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domingo, 25 de septiembre de 2011

SIEMPRE BUSCANDO, SIEMPRE INTENTANDO CREAR, entrevista a Tito Losavio

Todos saben que Tito Losavio es una voz autorizada a la hora de hablar de canciones, porque en ese ámbito juega de local, gana, gusta y golea. Ya sea escribiendo para los grupos en los que participó, así para otros artistas; Tito se destaca por la calidad de sus canciones, varias de las cuales ya forman parte del himno del corazón de mucha gente. Y en esta charla que tenemos el honor de acercarles se habla de eso, del arte de hacer canciones y de cómo éstas llegan a tocar el espíritu de las personas. Pero como no solo de combinar líricas con músicas vive el hombre, tampoco queríamos dejar pasar esta oportunidad y aprovechar para repasar con Tito, de forma muy resumida (claro está), algo de lo mucho que hizo en casi 30 años de trayectoria musical.
Por Emiliano Acevedo y Lean Ruano.-


EN CADA ESQUINA UNA CANCION

¿Cuáles fueron tus inicios en la música?
Mis inicios fueron cuando era niño. Mi padre ya estaba en la música, primero como músico y compositor de música popular y después como representante, También tuvo un pequeño sello discográfico, etc. Por eso yo viví en ese ambiente desde que nací. A los 7 años me mandaron a estudiar piano, pero podríamos decir que oficialmente mi formación como músico comenzó cuando a los 15 decidí por mi mismo comprarme una guitarra y anotarme en el conservatorio municipal.

¿Escribiste varios clásicos del pop nacional que están en el inconsciente colectivo del público, crees que te falta ese reconocimiento masivo como compositor?
En verdad, no sé si escribí algún clásico, lo que sí sé es que, aun hoy en día, hay algunas canciones compuestas por mí que siempre suenan en la radio, y que alguna de ellas son nombradas en alguna de esas listas que siempre gustan de armar los periodistas, tipo “las 100 mejores de la historia”, etc., etc. Para mí, el mejor reconocimiento es la reacción de que me llega de cualquier persona cuando escucha alguna de esas canciones.

¿Y cuál de todas esas composiciones es tu favorita?
No tengo favoritas, si puedo reconocer algunos temas que fueron mejor logrados cuando los grabamos.

Hace algunos años escogiste como tu canción favorita del rock nacional “Para ir” del disco doble de Almendra, ¿crees que existe la canción perfecta?
Sí, es verdad, elegí "Para Ir", pero creo que es muy difícil elegir sólo una canción. Hay muchas bellas canciones en la historia. Me refiero a esas que te tocan el corazón. No sé que es la canción perfecta. No me gusta la perfección en la música. La naturaleza y los humanos no somos perfectos.

¿Además de Spinetta, que otros músicos te incentivaron a querer ser músico?
The Beatles, Rolling Stones, The Kinks, Jethro Tull, Mahavisnu Orchestra, Bob Marley, The Skatalites, Almendra, Invisible, Pappo`s Blues, Aquelarre, Los Gatos, Moris, Manal y muchos más que ahora mismo no recuerdo.

¿Crees que faltan compositores de canciones pop en el rock argentino actual?
Creo que hay muchos buenos compositores de pop y rock; lo que pasa es que no se los conoce. En la actualidad, ocupan más espacios aquellos que ponen un mayor ímpetu en hacerse conocer que aquellos que viven (siempre) en un mero estado de inspiración. Muy buenos envases con poco adentro. Hay que buscar entre muchísima oferta. A mí no me cierra tener que escuchar 100 compositores para encontrar uno. Hay que tener en cuenta que esto lo dice alguien como yo, que tiene muchos años y ya escuchó mucho.

Hablando de nuevos compositores, hace poco participaste en Ruiseñor, el último disco solista de Andrés Ruiz, grabando guitarras en la canción “Cuando el Rebaño Quiere Matar”, ¿cómo llegaste a colaborar con él?
El contacto fue a través de Gaby Martínez, el ingeniero de grabación del disco. Se ve que Andrés quería que yo participara en su disco como guitarrista. La cuestión fue que le dije que me mandara la música porque no podía ir al estudio. La escuché y me encantó. Grabé las guitarras en mi casa, se las mandé y ellos terminaron el trabajo. Debo decir que no conocía la música de Andrés. Escuché el disco terminado y me encanta lo que él hace. Me parece uno de los tantos talentos que hay debajo de la superficie en Argentina.

¿Y qué es lo que más te gusta, o lo que te disgusta, del presente del rock nacional?
El estado de contradicción permanente, la búsqueda, la efervescencia, el no rendirse; eso me gusta. En verdad, no sé que es lo que no me gusta.

Hablando de géneros musicales, ¿qué preferís escuchar en la actualidad?
Escucho la música que fui juntando durante la vida: tango, folclore, jazz, rock, pop, electrónica, folclores de otros pueblos... Y cada tanto, algunas cosas que me hace oír algún amigo o colega.

¿Y cuál es tu opinión acerca de la caída de la Industria Discográfica y de las nuevas formas de difundir música en Internet?
Mi opinión es que los músicos no somos la industria, que se arreglen ellos. La música siempre está, hay que ver como nos arreglamos los que la hacemos para poder vivir de eso. O quizás, como en la antigüedad, debamos conseguirnos el pan con otras habilidades y hacer música en los momentos libres... No sé, digo.

EL PASADO EN EL PRESENTE RECOBRADO

¿Cómo recordás la época en que formaste parte de Los Twist?
La recuerdo con mucha alegría, ya que tocaba con otro tipo a quien siempre admire por la síntesis argenta/porteña de su arte, además disfrutaba tocar ska, rockabilly, twist con una base de lujo como la que formaban Cano en bajo y Rolo Rossini en batería; además gané bastante dinero. Eso sí es casi perfecto.

¿Cuál es la historia del tema “Buscando Siempre”? ¿Lo compusiste expresamente pensando en que lo interpretara Fabiana Cantillo, o ya lo tenías de antes?
“Buscando Siempre” existía de antes, hice primero la música, como siempre en mí caso, y después arme la letra con ayuda de mi amigo Cuino Scornik. En algún momento se la mostré a Fabi, a quien le encantó y terminó adoptando.

¿Qué es lo que más te gustó durante tu experiencia en Man Ray? ¿Pensás que la banda podría haber continuado un poco más?
De mi experiencia en Man Ray me gustó casi todo. Primero mi encuentro con Hilda (Lizarazu), después el placer de compartir música con tipos como Lupano, Samalea, Gringui Herrera, Picolini, Willy Crook y tantos mas... Fue una gran época. Pienso que, meses mas, meses menos, estaba todo bastante maduro para que Man Ray terminara cuando terminó.

¿Cómo se da tu participación en el disco “El Salmón” de Calamaro?
Mi participación en ese álbum es la de un amigo que pasa por el estudio y, entre otras cosas, también graba. La obra de Andrés, además de vasta, me parece rica.

¿Y cómo fue producir y tocar junto a Palo Pandolfo en el disco Antojo?
Siempre admire a Palo y por eso fue un gran honor que pensara en mí para hacer Antojo. Nos divertimos muchísimo haciendo la pre producción, la grabación fue muy trabajada y hubo muchos invitados. Por eso quedé muy conforme con el resultado y creo que él también. Nos llevamos muy bien, a tal punto que a partir de ahí estuvimos tocando juntos un par de años.

¿Quedaste conforme con el resultado de los covers incluidos en ese disco?
Quedé conforme con las versiones, ya que fuimos muy libres a la hora de versionar. En algunas fuimos bastante lejos, como por ejemplo en “Karma Police”, de Radiohead, que la convertimos en una milonga rioplatense.

Así llegamos al trío que formaste junto a Gringui Herrera y Federico Gil Sola en 2009, ¿cómo se les ocurrió comenzar este proyecto?
Ese trío surgió de las ganas que teníamos de tocar, como casi siempre nos pasa a los músicos. Nos conocemos desde hace tiempo, compartimos distintas experiencias musicales, nos llevamos bien y yo los admiro mucho a ellos dos como músicos.

¿Qué estás haciendo ahora y cuales son tus proyectos a futuro?
De momento estoy poniendo fichas al trío y también a un proyecto de sesiones de electrónica con el nombre "electrofreek", con el que estoy tocando acá en Miami y en Panamá. Quizás, más adelante, junte algunas canciones que tengo, las grabe y las ponga a rodar. También estoy juntando música instrumental, que fui haciendo para documentales y cortos, para en algún momento reunirlas en un disco.
Secuencia Inicial.-


domingo, 18 de septiembre de 2011

LOCURA ES NO SER, entrevista a Gabriel Pedernera


Eruca Sativa es una de las bandas nuevas más interesantes que surgieron en los últimos años. Original de Córdoba, recupera la potencia, la libertad de expresión que caracteriza desde siempre a los power tríos. Formado por la carismática Lula Bertoldi (voz y guitarra), Brenda Martin (bajo) y Gabriel Pedernera (batería); Eruca Sativa extiende sus influencias musicales -que incluyen nombres como Soda Stereo, Primus, Invisible, Divididos, Rage Against the Machine, Led Zeppelin y Red Hot Chili Peppers- hasta el extremo creando un sonido personalísimo –a veces sutil, muchas veces potente- que “es más que la suma de sus partes”, como sus integrantes definen al trío. Y aquí los tenemos, elogiados por propios y ajenos, aplastando cabezas a diestra y siniestra; porque si hay algo que esta agrupación seguro no genera es indiferencia. Con dos sólidas producciones ya editadas (La Carne, 2008 y Es, 2010), de a poco Eruca Sativa va ganándose una reputación que se incrementa al mismo tiempo que el número de sus entusiastas seguidores. De todo eso hablamos con su baterista, Gabriel Pedernera, al que encontramos en un café de Caballito. Gabriel, además de ser un excelente baterista y productor, es un tipo que tiene muy claro lo que quiere, “de donde viene y hacia donde va”. Este es el perfil, las opiniones, e iluminaciones, de un músico joven comprometido con la causa, enamorado de las canciones y de la tradición del mejor rock argento.

