to Each Other, 1970). De esta manera, en H to He…tenemos varios de los elementos que forman parte del imaginario musical permanente de este genial grupo del rock progresivo, incluyendo al furioso y envolvente sonido del Órgano Hammond -que hizo del sonido de la banda de Peter Hammill una de los más originales y dark de toda la historia del rock internacional-. No por nada, no es casualidad que varios grupos posteriores (de estilo cuasi gótico) como Joy Division o Suxie and the Banshees hayan tomado a Van Der Graaf Generator como uno de sus grupos de cabecera. En lo que respecta a este H to He Who Am the Only One, para ese entonces el grupo estaba conformado por el inmenso Peter Hammill (en voces, guitarra, piano y teclados), Nic Potter (bajo) –luego reemplazado, en mitad de la grabación, por Hugh Banton (órgano, bajo con pedaleras, guitarra, piano, teclados, Órganos Hammond y Farfisa, y voces)-, Guy Evans (percusiones y batería) y David Jackson (flauta, teclado y saxos alto, barítono y tenor). Un dream team que se complementaba con la participación de Robert Fripp en la guitarra, un verdadero invitado de lujo, que usualmente gustaba de acompañar los emprendimientos musicales de su amigo Hammill (como también lo haría luego en el primer brillante opus solista de éste: Fools Mate, de 1971). Pero basta ya de palabrería y aprestémonos a recorrer esta soberbia producción que hoy nos compete. H to He arrancaba con el cuasi súper clásico de VDGG “Killer”, un soberbio tema de ocho minutos que contenía un carácter musical “siniestro”, tanto en lo que respecta a su contenido instrumental como lírico, para conformar una pieza poderosa en la que la banda se mantenía todo el tiempo sonando a pleno, en una perfomance que incluía una increíble mixtura formada por el sonido violento de los saxos de Jackson y la soberbia voz de Hammill (no por nada, reconocido casi en forma unánime como el “Jimi Hendrix de la voz…”).

Lo seguía “House With no Door”, un bellísimo tema con una encantadora melodía calmada y sutil, producida por la conjunción de piano e instrumentos de vientos (en especial flautas). Por su parte, es muy interesante también el trabajo de Guy Evans en percusión, y en especial por como éste utiliza el tympani en canciones como "The Emperor in His War-Room" (compleja canción tipo suite dividida en dos partes) o "Lost", dos piezas que conforman un complejo tapiz sonoro confeccionado a partir de texturas impresionantes y furiosas, plagadas de cambios e intricados arreglos musicales, que no decaen en ningún momento. Además, el efectivo uso de los saxos de David Jackson da a la música incluida en esta producción un inolvidable carácter vivaz y sobrecogedor. Otro de los temas destacados de este disco es “Pioneers Over C”, una pieza compleja que se destaca tanto por sus cambios rítmicos como su lírica intricada que habla de una sociedad futura en donde unos astronautas abandonan nuestro planeta para nunca más volver, como cuestionando la caída de los valores de toda la humanidad.

Por todo esto no podemos más que agregar que este es otro álbum que (junto a Pawn Hearts, de 1971) retrata a Van Der Graaf Generator en su mejor momento y es, sin duda, un soberbio ejemplo de como el rock progresivo (o también llamado “sinfónico”) podía volverse oscuro y sobrecogedor. Una verdadera obra de arte de la música popular. Muy recomendable.
Emiliano Acevedo.-