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lunes, 22 de agosto de 2011

SIGUIENDO LOS PASOS DEL MAESTRO, entrevista a Juan del Barrio

Sin lugar a dudas, es uno de los mejores y más versátiles tecladistas argentinos. Desde muy chico se codeó con los más grandes exponentes del rock nacional. Pero esto que escribo acá son tan solo palabras y la más pura verdad se hace presente sólo en la música y es ahí, en ese momento mágico, cuando se destaca Juan del Barrio. En verdad, es un placer escuchar como le da vida a una canción. Algo de eso sentí, una vez, cuando lo vi tocar “Himno de mi Corazón” en un programa de televisión, arropando al clásico del gran Miguel Abuelo de su propia esencia musical. Además de su labor interpretativa y de composición, Juan se destaca por la forma en que enseña a tocar el piano. Sus métodos innovadores -que incluyen la enseñanza de armonía y recursos creativos- se basan en un aprendizaje personalizado que le permite al alumno a disfrutar, sin apuros, mientras aprende, algo que muchas veces la enseñanza tradicional nos hace olvidar…
Por Emiliano Acevedo.-


¿Cuales fueron tus inicios en la música?
Nadie sabe, a ciencia cierta y demostrable, cuáles fueron los comienzos de mí relación con la música. Desde mi punto de vista, fue durante mi gestación, en el vientre de mi madre, ya que ella era cantante lírica. Mis comienzos como músico aficionado activo, fue a los 9 años, cuando mi padre me regaló una guitarra de casa Núñez. Dos años después, incorporó la batería, una gran pasión, y finalmente a los 12, 13 años empecé en el piano.

¿Y por que elegís el piano como tu instrumento?
Porque en determinado momento en mi casa apareció un piano. Luego fui descubriendo en él, una herramienta muy importante para la composición.

¿Cuáles fueron tus influencias musicales durante esos primeros años?
Música clásica, Sandro, Palito, Johnny Tedesco, Javier Solís, José Feliciano,
The Beatles, Hermans Hermits, The Monkees, Los Gatos, Conexión Nº 5, La Joven
Guardia, Los Iracundos, Serrat, Santana, Creedence Clearwater Revival, Almendra,
Manal, Vox Dei, Carlos Scorza, Ricardo Gutiérrez (Otto), Cachón, Lucho Canosa

¿Y qué estilos musicales preferís actualmente?
Música clásica (por decirlo de alguna manera), Rock Sinfónico, Pop, toda la música que me guste que puede pertenecer a cualquier estilo.

¿Cómo llegas a MIA? ¿Que recordás de aquella experiencia?
A MIA llegás en un tren que va a Boulogne pero te bajás en Villa Adelina… (risas)
MIA, agrupación de la que fui fundador, fue para mí una plataforma experimental musical que me permitió concretar públicamente mis primeras composiciones y perfomances, a través de conciertos y discos. Compartí esta nutritiva experiencia con Nono Belvis y Daniel Curto (con quienes venía tocando antes junto a Ricardo La Civita, y Ricardo Medina (Mío)), además de Lito Vitale, Liliana Vitale, y el resto de los integrantes de las diversas agrupaciones que conformaban MIA.

Luego te integras a Sr. Zutano, ¿por qué no pudieron redondear esa experiencia en un disco?
No se por qué. Fue la primera banda de Jazz rock argentina. La integramos Pomo (Héctor
Lorenzo), Lito Epumer, Frank Ojstersek y yo. ¡Fue una experiencia muy excitante! Me costó asimilar el jazz, un estilo musical caracterizado por virtuosas perfomances interpretativas instrumentales, basadas en improvisaciones melódicas sobre armonías previsibles. Yo venía del rock Sinfónico, estilo musical que sigo admirando, donde el potencial creativo está puesto en composiciones de cierta complejidad armónica y formal, con pretensiones tímbricas sinfónicas.

¿Cuándo te llama Spinetta para que te integres a Jade? ¿Que recordás de esa experiencia?
En el año 1980. Fue la oportunidad de tocar a lo grande con músicos fuera de serie como PomoPedro Aznar, Lito Vitale, Diego Rapoport, Beto Satragni, Frank y nada menos que Spinetta y todo su bagaje artístico, dramático y humano.

Después estuviste en Suéter…
Sí. Suéter fue una gran (y mi queridísima) banda de pop, enriquecido y deformado por Miguel Zavaleta, Jorge Minisale, El Fleque, Rogatis, Gustavo Donés, Daniel Colombres, José Luis, Pato Loza, etc.

¿Cómo fue trabajar con una leyenda como Miguel Abuelo en el disco Cosas Mías?
Fue muy enriquecedor compartir con semejante personalidad, además de Gustavo Bazterrica, Cachorro López, Andrés Calamaro, Daniel Melingo, Polo Corbela, Alfredo Desiata, Willy Crook, Pato Loza, Gringui Herrera. Cuando Miguel se enfermó no continuamos tocando.