Por Emiliano Acevedo y Lean Ruano.-

ROMPER EL CAPULLO

¿Cual fue la génesis del grupo? ¿Cómo conociste a Lula y Brenda?
Las conocí en distintos momentos. Con Brenda, la bajista, nos conocemos en el 2004, cuando empezamos a tocar junto a otro amigo violero. Después Brenda conoció a Lula al año siguiente, tocando en un grupo junto a otras minas; y en el 2006 yo conozco a Lula. Así que los tres sabíamos quienes éramos pero aun no habíamos tocado juntos en un grupo hasta ese entonces. En el 2006 nos empezamos encontrar porque yo también empecé a tocar con Brenda en un proyecto relacionado con su graduación de La Colmena, que es una escuela de música de Córdoba. Para recibirse, Brenda tenía que hacer un concierto final, entonces me llamó para tocar, y ahí también estaba Lula. Entonces nos empezamos a relacionar un poco más. Yo después me hice muy amigo de una baterista que tenía un grupo con Lula, y me empecé a relacionar mucho con ella. Por ese entonces ya estaba en contacto con las dos. Al año siguiente, en el 2007, nos convoca a los tres, Florencia, una cantante amiga, para tocar, pero por separado. Primero me llamó a mí, yo le recomendé a Brenda, y después ambos le recomendamos a Lula. Empezamos a tocar y de repente nos empezamos a juntar nosotros tres, sin la chica. Como que se generó un química tremenda. Lula ya tenía unas canciones de antes, Brenda también. Así que empezamos a laburar sobre las canciones y empezamos a tocar solos. Hasta que fue tan fuerte para nosotros lo que estaba pasando que la llamamos a la chica y le dijimos “vamos a seguir sin vos, vamos a hacer otro proyecto aparte”.

Hasta ahí, sólo habían acompañado las canciones de esa cantante…
Claro, la chica era una tremenda compositora de pop, y este era su proyecto solista, pero en el proceso de haber empezado a trabajar con ella, en sus canciones, nos fuimos convirtiendo en una banda. Era evidente que había más química entre nosotros tres, que con ella. Florencia quería conservar todo ese espíritu pop, digamos, de temas juveniles, mientras que nosotros íbamos más en otro plano. Así fue que nos empezamos a desencontrar cada vez más hasta que en un momento nosotros estábamos tocando una cosa y ella otra. Igual sigue siendo amiga, está todo bien.

¿Por qué elegiste la batería como tu instrumento?
Yo tengo, gracias a Dios, padres melómanos compulsivos. Inclusive mi padre tocaba en un grupo aunque después decidió dedicarse a otra cosa. Cuando yo nací él me llenó de información, me hizo escuchar mucha música. Mi viejo es fanático de Zeppelín, el rock sinfónico, Yes. Ya siendo chico golpeaba cualquier cosa. Cuando empecé a estudiar llegó a mi vida música nueva que me fue abriendo el panorama y de repente me encontré tocando en un grupo de jazz. Es decir, yo empecé tocando, a los 10 años, en un grupo de jazz y en uno de folclore. Nunca me sentí del todo cómodo con ese género (el jazz) pero estaba bueno. Con el folclore sí, a mí me gusta, lo respeto mucho y me parece una música maravillosa. Mientras tanto, también seguía escuchando a Zeppelín, los Guns n´ Roses, Aerosmith, y cosas así. En resumen, seguí tocando en grupos de folclore hasta que empecé a tocar más en grupos de rock, funk; comenzándome a inclinar más por esos estilos. En la actualidad me pasa que aunque tengo mi grupo, Eruca, tampoco dejan de llamarme para hacer otros laburos, como folclore, fusión. Eso está buenísimo porque no hay nada peor que un músico que lo único que conoce es el rock y se va a morir con la campera de cuero puesta…

Pasa mucho eso...
Sí, pasa mucho. Por ahí me parece que la clave para ser uno mismo es escuchar todas las posibilidades que hay y en base a eso tomar una decisión. Creo que en general, en la vida, es así. Por ejemplo, para ser católico se tiene que saber primero cuáles son las otras posibilidades. Tenés que saber elegir. Así que mis influencias vienen por el lado del rock puro viejo, y mucho del folclore. En el caso de Brenda, por ejemplo, tiene más influencia por el lado del tango, y tocaba mucho jazz también.

¿Ellas dos son de Córdoba?
Brenda sí; Lula es de Santa Fe, de Sunchales. Lula siempre tuvo una influencia muy roquera, y en estos últimos tiempos empezó también a escuchar jazz, fusión. Realmente las dos están en un nivel muy superior como artistas. Son impresionantes. Yo, aparte de ser su compañero de trabajo, las admiro muchísimo porque aprendo todo el tiempo con ellas.

MI VERSO GALOPA Y NO DESCANSARA…

Por lo que contás la carrera de Uds. creció rápidamente porque ya en el 2008 graban su primer disco...
Nosotros nos formamos, exactamente, en noviembre de 2007 y en mayo de 2008 grabamos nuestro primer disco. Fue todo bastante rápido porque cuando decidimos encarar este grupo dejamos todo lo que estábamos haciendo hasta el momento y nos dedicamos de lleno en esto. Como todos habíamos tenido bandas ya sabíamos cuáles son los problemas que tiene un grupo, cuáles son sus conflictos; entonces nos dijimos “vamos a dejar todo eso de lado y vamos a laburar 100 % para el proyecto”. Entonces empezamos a componer, a ensayar, a buscar fechas. De repente, yo en 2007 gané un concurso de batería y el premio era venir a tocar al Ateneo y ahí conocí a uno de los productores de ese evento, que hoy por hoy es amigo mío. Él tenía un estudio y cuando escuchó el primer demo que grabamos en diciembre de 2007 me dijo: “Quiero que vengan a grabar el disco acá”. Así que estuvimos preparando el disco desde enero hasta abril más o menos, grabamos en mayo, el disco salió en septiembre y de ahí en adelante empezamos a tocar sin pausa durante el resto del 2008, en el 2009 y en 2010 empezamos a grabar el segundo disco, que fue otra historia porque nos metimos a componer los tres adentro de la sala. Y como veníamos con casi 150 shows presentados teníamos un ritmo de convivencia, y conocimiento mayor que al principio. ¡Al principio yo no sabía ni el segundo nombre de Brenda! Desde el principio nos tiramos a la pileta a ver qué pasaba. Para el segundo disco contratamos una sala un mes y en 15 días ya esta listo el disco, lo grabamos, incorporamos a Lucas Gómez, que es nuestro ingeniero de audio, también de Córdoba pero que vive acá; tiene 23 años y es un genio. La combinación que tiene Lucas de experiencia y juventud es tremenda. Lamentablemente decir “experiencia y juventud me hace acordar a un tema de Arjona, así que bueno, evitemos esa parte… (risas) En serio, Lucas es un tipo muy sensible y sabe captar exactamente lo que uno quiere. Yo generalmente cuando tengo que producir un disco trabajo con él porque es un tipo tan abierto y musicalmente sensible, que vos le decís “miré, quiero que esta medialuna tenga tal forma” y el tipo sabe perfectamente cómo hacerlo... Así que empezamos a trabajar con él y el segundo disco salió en agosto del año pasado y venimos tocándolo con bastantes shows hasta el día de hoy.

¿Y cómo organizan su carrera?
Tenemos un manager, Pablito, que trabaja a la par nuestra. Se vino de Córdoba con nosotros, porque todos nos fuimos mudando a Buenos Aires el año pasado. El equipo de Eruca somos nosotros tres y Pablo, el quinto sería Lucas, y Dieguito que es nuestro asistente, Laurita, la chica que nos vende el merchandising y Fer, el técnico de bata. En realidad es un grupo de mucha gente, pero los que viajamos somos 5 o 6.

En el último disco participó David Lebon... ¿cómo fue la experiencia?
A David lo conocí en el estudio en el que yo estaba produciendo un disco, en MCL. Él estaba por ahí dando vueltas, y el dueño del estudio le dio una copia de nuestro primer disco, él se enloqueció y nos dijo “cuenten conmigo para lo que sea”. Cuando estábamos componiendo el material de Es había un canción que se llamaba “Para ser” que nos sonaba a la voz del él. Un tema muy tranquilo, distinto, con una historia muy de adentro, y se nos ocurrió que lo podía grabar él. Pero dijimos, “es imposible”. Sin embargo, un día lo encaré en el estudio y le dije “David, ¿querés grabar un tema con nosotros?” y sin dudarlo se dio vuelta y dijo “¡Sí!” Y grabó, de una, e hizo un solo de viola. Y nosotros, imagináte, estábamos los tres llorando en el estudio, atrás del vidrio mientras él cantaba. Una experiencia inolvidable.

Antes nos hablabas de la importancia del folclore en tus inicios, un poco de eso se aprecia en los temas más acústicos de la banda, sumado a los sonidos más folk de Zeppelin...
Sí, sobretodo en “Mi canción” que es una especie de chacarera. Cuando la empezamos a desarrollar pensamos en distintas texturas. Al principio habíamos pensado hacerla fuerte como Divididos, una canción folclórica que suene a rock. Pero al final, resolvimos hacerla con guitarras solas. Ahí se puede ver esa impronta folclórica que tenemos que, sin querer, salió. Y a mí me gustaría seguir incursionando en eso, seguir haciendo canciones que tengan esa inclinación porque es una música que me gusta muchísimo.

SIGNOS VITALES

¿Y cuales son los músicos que te influenciaron?
Me parece que principalmente todos los discos de Los Beatles y Zeppelin. Me gusta mucho Genesis, en sus diferentes etapas, la terrible sensibilidad de Piazzolla. Y algo a lo que vuelvo siempre es a Spinetta, en todas sus épocas

Es como un referente obligado
Spinetta es una pieza clave de mi vida personal. Para mí es un genio a la altura de Piazzolla. Brilla, haga lo que haga. Sabe cómo transmitir a través de la música, que es algo muy difícil de lograr. Son pocos lo que lo logran, y los que lo hacen es por un momento nada más. Eso es muy difícil de mantener. Estamos hablando de un tipo que en el ´68 tenía la misma vigencia que tiene hoy. Bueno, Charly dijo una vez “cuando yo grabé mi primer disco, Luis ya había grabado cinco”. Tuve la oportunidad de conocerlo en el estudio y me cambió la vida. Es lo más parecido a la palabra “grandeza” que conocí en mi vida, una persona increíble. Su último disco, Un Mañana (2008), me parece genial. Yo no puedo creer que haya hecho semejante disco 40 años después del primero. Ni el último de Paul Mc Cartney me sorprendió tanto como el de Luis. Y ver la influencia que tiene sobre otros músicos y como él también se permite la influencia de otros músicos más jóvenes. Por ejemplo, Cerati es como “un hijo de Spinetta” pero, a su vez, Luis en sus nuevos discos incorporó muchas cosas de Cerati. Hay como un feedback. También me gusta mucho Divididos. Carajo me parece la última gran banda de verdad que tenemos, porque no es sólo un cantante con dos tipos atrás. Coldplay también me gusta mucho. Es bastante variado lo que yo escucho, y sobre todo mucho pop, porque al ser, también, productor necesito estar actualizado con lo que está pasando.

¿Y cómo fue el momento en que conociste a Spinetta?
Pasó porque él tiene una sala en el estudio en el que nosotros grabamos y ensaya ahí siempre. Yo lo he visto ahí 5 o 6 veces. Él, probablemente, ni sabe quien soy, pero es un tipo tan ameno que te saluda como si te conociera de toda la vida, te hace sentir súper bien… Pensar que a veces ves a tipos que son gusanos, pero que se creen que son lo más, y te saludan así (mirándote de arriba), re asquerosos, casi de compromiso…

Ya dijiste que te gusta Divididos, ¿qué otros nombres te atraen de lo que se está haciendo en el rock de acá?
Ahora hay un grupo de reggae en Santa Fe, que se llama Sig Ragga, y es como si Spinetta hiciera reggae, para que te des una idea, una cosa increíble lo que hacen. Me gusta mucho Massacre, Gran Martell, Las Pelotas –el ultimo disco que hicieron me parece buenísimo-, y de los clásicos, me gusta mucho Serú Giran, Spinetta Jade, Invisible… Toda la vieja escuela.

MARCA TUS MARCAS

¿Y cómo te fuiste metiendo en la labor de productor?
Sin querer. Lo que sucede es que siempre me gustó el estudio, y cuando grababa un disco de repente el resto de la banda me estaba mirando a mí como esperando la palabra final, y yo desde la bata iba ocupando ese lugar de decisión. Yo siempre fui baterista. Es decir, nunca tuve dudas con el lugar que quería tener dentro de una banda, pero lo único que me gusta tanto como tocar la batería es el estudio. Es el único rol además de ser batero en el que me siento cómodo. Por ejemplo, yo canto canciones de Eruca pero ser cantante no es simplemente cantar bien, hay que tener una actitud. Phil Collins canta, pero además él es cantante. O Peter Gabriel que también era baterista y dejó eso para ser cantante. A mí me pasa que me siento cómodo en el rol de productor. Tal vez en un futuro si tuviera que dejar de tocar creo que me dedicaría a eso.

¿Qué artista estás produciendo ahora?
Ahora justo estamos terminando un disco de un cantautor cordobés que se llama Enrico Barbizi, que tiene un estilo que está justo en el medio de Fito Páez y Spinetta. Tiene unas búsquedas armónicas que son increíbles. Él toca el piano y hace unas canciones que son complicadísimas pero hermosas a la vez.

¿Cómo elegís a los artistas que producís?
Tiene que haber una conexión a todo nivel. Primero me tiene que fascinar la música que hace y después tiene que haber un buen feeling y una buen comunicación para que el artista entienda que yo voy a buscar lo mejor para él. Porque, de repente vengo y modifico la letra de su canción, pero no estoy pensando en su canción, yo estoy pensando en él que la va a escuchar. El productor tiene que pensar la obra globalmente. El músico se concentra sólo en lo que está tocando.

¿Y podés combinar tu rol de músico con el de productor?

Me resulta muy difícil. Lo puedo hacer porque de hecho la producción de este disco de Eruca es toda nuestra. Pero igual consulto con productores amigos, como José Gentile –un capo que vive en EEUU y produce un montón de cosas-, y ellos me dicen cosas que por estar abocado a tocar, y que suene bien, yo no había notado. La verdad, es muy difícil prestar atención a todo cuando estás tocando. Yo cuando toco, toco. Sí, me pasa que cuando tengo todo listo para un músico al que le estoy produciendo, las baterías me gusta grabarlas yo, porque soy muy hincha pelotas con los bateristas, salvo que llame a tocar a un colega muy groso, como Jota Morelli, que sabés que la va a clavar. Pero a veces pasa que no da el presupuesto.


El rol de productor a veces es bastante duro...
Es que a uno le dan la posibilidad de cambiar todo pero uno tiene que saber hasta qué punto se puede meter mano y en donde no. Muchas veces pasa que hay bandas que tienen canciones maravillosas -y un frontman que se luce- lo tienen todo pero hay una “patita” de la mesa que no está. Y entonces, por más que sea tu amigo de la infancia, que lo conozcas hace mucho, hay que detenerse a pensar qué es lo que se quiere como banda. Es una decisión que tenés que tomar para cambiar. Pero también pasa que hay muchos grupos que tienen músicos que no tocan bien pero que funciona así. A mí me ha pasado ver grupo en los que el sonido es un asco pero funcionan.

PARA TENER HAY QUE SOLTAR…

¿Cómo piensan las canciones, qué cosas los inspiran para hacer las letras y demás?
Como pasamos mucho tiempo juntos, de viaje, charlamos mucho, y se generan historias y en base a esas charlas surgen las letras. También tocamos durante muchas horas en la sala de ensayo, y enganchamos las historias con la música y ahí vamos. Por ejemplo, el tema “Tu Trampa”, del último disco, que habla de un hombre que parece que decide quedarse solo en el final de su vida aunque no se sabe si en realidad, no tiene otra opción, fue escrito inspirado por un viejo que vivía solo en el fondo del estudio y miraba todo el día por la medianera qué hacíamos nosotros. Y cómo nosotros prácticamente vivíamos en el estudio, yo me apoyaba en la ventana y los miraba directo a los ojos horas, sin que él baje la vista. Entonces, nos empezamos a preguntar por qué estaría tan solo. ¿Por qué no le quedó nadie? ¿Por qué lo abandonaron? Así surgió este tema que en una parte dice “la trampa es tu traidora” Es como el protagonista de alguna manera decidió quedarse solo. Nosotros en realidad, somos contadores de historias, lo que pasa es que como nos gusta tanto tocar le ponemos melodías. Sino escribiríamos libros.

Pareciera que las letras de Eruca tienen que ver con una búsqueda personal, ¿coincidís?
¿El venir de un lado y dirigirse a otro? Sí, mirá, hasta el nombre de la banda tiene que ver con eso. (En un principio) Le habíamos puesto Oruga, porque nos gustaba la idea de dejar de ser una cosa y convertirse en otra completamente distinta. Después le pusimos Eruca Sativa porque encontramos en un diccionario esa palabra que nos gustaba más. Eruca es oruga en latín. Nosotros miramos mucho hacia adentro, eso es lo primero que hacemos antes que echarle la culpa a todo, porque, por ahí, es común en el ser humano preguntarse “porque me va mal en la vida”, “porque hago todo mal”, pensar que todo pasa “por culpa del gobierno”, etc.… Siempre la culpa la tiene el otro. Yo creo que lo primero que hay que analizar es de donde se viene y porque uno hace lo que hace, y adonde se quiere ir… La Carne –nuestro primer disco- es mucho más introspectivo; el segundo disco es un poquito más para afuera, es como que (en las letras) se reconoce de donde se viene pero también que existe un camino por delante. Inclusive, el primer tema de Es se llama “La Carne”, viene de ahí y se va para otro lado. Por eso en “La Carne” se dice: “Voy volando de ahí, salpicando libertad”; es como que el tipo se da cuenta de que tiene que salir a la vida, pero trae todo ese dolor, ese miedo de antes. Es una búsqueda constante. Ahora estamos elaborando el tema de las letras, seguramente nuestro tercer disco va a ser bastante diferente en lo que respecta a las letras, también, porque estamos escribiendo mucho más directo…

¿Por qué se les ocurrió en el primer disco hacer un cover de Eleanor Rigby?
Ese tema lo hicimos con Lula, cenando en mi casa en Córdoba; esa noche empezamos a fantasear con la idea de hacer un disco de covers, entonces empezamos con una de Zeppelín y esa de los Beatles. Tenía una forma distinta antes, algún día voy a subir la versión original que hicimos, que está buenísima. La grabamos en forma casera, ahí mismo en una compu bastante chota que tenía yo, con una pedalera que había ahí. Yo programé la batería y el bajo lo grabé con una guitarra afinada más grave, imaginate… Así que empezamos la empezamos a cranear entre los dos y quedó así, luego la modificamos entre los tres ya en la sala, y le queríamos meter en el disco porque me parece una de las canciones más hermosas de los últimos 100 años. Una genialidad, como Rapsodia Bohemia, viste; una de esas canciones que son brillantes. También nos gustó la idea de agarrar canciones que no tuvieran nada que ver, en cuanto la instrumentación, y hacerlas en versión power trío. Entre las que habíamos pensado había un par de Queen y demás, pero el proyecto quedó en la nada, así que quedó esa versión de Eleanor Rigby nomás, pero grabar ese tema fue muy importante para nosotros, porque a los tres nos pasa lo mismo con Los Beatles, es una banda que nos marcó la vida. Por lo general, los grupos que te marcan la vida son aquellos que tienen otra visión del mundo, viste. Quizá en el próximo disco hagamos otro cover, nos gusta mucho hacer eso.