¿Y cómo sigue tu trayectoria musical luego de los Abuelos?
Me dedico a la música incidental y obras de teatro donde puedo desplegar mi potencial como compositor. En el año 1996 se edita Piano, mi disco de piano solo y dos pianos, que presenté junto a Fernando Aguirre.

¿Qué recordás del trío eléctrico que formaste junto a Malosetti y Pomo?
El debut del Trío Eléctrico fue con Pomo y Javier Malosetti por única vez, y alcanzó su madurez junto a Claudio Eidler y Daniel Copquin.

¿Qué balance hacés acerca de las distintas bandas que integraste?
Sin lugar a dudas, lo que queda de una banda es su música, pero ésta es forjada por las vivencias de las personas que integran estas bandas, para quienes guardo en mi corazón un lugar permanente.

¿Cómo es para vos componer música incidental?
Componer música incidental es una de las actividades en la que me siento más creativo.
Obras de teatro: “Telarañas” (dirigida por Ricardo Bartís), “Nada Bueno Dorotea”, “El Alma Secreta de las Cosas” y “La Noche” (dirigidas por Sergio Dángelo).

¿Cuales son tus proyectos actuales?
Hace muchos años que enseño música, más de 20, y en este momento estoy escribiendo unos libros didácticos, para piano, que me gustaría empezar a editar a fines de este año o el próximo.
También estoy tocando con Palo Pandolfo, junto a Raúl Gutta, Titín Naves, y Mincho Garramone y posiblemente el año próximo haga alguna presentación con mi música.

¿Cómo ves el panorama actual con la caída de la industria discográfica y el auge de las descargas vía Internet?
Muy bien desde el punto de vista de la difusión de la música, ya que no hay medio más poderoso para este fin que la Web. Desde el punto de vista industrial, entiendo que la evolución de las herramientas tecnológicas para generar productos musicales, ha puesto al alcance de la mano, vehículos muy diversos que dejan algo atrasados a los discos y las hasta ahora habituales maneras de comercializarlos.
Secuencia Inicial.-

martes, 16 de agosto de 2011

JUNIOR BOYS - IT’S ALL TRUE

Cuarto Trabajo en estudio para el dúo Canadiense formado por Jeremy Greenspan y Matt Didemus, los Junior Boys se caracterizaron desde sus comienzos con el álbum Last Exit (2004) por un sonido electro pop minimalista, bases oscuras y downtempos texturas que profundizaron en So This Is Goodbye (2006) su disco mas aclamado hasta la fecha, un trabajo que amalgama a la perfección melodías pop de alta costura con ritmos electrónicos , este trabajo los llevaría a estar elegido entre los mejores discos de aquel año, tres años mas tarde editaron lo que seria su trabajo menos trascendente Begone Dull Care en colaboración con el pianista de jazz Oscar Peterson y todo parecía acabado para los canadienses , formulas repetidas y cierta monotonía no auguraban un buen futuro para el dúo.
It’s All True es un trabajo menos pretencioso y mas relajado, un disco que va directo al grano sin ser rebuscados mantienen la dosis justa de pop sofisticado combinada con los pulsos electrónicos necesarios para disfrutar en la pista de baile.

“Playtime” y “The Reservoir” tienen la impronta propia del grupo esa mezcla de synth pop con house de sus dos primeros álbumes pero no logran tocar en el oyente esa fibra emocional que si acariciaban con aquellos trabajos, este nuevo disco tiene muy buenas canciones como “Itchy Fingers” o “You’ll Improve Me” pero cuesta encontrar donde radican las nuevas ideas del duo, es el trabajo con mayor influencia propia lo cual nos da ciertos indicios de conformismo. Lo que es innegable a esta altura es el reconocimiento de un sonido propio, lo que en su génesis fue inevitablemente comparado con bandas como New Order o Depeche Mode, hoy goza de una identidad propia, quizás la búsqueda de sonar un tanto mas accesibles y menos gélidos que en producciones anteriores sea el mayor logro de It’s All True, alejándose de cierto halo minimalista y arropando las melodías con ropajes mas calidos. 