Justo después de ese cover hay un tema oculto…
Sí, hay un tema escondido que no iba a quedar en el disco, pero que lo grabamos igual así, porque nos gustaba mucho esa canción. Se llama “Hoy Quiero Ver”, pero no está ni siquiera citado, ni siquiera incluimos su letra… Por eso, hay muchos en nuestro público que todavía ni se dieron cuenta de que está ahí ese tema. Por ahí lo tocamos en vivo y todos se quedan sorprendidos porque no lo conocen…

PARA QUE SIGAMOS SIENDO

¿Y para cuando planean la edición de este nuevo disco?
Estamos componiendo mucho, creo que a principio del año que viene empezamos a grabarlo. Seguramente, en enero o febrero comenzaremos a grabarlo y el disco saldrá en agosto.

¿Cómo hacen para difundir sus álbumes?
Nosotros seguimos defendiendo el disco, a pesar de que sabemos que está a la vista de que ya no tiene mucho tiempo más de existencia. De todas formas, a mí la caída del CD (como formato) no me desespera tanto como a otras personas. Tampoco hace 70 años de que existe este formato. No me desespera de que se caiga un formato y aparezca uno nuevo, porque así fue siempre. De hecho, hace 100 años nadie escuchaba discos. Mirá lo que pasó con las fotografías, empresas como Kodak, en vez de deprimirse por la aparición de la foto digital, salieron con cosas nuevas, reactivaron el negocio y ahora se están llenando de plata de nuevo. En cambio, me parece que las compañías discográficas, todavía, no son muy estratégicas, por lo menos acá en Argentina. En el extranjero está iTunes, que vende más que cualquier desquería, o sea, ya le encontraron un poco la forma para que la gente siga consumiendo. Es fea la palabra “consumir”, pero en definitiva lo que la gente hace es comprar y consumir música. Mirá lo que son las costumbres que a veces me pasa que estoy con amigos yanquis y veo que están con la PC y ven en iTunes algo que les gusta y lo compran, compran tres o cuatro temas; y uno se queda pensando: “¿Y por qué no se los bajan?, ¿Por qué no los buscan en Taringa?” Y no, porque los guasos están acostumbrados a pagar lo que bajan.

Sin embargo, algunos artistas se niegan a que fraccionen sus discos. Les interesa que al público le llegue la obra completa y no canciones aisladas; aunque se dice que –en la actualidad- muy poca gente se sienta a escuchar un disco entero.
Claro, el tema de la obra completa lo puedo entender porque el disco nace como formato en base a la idea de las obras completas viejas. De hecho, las primeras tandas de CDS venían de 74 minutos porque había una obra de Beethoven que tenia esa duración, entonces hasta la invención de este formato se arrastró una concepción de la duración de las obras que venía del pasado. Pero, en sí, repito, la caída del CD como formato no va a cambiar nada. Qué caiga el disco me afecta obviamente porque yo crecí comprando discos y escuchándolos enteros, pero sé que no va a pasar nada… La gente sigue pensando que ir a ver un show es una experiencia única e inolvidable y eso no va a cambiar, exista el formato que sea para la difusión de la música. A mí me parece que se va a resolver bien la situación. A nosotros, nos va muy bien con la venta de los discos. Después de los shows, vendemos mucho; es como que la gente se queda, ahí en caliente, re entusiasmada con lo que hacemos y compra nuestros álbumes. Y eso que lo vendemos caro, nuestros discos salen 35 mangos, mientras que otros grupos todavía los cobran 20. Y de repente nos pasa ver a tipos que van a ver un show nuestro y se terminan comprando un disco y una remera. Entonces, el disco sale 35 mangos, la remera 50, más la entrada, el tipo terminó gastando más de 100 mangos, eso quiere decir que evidentemente funcionó. De hecho ya agotamos dos tandas del primer disco. Hicimos 1000 (copias), después hicimos otras 1000 y ahora vamos por la tercera; y del segundo disco hicimos 1000, y en tres meses se agotaron –vendiéndolos en vivo-, ahora vamos a hacer 2000 que ya van a estar distribuidos en todo el país, arreglamos con DBN, que es una distribuidora muy buena, para que lo distribuya en las disquerias del país. Vamos a ver como resulta eso. Yo calculo que tiene que ir muy bien porque nuestra banda funciona mucho en base al “boca en boca”. Un tipo que va a ver un show se lo comenta a sus amigos y luego caen todos juntos a ver el próximo show. Pero, bueno, estamos en constante movimiento, porque nos pasan cosas que antes no nos pasaban y, por ahí, dentro de dos meses nos van a estar pasando cosas totalmente distintas. Ahora tenemos un viaje a México, antes de fin de año, y estamos chochos de ir a tocar allá. Yo no conozco México, viste. Es mi primer viaje, y voy a ir con mi banda, es un sueño hecho realidad…

LO QUE NO VES NO ES

¿Cómo es la movida del rock en Córdoba?
En Córdoba hay muchos grupos y músicos muy talentosos porque es lo que se podría llamar “una ciudad estudiantil”. Llegan hasta ahí muchas personas que vienen de otros lados y por eso se sienten todas esas influencias venidas desde otras provincias. Por supuesto que las movidas más fuertes en Córdoba son dos: el cuarteto y el folklore. Córdoba es una plaza inmensa para el folklore, con los festivales de Cosquín, Jesús María y demás. Por su parte, el cuarteto moviliza muchísima gente, todos los fines de semana, es una industria gigante, quizás más grande que la del rock de todo el país… Estamos hablando de tipos que venden 100.000 discos como si fuera nada. Por eso está la Mona Giménez que saca más de dos discos por año, y no los saca porque sí, si no porque ya sabe que los va a vender. En lo que respecta al rock, hay muchos músicos de gran cultura musical que vienen de otros lados -de tocar jazz, la fusión o el folklore- y se juntan para formar grupos que están bárbaros. Lo que me parece es que hay mucha queja, también. Estamos hablando de una ciudad más chica que está siempre viendo que pasa en Buenos Aires. Se quedan tanto en la queja, que después es común ver músicos talentosisímos que no progresan porque se ponen trabas ellos mismos. O sea, en vez de estar tanto tiempo renegando de las cosas que no pueden hacer, porque no hacen las que sí pueden hacer…

Acá, un poco, se da el caso inverso, ya que tenemos el ejemplo de Las Pelotas, que se fueron a vivir a Córdoba…
Claro, bueno, Mariano de Attaque también vive allá… Es como que los grupos de acá quieren irse allá y viceversa… Nosotros nos vinimos para acá porque, primero, siempre nos gustó mucho la ciudad (Buenos Aires), siempre quisimos venir. Creo que nos hace mejor vivir acá. Siempre nos preguntan, cuando hacemos notas en radio y demás: “¿Es necesario venirse a vivir a Buenos Aires?” (para hacer lo que nosotros hacemos). Qué se yo, si es necesario o no. No sé, depende de cada historia. Capaz que, sí haces jazz es necesario irse a vivir a Nueva York, o capaz que no… Lo importante es –sea donde sea que estés- tratar de sacar lo mejor de eso. Porque también está el caso de músicos que se vienen a vivir acá, a pesar de que no han hecho nunca nada, y se piensan que apenas lleguen se alquilan un departamento y en seguida va a venir Santaolalla a tocarles el timbre y decirles: “Che, ¿sos músico, vos? ¿No querés venir a tocar?” Y no, eso no pasa; la tenés que remar sí o sí… Nosotros vinimos una vez que agotamos todos los recursos que teníamos en Córdoba. Ahí hemos hacho más de 140 shows, solamente en la ciudad. Hoy por hoy vamos a Córdoba y van de 800 a 1000 personas. Entonces cuando escucho a músicos de ahí que dicen: “Lo que pasa es que acá no hay lugares para tocar…”, y pienso: “¿Entonces, yo, en donde toqué?” Yo estuve ahí y sé que en Córdoba, habilitados, hay 50 y pico de lugares para tocar, y viven 2 millones de personas. O sea, posibilidades no faltan, lo que falta es quizás superar esa barrera para pensar: “Pará, vamos a hacer lo que se pueda acá y luego, sí nos parece, nos vamos”. O ni siquiera irse, también te podés quedar y tratar de venir a Buenos Aires más seguido e intentar de juntar gente acá, uno es (básicamente), como dice (León) Gieco, “un bolso que hace shows”. Hay que tratar de ir y hacer shows en todos los lugares, y si a la gente le gusta, volvés a tocar ahí; y sí no le gusta, no. Nosotros, desde que entendimos eso, no paramos de viajar haciendo shows…


Recorrieron todo el país…

Tal cual. De hecho, hemos fundido dos veces el mismo auto, viajando. Empezamos a tocar en Rosario, después fuimos a Paraná, después a San Juan, luego a Mendoza… Yendo a todos esos lugares saliendo desde Córdoba. Más tarde, empezamos a venir a Buenos Aires, y acá comenzamos a tocar en el Conurbano. Así, veníamos y hacíamos shows en Capital, San Miguel, La Plata, Ramos Mejía, Moreno… Seguimos así hasta que nos dimos cuenta de que habíamos agotado el circuito de lugares para tocar en Córdoba, y decidimos establecer la base del grupo en Buenos Aires. Acá tenemos, solamente en el Conurbano, veintipico de localidades, podemos hacer un circuito para tocar. También pasa que, periodísticamente, está más desarrollada la cosa, hay más medios, tenemos más al alcance varios canales de televisión y radios. Aparte, ya teníamos muchas ganas de venirnos a vivir a Buenos Aires, desde hace años. Yo, la primera vez que vine acá fue en el ´97, con mi viejo –que me trajo de vacaciones-, en ese momento tenía 11 años, y me acuerdo que le dije “yo me voy a venir a vivir acá”. Me había enloquecido con la ciudad… Por eso te digo que hay un montón de factores internos que se tienen que analizar. Hay tipos que se quejan, dicen: “La gente no me va a ver tocar…”, bueno, fíjate primero que les estás ofreciendo vos. Algunos se quejan, echándole la culpa al gobierno, al intendente, que sé yo… Capaz qué sí, y el intendente es un hijo de puta, pero eso no tiene nada que ver de que no los vayan a ver tocar…

Sería como pensar: “¿Cómo puede ser que vayan a ver a otro y a vos no?”
Claro, si no, como puede ser que vaya (Jorge) Drexler y junte 3000 personas en su show. O sea, gente hay, viste. Y lugares para tocar, también… Sin embargo, hay muchos que se quejan, diciendo: “Lo que pasa es que hay que pagar para tocar…”. Ese es otro verso para no laburar… No es que te quieran cobrar para tocar, pero es claro qué si un tipo hace una inversión de 300.000 dólares y pone un bar, un lugar para tocar, y te da sonido y luces para que vos toques, naturalmente va a querer recuperar la guita… Entonces, no se justifica por ningún lado que alguien te diga “vení, dame $5000, y tocá tus canciones, que yo no te doy nada, no te doy ni un mango…” Eso no, pero si vienen y te dicen: “Yo te alquilo este lugar a $1000…”, eso es el equivalente de 100 entradas a $10, si las cobras a $20 son 50 entradas. Entonces, está claro que si vos lo ves como un negocio, lo podés sacar adelante. Nosotros, consideramos, que nunca hemos pagado para tocar. Hemos hecho nuestro negocio. Si, para cubrir el alquiler de un lugar, se necesitan vender 50 entradas, hay que tratar de vender 100, para poder ganar plata. Si vos necesitas vender 3000 entradas, y consideras que no vas a vender esa cantidad, no lo hagas. Como dice un amigo mío: “Si vos metés 300 personas en Obras, vas a estar pagando para tocar…” Obvio que es así, porque vas a estar a pagando 50 lucas para llevarte 20…Tenés que saber hasta donde te da el cuero, no es cosa de cagar más alto del culo…

ARRIESGARSE VALE

¿Qué bateristas te gustan?
El que más me marcó fue John Bonham, probablemente debido a escucharlo a él yo me dedico a esto, a tocar la batería. Bonham tiene una visión diferente de la batería, se ve que la pensó diferente a lo que venía pasando; y en el día de hoy escuchás lo que hacía y sigue sonando moderno. Me gusta mucho Ringo Starr, es un grande de la música directamente, él hace a las canciones –desde su lugar-, y eso es algo muy difícil siendo baterista. Hace el aguante, cuando tiene que aguantar, y cuando tiene que colorear un tema también lo hace, es un tipo que se mete mucho dentro de las canciones. Esas son cosas que no te las imaginarias nunca y cuando las escuchas decís “que lindo”, pero cuando las querés tocar te das cuenta de que el tipo hace cosas rarísimas. Lo mismo me pasa con Stewart Copeland de The Police, un loco que toca cosas que te hacen preguntar “¿por qué tocó eso?”, pero que son cosas que abren la canción de otra forma. Eso es algo que generalmente pasa en los tríos, tocando en trío los bateristas tienen un protagonismo muy grande. Vinnie Colaiuta, para mí, es el más grande; un tipo que ahora debe estar pisando los 60 años y que a lo largo de su carrera ha tocado con todos: Frank Zappa, Sting… Incluso hay un disco de Megadeth -del 2004, 2005- que grabó todo él, y cuando vos lo escuchas decís “este guaso la tiene clarísima”. Y estoy hablando de Megadeth, pero el tipo también toca con Luis Miguel, Diego Torres, Alejandro Sanz –tocó en su unplugged también-, tocó en los últimos discos de Jeff BeckColaiuta es tipo muy maleable y muy fino en su forma de trabajar. Hay otro que se llama Steve Jordan, que también es un sesionista muy groso. también me gustan mucho Bill Bruford y Nick Mason, que son tipos que tocando distinto han hecho cosas geniales. En nuestro país también hay bateristas muy buenos: me gusta mucho lo que hace Andy Vilanova, Tomás Sáinz es un genio total –y eso que tiene sólo 21, 22 años-, él toca en Electrohope (el grupo de Javier Malosetti); me gustan también Jorge Araujo, PomoPomo y Oscar Moro me parecen que fueron los más grandes que hubo acá.

Como músico, ¿cuáles son tus objetivos a futuro?
A mí siempre me gusta jugar con el set. Hasta ahora, en estos dos discos, ya he cambiado 3 o 4 veces de set, me gusta jugar, sorprenderme con las cosas. Usar baterías con distintas medidas, distintos tipos de materiales. Usé mucho tiempo batería de acrílico, también usé de madera en la primera época; empecé con una muy grande, tipo Bonham, ahora estoy con una más chiquita. Trato de ir usando más accesorios y otros tipos de timbres, incorporar cosas diferentes. Me ayuda mucho laburar con una empresa como Solid Drums que me respalda y escucha mis requerimientos. Mi jugada viene por ese lado y también por el lado del audio, en el estudio probar y descubrir otros tipos de sonoridades. Hay un grupo que me parte la cabeza, en ese sentido, que se llama MuteMath, ellos hacen un trabajo en estudio que me parece inigualable, utilizan sonidos rarísimos y hacen unas canciones tremendas. Me parece que en el futuro el camino viene por ahí, por lo menos para mí: trabajar en el estudio con sonidos y texturas nuevos, pero que las canciones sigan siendo lindas.

¿Cómo es tu trabajo en las clínicas que das a bateristas?
Trabajo mucho en conjunto con las marcas de batería con las que yo laburo, y organizamos encuentros de bateristas, para tratar de charlar y que cada uno se pueda sacar las inquietudes que tenga. Siempre me pasa de que me hacen muchas preguntas, como que los chicos sienten que pueden llegar a mí, ¿entendés? Eso ocurre también porque soy joven, no soy un baterista como Charly Alberti, que seguramente no tiene tiempo y no va a contestar un mail de un baterista preguntándole cosas sobre técnica. En mi caso, como ven que respondo, se animan y me preguntan, porque sienten que están más en contacto conmigo. Y eso está buenísimo, porque a mí me hace muy bien el poder ayudarlos. Yo, cuando era chico, me cansé de escribir mails a bateristas y que no me respondiera nadie.
Secuencia Inicial.-

TO MAKE THE PULSE, Pat Mastelotto´s interview




What were your beginnings as a musician? We referring about your relationship and love with the music. Why did you choose play the battery instead of another instrument?
I tried guitar, piano and Around age 10 went to a band camp to play French horn but teacher needed drummers and I had big hands so he placed me there… and off it went.

What are your favorite records and musicians? Why?
So many… not enough ink.

We know in 1991 you recorded as secessionist musician in Kryptonita album by Miguel Mateos. How do you know him?
He was in LA to do the record, he asked me to co produce, but he didn’t need me, he was very capable… and his brother was there and he is a VERY good drummer. . so i really didn’t do much, just helped find studios and engineers and maybe played a little drums or percussion.

And, Do you like some other Argentinean rock musician?
Fernando Kabusacki, Los Gauchos Alemanes.

In 1994. You play in a trio with King Crimson and you lived in Argentina almost a month. What (musical) memories or anecdotes do you have of that time?
Many more than I can type. After a few rehearsals we did the disco Grand Prix ( I went across and played virtual games during the day) then we moved to theater and I started to have more time so went to some fun clubs, like Roxy, and the flying pig… Drinking mate, visiting cemetery we ran into, Yes that week too.

You play in Damage an alive record in 1993, with David Sylvian and Robert Fripp. Could you please tell us about that experience?
We toured for about 5 months and recorded every show. But Damage comes from the last show at Royal Albert Hall (we played two nights)

What were the musicians that influence you most?
Ringo, Ginger Baker, Micky Waller, John Bonham, Keith Moon, Jim Keltner, Jim Gordon, James Gadson, Steve Gadd, Alphonse Moosan, Trilok Gurtu, Bill Bruford, Mike Giles, Ian Wallace, Phil Collins, Alan White, Charlei Watts, Thom Mooney, Stevie Wonder, Todd Rundgren, Paul McCartney, Graig Crampf.

Do you listen some new band you like in recent year? Which ones? And Why do you like or dislike?
Yes, but I don’t remember names. I don't like that I can't remember their names!

What is your opinion about the actual rock situation? We mean about the record industry and web albums download.
It sucks.

What projects do you have in near future? Please tell us about them.
Very active with Tony in Stick Men (we are in Russia now*) Also HoBoLeMa (that’s me and Tony with Terry Bozzio and Alan Holdsworth), we first played together in Japan in 2009 and then toured Europe and America in 2010, nothing this year but we will tour more next year.
My project Tuner is almost done with our 3rd CD. It’s a 35minute composition. Very wild.
Tu with Trey Gunn has new live CD and is also recording in studio with Paul DeVillers (producer of Yes, and Mr. Mister, etc) Ktu may become active again as we have some live videos coming out.
New project is Naked Truth.Doing sessions last week for new CD from Allistar Murphy, and also Cock Robin (whom I have done many records with) and the camp that is coming-
Secuencia Inicial.-

* The interview was in 2011 July.


LENNY KRAVITZ - BLACK AND WHITE AMERICA


Es probable que estemos ante el mejor trabajo de Lenny Kravitz desde Are You Gonna Go My Way de 1993, su gran éxito, que junto a Let Love Rule (1989) y Mama Said (1991) constituyen una impecable trilogía inicial del músico neoyorquino. Luego su carrera entró en un canal de continuos altibajos y resultaba muy difícil encontrar una obra que se destacara por su integridad sino mas bien apelaba a las baladas edulcoradas y a los rockitos de radiofórmula que poco nos interesan. Lenny Kravitz siempre mostró sus influencias a flor de piel y dejando en claro que lo suyo es el rock clásico mezcla entre Lennon y Hendrix, el soul de Marvin Gaye y Curtis Mayfield y el funk de James Brown siempre acercándose demasiado a sus ídolos hasta llegar a pensar mas de una vez cuando escuchamos un tema de Lenny esto ya lo he escuchado anteriormente…” ¿Influencia o copia? Es por lo que siempre se lo castigó al músico, sobre todo en discos como Baptism (2004) donde parecía que ya no tenía retorno y que se le había acabado la inspiración por completo. En el año 2008 apareció It Is Time For a Love Revolution donde ya mostraba signos de cierta recuperación y una vuelta a las buenas canciones.

Black and White America es el noveno trabajo de Lenny y el primero para el sello Roadrunner Records luego de pasar casi veinte años en Virgin, sin dudas, un disco con mayor influencia en la música de raíces afroamericanas, aquellas canciones que Lenny escuchaba de adolescente y que lo marcaron a fuego
El disco abre con el tema que le da nombre y es un claro homenaje a las bandas de sonido blaxploitation de principio de los años setenta, con una tremenda línea de bajo y un groove bien funky; a la cual enseguida se le pega “Come On Get It” con arreglos de vientos cercanos a Kool & The Gang y Earth Wind & Fire. Luego llega “Liquid Jesus”, o como Lenny decodifica el soul de Curtis Mayfield. También hay lugar para el rock mas guitarrero con “Stand” y “Rock Star City Life”, de cualquier forma, ambas canciones muestran los puntos mas bajos del disco. Da la sensación que este tipo de canciones son las que a Kravitz le salen de taquito y pudiera componer miles de similar tonada no aportan nada a este nuevo material. Hay lugar para las participaciones de Jay-Z en “Boongie Drop” y del rapero canadiense Drake en “Sunflower”, “Looking Back On Love” es el tema más logrado del disco con excelentes solos de sintetizadores, “Dream” es la típica balada a solo voz y piano. Este nuevo trabajo esta producido por el propio Kravitz junto al aporte de su fiel guitarrista Craig Ross y muestra un hilo conductor como hacía años no se encontraba en los trabajos del músico, lo cual no significa que Lenny haya realizado un cambio drástico en su carrera sino que esta de vuelta con canciones que suenan mas frescas e inspiradas.
Lean Ruano.-

domingo, 11 de septiembre de 2011

ARROPANDO A LA CANCION, entrevista a Alejandro Terán


Desde hace más de 25 años, Alejandro Terán se encarga de ponerle su sello sutil a todo lo que toca, ya sean obras propias o ajenas. Multiinstrumentista, se destaca como interprete de viola y clarinete, mientras que su labor como compositor, director de orquesta y arreglador es vastísima e incluye colaboraciones con todo tipo de artistas, en varios géneros y estilos (entre varios etcéteras, se cuentan entre los afortunados con los que colaboró Terán: Soda Stereo, Gustavo Cerati, Charly García, Catupecu Machu, Lisandro Aristimuño, Divididos, De La Guarda, Bersuit, Bandana, Gazpacho, Gustavo Santaolalla, Joan Manuel Serrat, Kevin Johansen, La Mosca, Miguel Mateos, Nacha Guevara, Los Ratones Paranoicos, La Vela Puerca, León Gieco, Man Ray, Carajo, Celeste Carballo, Super Chango, Super Ratones, Willy Crook…). Con su simpatía, en esta singular nota, Terán nos cuenta algunas de sus muchas vivencias musicales, además de oficiar como virtual VJ, recomendándonos varias perlitas audiovisuales disponibles en la Web que dan cuenta de todo lo que se habla aquí. Ahí vamos, entonces…

Por Emiliano Acevedo.-

AURORA 

¿Cuáles son tus primeros recuerdos vinculados a la música?
Mi madre Waltraut Wolfram era inmigrante alemana, educada muy detalladamente en la tradición de la música europea. Cantaba bellamente y tocaba el piano y el violín, como todas las señoritas de sociedad. Ella no encontraba ninguna distinción entre música clásica y popular: Mozart y Schubert eran su soundtrack. Cocinaba, cosía y limpiaba cantando lieders. ¡Hace poco encontré la canción de cuna que me cantaba! La escucho hoy y se me saltan las lágrimas: es bellísima, y se atribuye a Mozart (aunque a mí me parece que es posterior)
Mi padre Eduardo era cellista y trombonista profesional, pero en casa se convertía en cantante y guitarrero. Sus preferencias iban más bien por el lado de lo bizarro, el boom del folklore de los ´60 y las canciones beat. Tenía además un repertorio muy incorrecto y picante para sus amigos que nos hacía desternillar de risa a mi hermana Patricia y a mí, aunque no entendíamos mucho...


Siendo hijo de músicos, ¿era inevitable que vos también te volvieses músico?
De niño estaba yo convencido de que iba a ser arquitecto, o ingeniero. Me gustaba mucho dibujar planos de casas y de extrañas máquinas. En un momento descubrí que la música es también una especie de arquitectura (con su física y su metafísica) y quizás allí se fusionaron mis vocaciones. De todas formas, hace unos días le pregunté a mi mujer María si todavía me veía a tiempo de estudiar ingeniería. Se rió, y no insistí...

¿Cuáles fueron tus influencias, tus artistas y discos preferidos durante todos esos años de formación musical inicial?
Después de las influencias que ya describí, la primera impresión musical intensa que recuerdo es la de ir con mi padre a las orquestas, y en el descanso quedarme solo en la sala para investigar cada instrumento que reposaba en las sillas. Me volvían loco los timbales, la gran cassa, las tubas y los contrabajos gigantes. Los materiales: el brillo de los metales, los dispositivos mecánicos y las maderas preciosas me producían un trip psicodélico. Hacia los diez años llegó a mi colegio un compañero nuevo, que venía de vivir en Estados Unidos. Fui de visita una tarde a su casa y me mostró cómo tocaba una acústica Fender y una armónica con su soporte, a la vez. Me dejó tan loco que esa misma tarde le pedí a mi padre estudiar la guitarra. El maestro de guitarra me hacía cantar también, canciones simples. Un día me mostró que él podía cantar una segunda voz haciendo armonías con la que yo cantaba. La idea del contrapunto a dos voces me dejó boquiabierto, al punto que me puse a escribir a dos voces sin tener ni la mínima idea de armonía. En la secundaria conocí a Axel Krygier, que también estaba decidido a ser músico y manejaba una data muy distinta de la mía. Después de un viaje, se apareció con una Tascam PortaOne, ingenio tecnológico que permitía grabar cuatro tracks simultáneos en una cinta de cassette. ¡El grababa cosas increíbles en esa caja! Trabajé y no paré hasta comprarme una PortaOne, y esa caja gris fue mi maestra de armonía a cuatro voces.

¿Cómo se dio tu formación? ¿Qué te llevó a elegir estudiar instrumentos no tradicionales como la viola o el clarinete?
A mis once años, una tarde mi padre trajo a casa un estuche viejo y rotoso, y al abrirlo descubrí que era un saxofón tenor Buescher, bastante maltratado y con un aroma que delataba la afición al alcohol de su anterior dueño. Me pareció un objeto tan feo que hasta me daba vergüenza mostrarme en público con él. Todos los amigos músicos estaban de acuerdo en que era mucho mejor estudiar el clarinete y después pasar al saxofón, que no tiene tanto repertorio académico. Así que al final tuve también mi primer clarinete Yamaha de plástico, y empecé a estudiar en el Conservatorio con el maestro Mariano Frogioni, insigne ícono de la escuela clarinetística argentina. Corrían los ´80 y yo todavía no había reparado en que tocar un instrumento mejoraba las posibilidades de que una chica te diera un poco de bola. Hasta que un día en la escuela, la chica más linda e inaccesible de mi clase me vio con el estuche del saxo y se mostró interesada. Esa tarde se acabó mi aversión al saxo. Un tiempo después, me puse de novio con una chica que conocí en el Conservatorio que tocaba el piano y había empezado a estudiar la viola. Un día me dijo que la iba a vender porque no le gustaba, y terminé comprándosela. Estudié un año con el maestro Enry Balestro, otro prócer, y luego me largué por mis propios medios.

CRÓNICAS DEL PASADO FUTURO

Naciste en el mismo año que se editó Sgt. Pepper, surgió Pink Floyd y se vivió el auge psicodélico de los hippies durante el Verano del Amor, en San Francisco y demás. ¿Qué opinas de todas estas movidas y cómo influenciaron tus gustos musicales?
¡He pensado mucho en eso! A pesar de haber sido yo todavía muy chico en esos años como para influenciarme, me siento orgánicamente psicodélico. Extraer de un objeto cualquiera su carga psicodélica y maravillarme es uno de mis entretenimientos habituales. Y hoy siguen gustándome mucho las aventuras literarias, musicales y plásticas de aquellos años, y también, por supuesto, el cine. Recomiendo las canciones conceptuales de Baldessari, muy inspiradoras.

¿Cómo fueron tus inicios como músico profesional? 
La primera vez que recibí dinero a cambio de hacer música fue a los quince, leyendo a primera vista en una banda que paseaba santos en la Boca. Había que seguir la procesión por el barrio, subirse a un barco y pasarse el domingo vestido con un extraño uniforme. No recuerdo si la paga era buena, pero sí que me daba una gran sensación de independencia. Poco tiempo después conseguí trabajo como músico de prostíbulos en la Patagonia, en donde me formé en el arte de tocar mientras dormía (habilidad que todavía conservo).

¿Cómo se dio tu participación en la Portuaria? ¿Por qué no seguiste tocando con ellos?
La Portuaria fue una de las aventuras musicales que emergieron del semillero del Nacional de Vicente López (al igual que los Pericos, Krygier y muchos otros). Empecé a tocar con ellos en vivo cuando el primer disco, Rosas Rojas, ya estaba editado. Giramos por el mundo durante una década, grabamos varios discos, y experimentamos todos los estados de relación que suelen vivir las bandas cuando pasan gran parte del tiempo juntos. En un momento todos los artistas que formábamos la banda nos vimos ya más absorbidos por nuestros experimentos personales, y la banda se disgregó. De vez en cuando tocamos un tiempo juntos otra vez, hasta que las agendas se ponen espinosas, y así...

Junto a varios amigos formaste El Sexteto Irreal. ¿Cómo se les ocurrió realizar este proyecto? 
El Sexteto no es una banda del todo; es más bien, un club. Allí nos encontramos los viejos marinos después de incontables aventuras, y nos divertimos charlando en lenguaje musical, porque nos conocemos muy bien. Axel Krygier está ahora viviendo en París, así que los encuentros son más espaciados pero siempre muy gratos. El Sexteto sube al escenario sin ensayo, sin lista y sin temas: eso es lo más divertido, ir armando la música a medida que va apareciendo. Samalea y Manu Schaller se han puesto a revisar grabaciones lúdicas del grupo y a fuerza de edición y paciencia, ha surgido un disco llamado Jogging, objeto casi impensable para un grupo tan distraído como el Irreal. Me he quedado sorprendido al oírlo, porque conserva la locura del ready made irreal, y en varios pasajes me hace reír. Aquí, un fragmento muy cortito, ¡y en el video no está Axel!


CINEMA VERITE

¿Cómo fue trabajar junto a Leonardo Favio en la música de Aniceto? 
La música de Aniceto fue el primer objeto que instrumenté para Iván Wyszogrod, compositor cinematográfico. De ahí en más nos hicimos amigos y hemos hecho juntos muchos soundtracks y músicas para teatro. Favio tiene un láser estético asombroso: en varias ocasiones nos hemos quedado asombrados y confundidos con sus directivas, pero al final siempre teníamos que reconocer que su mirada iba más allá de la corrección. Toma riesgos estéticos con enorme valentía. 

Hablando de bandas sonoras, ¿Cuáles son las diferencias que encontrás entre realizar música para acompañar un filme (a las órdenes de un director, productor, etc.) y el trabajar arreglando la música de un tema y/o disco? 
La figura del arreglista es quizás un poco confusa para el lego. La estructura de un score (partitura orquestal) se parece bastante a un plano arquitectónico: se trata de un libro de papel con docenas de pequeños pentagramas en cada página, en donde está diseñado cada detalle de ejecución de cada instrumentista de una orquesta de, por ejemplo, 80 músicos. Todo: qué nota tocará fuerte, cuál suave; qué pasaje ligado, cuál stacatto... Para qué lado llevará el arco el violín en cada nota, qué sílaba dirá el clarinete para que cada nota suene más o menos atacada... Qué combinación de notas tocarán los cuatro cornos para que cada acorde se forme, y que ninguna nota se salga del registro posible de cada instrumento... Qué tipo de maza usará el timbalista para golpear su instrumento... En fin, es una enorme cantidad de información técnica, que el artista compositor suele no conocer, porque no es su especialidad. Muchas veces el compositor realiza la música sobre un solo instrumento (habitualmente, el piano) y luego encarga al arreglista el diseño de esa misma música, pero en gran formato orquestal. De manera similar, un grupo de rock puede intuir que a su tema le vendrían muy bien unos violines, pero la mecánica del funcionamiento violinístico le es extraña. Entonces, se encarga a un arreglista el diseño de un ensamble que encaje perfectamente sobre lo que toca la banda. A mí me resulta muy divertido el juego de descubrir qué ideas musicales enriquecen la intencionalidad de cada pasaje, qué guiños estéticos caben en combinación con la estética preexistente... Es un juego un poco obsesivo, y muy gratificante (cuando sale bien).

COLABORACIONES ESTELARES 

Desde afuera parecen bastantes distintos. Vos, que trabajaste junto a ambos, nos podrías contar cuáles son las diferencias y similitudes entre Charly y Cerati, a la hora de grabar un disco? 
En los dos casos se trata de artistas integrales y de estéticas ultra definidas: ambos saben perfectamente lo que quieren y en sus músicas ya se encuentra implícito el arreglo. Al arreglista le resta sólo descubrir las intenciones ocultas del tema, y ponerlas de manifiesto. García es explosivo y experimental, de exquisitas ideas musicales y gran director de ensambles; Gustavo es un increíble realizador sónico y textural, y experto en extraer lo mejor de cada uno. Es además tan virtuoso como compositor, instrumentista y cantante, que prácticamente no existe nada imposible para él. Los dos son radares musicales asombrosos y cada tarde de trabajo con artistas de este calibre resultan como un postgrado para músicos de todo tipo de formación.

¿Cómo fue trabajar junto a figuras como Skay, Aznar o Lebón? 
A Skay le pregunté, mientras diseñaba los arreglos para su disco, si quería que le diera dos opciones para elegir de un tema, y me respondió con una frase que me ha quedado grabada: "Nunca, pero nunca, me des dos opciones…” Con Aznar he trabajado muy poco: una vez para un concierto de Lebón en el que él hacía un medley con orquesta, y en sesiones con García, en las cuales quedé maravillado por su musicalidad increíble, ¡y su memoria de elefante! ¡Hacía años que no tocaba ese tema! 

Con Lebón hicimos una vez un show en vivo, en el que escribí las cuerdas, y se me ocurrió, después de terminado un tema (“El Tiempo Es Veloz”) escribir unos compases finales del cuarteto de cuerdas solo, a modo de coda. El no sabía lo que íbamos a tocar, y cuando lo hicimos, se dio vuelta, escuchó, y se puso a llorar. Muy emocionante.

PONCHE PSICODÉLICO Y ELÉCTRICO 

¿Qué te llevó a formar la orquesta Hypnofón? ¿Podés decirnos unas palabras acerca de cómo elegiste el ecléctico repertorio del primer disco? 
Cuando volví de trabajar un año con Joan Manuel Serrat en España, me vi con algo de plata en el bolsillo como para encarar la composición de un disco orquestal, que hacía tiempo que tenía ganas de hacer pero nunca tenía tiempo. Así que elegí algunos temas fetiche, compuse otros, y gracias a Los Años Luz y a EPSA, logré editar ese raro disco... Fue una buena decisión, porque todavía hoy esa aventura me da gratificaciones y se ha convertido en un símbolo de mis preferencias musicales, y mucha gente me conoció a través de él. En esa época yo me preguntaba si existía una psicodelia argentina, y la selección onírica de los temas pasa un poco por esa idea.

¿Como viviste la experiencia de grabar “Verbo Carne” con la Sinfónica de Londres en Abbey Road? ¿Fue algo así como “el sueño del pibe”? 
Cerati me mostró el tema en su estudio, y estaba construido sólo con electrónica y voz. Me dijo que él intuía una situación orquestal para ese objeto, y yo le dije que podíamos hacer algo con mis amigos músicos acá en Buenos Aires. El me contestó que no, que él imaginaba una orquesta sinfónica completa, y nombró la de Londres como posibilidad... Tragué saliva y asentí: siempre me maravilló de Gustavo esa ausencia de negatividad en su proceso mental, tiene el NO borrado... Todo es posible en su mundo. La mañana de la grabación en Abbey Road fue mágica. La sesión del día anterior la había dirigido... ¡John Williams! Puse las partes, los músicos se pusieron los auriculares, y cuatro minutos después estábamos con Gustavo en el control mudos, boquiabiertos, y lagrimeando. El primer violín, Gavin Wright, vio que estábamos un tanto sobrepasados por la emoción y vino al control para preguntarnos si nos había gustado la toma 1, y qué cambios queríamos hacer para la segunda toma. Yo lo miraba a Gustavo y él me hacía el gesto de “¡hablá vos!”, y entre los dos no hacíamos uno. Finalmente grabamos unas versiones más, todas perfectas. Al final de la sesión, me paré en la puerta de la Sala A mientras salían los cincuenta músicos y... ¡les di un abrazo a cada uno! Los ingleses me miraban con curiosidad, pero me tiraban la mejor onda.

¿Cómo fue tu experiencia trabajando junto a Calle 13? 
Con Gustavo Santaolalla solemos trabajar así: él me manda por mail temas en boceto de diversos grupos, y yo voy diseñando ensambles para esos bocetos (¡a veces sin siquiera saber el nombre de las bandas!). Cuando él pasa por Argentina, fijamos un día de grabación en un estudio y hacemos una especie de orgía musical, grabando todo lo que diseñé. Una vez me mandó un boceto cantado por él, muy lindo, y yo construí el arreglo de cuerdas. Un tiempo después me mostró el objeto terminado y había reemplazado su voz por la de… ¡Elvis Costello! Me dejó mudo...
Con Calle 13 me pasó algo parecido. “El Tango del Pecado” me lo mandó en un mail y me dio como referencia unas cuerdas de Dr. Dre. ¡Yo no conocía Calle 13! (no eran aun tan populares como ahora). Recuerdo que a mi mujer y a mí nos divirtió mucho el tema y hasta lo mostramos en nuestro círculo de amigos como curiosidad. Un tiempo después, la banda explotó...

DE PERFECCIONISMO, GUSTOS Y OTRAS YERBAS 


¿Cuál consideras que fue, hasta ahora, el momento más importante de tu carrera como músico?
Dice la leyenda que al ser consultado acerca de su "carrera" musical, Nick Cave contestó lacónicamente: “No soy un caballo”. En mi caso, soy tan obsesivo y cabeza dura que a veces un pasaje que grabo jugando en casa me da más gratificación que un enorme proyecto profesional. Además, la música es un campo tan vasto que el horizonte se va moviendo constantemente, y no permite al músico estar conforme jamás, ni considerar obra alguna como una realización. “Mañana es mejor”, como dice el filósofo. Tengo sí, algunas músicas preferidas hechas por mí, pero van cambiando según mi humor.

¿Qué músicos y géneros actuales preferís escuchar? ¿Qué disco y artista recomendarías escuchar y por qué?
En la industria del perfume existen expertos llamados "narices", en alusión a sus capacidades cuasi mágicas para dilucidar los componentes de una fragancia. Mi recomendación suele ir en ese sentido: lograr un playlist tan amplio y variado que nos vaya convirtiendo en "orejas". La ciencia sabe hoy que al poner play en una música desconocida se activan mecanismos cerebrales de complejidades cósmicas, y que uno de los centros más activos es el que aporta recuerdos de músicas anteriores para funcionar como referencias para la comprensión del fenómeno nuevo. La música del S. XXI es una consecuencia de todas las anteriores, desde que ha sido posible su transmisión de una generación a otra, o su notación. Una lista muy parcial e incompleta de mis recomendaciones musicales podría hallarse en mi canal de YouTube: http://www.youtube.com/user/hypnofon

¿Cuál es tu opinión acerca del rock nacional actual? ¿Hay algo nuevo que te haya gustado? 
Si hablamos específicamente de rock, intuyo que la actitud rocker es atemporal y vivirá por siempre. Cualquier música es rock si está hecha por un rocker, y si alguien no es rocker no hará rock (aunque musicalmente haga rock). Hunter Thompson es rock, ¡aunque ni siquiera hace música!
  
El rock es un fenómeno tribal-social, mucho antes que una categoría musical en sí. Una banda de rock es funcional y auténtica sólo si una tribu la toma como referencia estética y como aglutinante. Deambular, reunirse, y huir (como dice Diederichsen en Psicodelia y Ready Made). (http://www.lalibreriadelau.com/libros-de-artes-en-general-ca25_127/libro-psicodelia-y-ready-made-p73930) Lo estrictamente musical no tiene mucho que ver con eso. El rock como género musical es raro en la actualidad... ¡Así como quizás también el concepto de Nación! ¡Es bizarro hacer filosofía con dos términos fantasmas! Lo que sí parecen estar vivas aún son las canciones, independientemente del trato estético que se les dé. Y cancionistas rockers hay todavía buenos, empezando por el Pity...

DANCERS PARADISE 

¿Cuál es tu opinión de lo que significa ser un músico profesional en la actualidad, dentro de esta coyuntura que supone la caída de las discográficas y el auge de las descargas de discos online en la net?
La actividad del músico ha sido siempre dispersa y variada. No olvidemos que Mozart dejó al morir un piano, una mesa de billar, y un montón de deudas. La idea del músico millonario y viviendo en un océano de privilegios es muy reciente, y hay que reconocer que es fea, estéticamente hablando. Creo que un compositor debería poder vivir bien de su trabajo, al igual que un intérprete, un arreglista o un instrumentista idóneo, ¡pero a nadie le hace falta ser obscenamente rico! La caída de las grandes discográficas perjudica especialmente a los grandes productores, pero los verdaderos artistas encontrarán siempre alguna forma de supervivencia digna. Es importante también que los Estados consideren a sus artistas como verdaderos motores de la vida de todos los ciudadanos, y que los cuiden y les hagan posible crear sin que esto les signifique morir de inanición. Las descargas vía Red son una de las últimas formas de democratización de la cultura, y no creo que haya un solo artista sincero que lamente que alguien quiera oir su música, aunque no pueda o no desee pagar por ella. La música es una Diosa piadosa: mira con benevolencia a quien le hace servicios flacos o decididamente malos, y premia de maneras misteriosas a quien se dedica con pasión a su adoración, día tras día.

¿Cuáles son tus proyectos a futuro?
Estoy atravesando los 44, edad en la que algunas motivaciones adolescentes van desapareciendo... ¡y muchas veces es difícil reemplazarlas por otras! Quiero decir que lo que resultaba un desafío a los 20 quizás ya no nos excita de la misma manera a los 40. El artista debe ingeniárselas para conseguir nuevos motores para la curiosidad y la acción creativa. Por eso insisto siempre en la necesidad de mantener el alma abierta a cosas nuevas, meterse en problemas... De eso se tratan mis proyectos a futuro: estar siempre metido en asuntos que no comprenda del todo, que me obliguen a ensanchar mis horizontes musicales. No por nada decía Suzuki que la actitud a mantener es la del eterno principiante.
Secuencia Inicial.-

KAISER CHIEFS - THE FUTURE IS MEDIEVAL

Quizá el mejor álbum de los Kaiser Chiefs fue el primero Employment (2005), luego hicieron dos discos Your Truly, Angry Mob (2007) y Off Their Heads (2009), un tanto desparejos pero siempre con buenas intenciones cancioneras; y ahora los tenemos de vuelta con The Future is Medieval un curioso experimento en donde cada fan puede confeccionar su disco a gusto, con los temas que prefiera. De esta manera, podemos elegir entre 20 cortes disponibles, jugando a ser el Sabella de los Kaiser Chiefs... 

En lo estrictamente musical, esta producción (que se podría llamar “Caramelos Surtidos”…) es despareja –algo históricamente común en los álbumes dobles-, pero no deja de tener algunos buenos momentos. Compuesta por un conjunto variopinto de canciones, incluye estilos muy diferentes, ya sea la curiosa tendencia disco expresada en “Cousin in the Bronx” o “Heard it Break”, las disonancias espaciales de “Little Shocks” o, incluso, “homenajes” al Bowie de Ashes to Ashes en “Things Change” y “Starts With Nothing”. 

Por otro lado, la banda de Ricky Wilson también da cuenta de su amor por el pop tradicional inglés –el sesentero de los Kinks o los Small Faces- en “When All Is Quiet”. “If You Will Have Me” es un bello tema acústico con cuerdas –a mitad de camino entre los estilos de George Harrison y Nick Drake-, mientras que “Saying Something” es un corte casi post punk... En “Heard It Break” los Kaiser dan vida a un tema que mixtura a Krafwerk con Duran Duran (!); es más, “My Place Is Here” tranquilamente podría haber sido un corte de los duranies si lo cantara Simon Lebon… Por supuesto, también hay temas en los que no pasa nada como “Out of Focus” (demasiado “desenfocado”…) o “Child Of The Jago”, curioso experimento minimalista o de “world music”. 

Sin dudas, lo mejor del álbum está constituido por “Fly on the Wall” y, sobre todo, la magnífica “Dare You”… Es más, si me apuran les digo: “elijo a “Dare You” y diez más…” En resumen, The Future is Medieval no pasará a la historia pero, divierte y te regala alguna que otra linda canción, una intención que siempre se agradece...
Emiliano Acevedo.-

MILES DAVIS - TUTU 25º ANIVERSARIO

Después de trabajar durante treinta años para Columbia Records Miles Davis decide cambiar de compañía discográfica y mudarse a Warner Bros. Corría el año 1985 y el legendario trompetista estaba buscando la forma de dar un nuevo volantazo creativo, una vuelta de tuerca más a las que ya había dado en su magistral carrera, siempre buscando nuevas sonoridades y texturas donde poder plasmar el frenesí de su trompeta.
Miles Davis durante toda su carrera supo rodearse de extraordinarios músicos a los cuales sabía perfectamente como extraerles su mayor potencial sonoro e interpretativo, desde su afamado quinteto de mediados de la década del cincuenta donde se lucía junto a los saxos de John Coltrane y Cannonball Adderley, pasando por sus distintas formaciones de las dos décadas siguientes. Bajo la tutela de Miles pasaron músicos de la talla de Bill Evans, Herbie Hancock, Wayne Shorter, Chick Corea, Dave Holland y Keith Jarret solo por nombrar algunos, los cuales lograron una afamada carrera solista a posterior.


Para su primer trabajo en Warner, el productor fue el multiinstrumentista Marcus Miller quien ya había tocado junto a Miles a principios de la década del ochenta pero, su nuevo rol sería completamente diferente, ahora Miller es quien estaba al mando y debía darle las ordenes a Miles, lo cual no era una tarea sencilla. La mayor parte de la música del álbum que provisoriamente de llamaba Perfect Way fue compuesta por Miller bajo la supervizacion de Miles y se incluyeron algunos arreglos del pianista George Duke, por sugerencia de Tommy LiPuma productor de Miles en Warner, el título definitivo fue Tutu en homenaje al sacerdote sudafricano Desmond Tutu ganador del premio Nobel de la paz en 1984 por su incansable lucha contra el apartheid.


Para la grabación del álbum no fue necesario contar con una banda en el estudio, ya que, el propio Miller con ayuda de Jason Miles se encargaron de programar la mayoría de los teclados y sintetizadores que sirvieron de bases sobre las cuales Miles volcaría los pasajes melódicos y las improvisaciones de cada pieza. Este nuevo trabajo se trata de uno de los mas polémicos del trompetista, ya que, para los puristas del jazz estos nuevos sonidos programados y electrónicos no formaban parte de la esencia del jazz donde el baterista debía tener cierto groove para tocar y las máquinas le dan una textura mas gélida a las composiciones.


El disco comienza con la pieza que le da título, se destaca el bajo de Marcus Miller y la perfecta combinación de la melodía que expresa Miles con los arreglos orquestales programados de los sintetizadores, una pieza alegre y melancólica a la vez. “Tomaas” el único tema del álbum compuesto por Miller y Miles se destaca el diálogo de la trompeta Harmon de Miles pregrabada, junto al saxo soprano de Miller; “Splatch” de ritmo mas bailable es la tonada mas pegadiza del disco, también se incluyen dos temas de Geroge Duke “Backyard Ritual” y “Perfect Way” que cuenta con una estructura de típica canción pop, el pseudo reggae “Don’t Loose Your Mind” y “Full Nelson” dedicada a Nelson Mandela y con un ritmo de rock bien marcado ambas de la autoria de Miller le dan cierre al álbum. 


Por aquella época el cantante pop Prince quien admiraba la obra de Miles Davis y también grababa para Warner envío una cinta con una canción para que sea incluida en el disco, pero fue desestimada, ya que, no coincidía con la tónica que la dupla Miller/ Miles buscaban para el disco de todas formas Davis siempre admiro la música de Prince.


Hoy a veinticinco años del lanzamiento de Tutu se edita un box set de lujo conmemorando dicho aniversario, no es el mejor trabajo de Miles pero, marcó un cambio e influencio a muchos músicos que siguieron la senda de Miles siempre experimentando y sin repetir las fórmulas.
Lean Ruano.-