Los Junior Boys volvieron con un trabajo de formulas viables girando la cabeza y mirando por detrás de su propio hombro, nada mejor para seguir adelante que volver a los terrenos ya conocidos y donde uno mejor se maneja podrán decir algunos, pero ojo no hay mucha creatividad en recorrer dos veces la misma senda. El disco se despido con “Ep” de refinada melodía pop y “Banana Ripple” el hit del disco sin lugar a dudas, también hay lugar para el dubstep con “Kick The Can”, se agradece este nuevo trabajo de bonitas canciones pero mucho mas bienvenido estaría uno con ideas nuevas y renovadoras.
Lean Ruano.-

FRIPP, COLLINS y JAKSZYK: A SCARCITY OF MIRACLES - A King Crimson ProjeKct

Con este 2011 llegó, por fin, la nueva obra-elucubración de Robert Fripp: A Scarcity of Miracles. Este es un proyecto que vuelve a unir a Robert con el gran saxofonista Mel Collins y que cuenta con la participación del vocalista y multiinstrumentista Jakko Jakszyk. Pero la pregunta del millón, sin dudas, es: ¿Esta es una nueva encarnación de King Crimson? Umm… ¡Qué difícil de contestar! Lo que está más que claro es que –salvando las distancias, claro está- A Scarcity… recupera (un poco) aquel sonido con pizcas de jazz de vanguardia orquestal, de discos de los ´70 como Islands y Lark's Tongues In Aspic; experimentaciones explosivas, arduas, extensas y fructíferas que llevaban a la música hacia límites a los que no podían no llegar (ni por asomo) otros grupos contemporáneos; así como algunos toques de otras épocas de la banda como los de Starless And Bible Black, Red o Three Of A Perfect Pair (tres obras que no tenían nada que ver entre sí). Si bien Fripp continua sendas iniciadas en tiempos más recientes, como las de Thrak o Power to Believe; está más que claro que este nuevo disco es una vuelta al KC de los ´70, en especial en sus momentos más calmos. Por su parte, Jakko Jakszyk –que es un vocalista correcto, aunque no descollante- cumple una labor interesante y valiosa (y más teniendo en cuenta a que entre sus antecesores figuran verdaderas leyendas como Greg Lake, John Wetton o Adrian Belew). Tampoco es este un disco fácil de asimilar, ya que necesita muchas escuchas atentas y pacientes para ser degustado en su justa medida. Así que –lamento desilusionarlos- pero aunque en esta nueva obra no sea tan desbocadamente experimentadora –e insoportable- como Construction of Light (2000), eso no quiere decir que A Scarcity of Miracles sea un disco de canciones para cantar bajo la ducha, aunque contenga un sonido intimista y sutil. En resumen, lo “nuevo” que tiene este disco nuevo de “Crimson” es el hecho de sintetizar o, mejor, repasar buena parte de las vidas musicales (pasadas) del grupo de Fripp, a la vez que continua la senda de la experimentación musical, ampliando el espectro, y haciendo que lo viejo siga siendo innovador. En lo que respecta a lo instrumental, se destaca el impecable Mel Collins, quien crea variados momentos climáticos con su saxo, resucitando su matrimonio musical junto a Fripp, por primera vez desde el clásico Red (1974). Sin lugar a dudas (al escucharlos) uno no puede dejar de pensar que Fripp y Collins tienen un entendimiento musical casi telepático. Tampoco podemos dejar de nombrar a la sólida base formada por los dos músicos invitados a este proyecto: el siempre vigente (e imprescindible) Tony Levin y el baterista Gavin Harrison (uno de los más destacados de la actualidad).


“A Scarcity Of Miracles” es el temazo que abre el disco y se parece a lo que hacía Crimson en Thrak (su exitoso regreso de 1995); una canción ambiciosa, con variedad climática y sutil. No se podía esperar un mejor comienzo que éste para el disco (en especial debido a la labor de Collins, quién la deja chiquita con su espléndida perfomance en el saxo). “The Price We Pay” tiene un sabor oriental muy atractivo, con muy buenas instrumentaciones y mantiene la buena senda anunciada por el tema de apertura. Se destacan aquí nuevamente los saxos de Collins, sumados a los soundscapes de Fripp. Gavin Harrison hace una labor correcta en la batería, pero no deslumbrante (algo que se repite a lo largo de casi todo el disco). “Secrets” es un tema un tanto más lento en ritmo y baja la intensidad preanunciada en las dos primeras canciones del disco, sin embargo no deja de tener un cierto atractivo y se deja escuchar, especialmente por Jakszyk, quien realiza un trabajo vocal destacado, y (nuevamente) por Collins. “This House”, por el contrario, es una larga experimentación algo aburrida, con coros repetitivos y tambaleantes, además de incluir muchos colchones y capas varias de teclados por todas partes. Una canción que sonaría bien en un disco de Sting -tocando el laúd, por ejemplo- pero que al mundo crimsoniano le aporta más bien poco, más allá de su poder soporífero… ”The Other Man” es un tema explosivo y paranoico, y uno de los mejores momentos del disco. Incluso, Fripp se anima aquí a recordar (brevemente) una melodía de su pasado cuando cita el riff de “The ConstruKction of Light” (2000). En esta canción se destaca Gavin Harrison, realizando una labor percusiva magnifica, sumamente opresiva y omnipresente. Lamentablemente los aciertos se terminan en -el ultimo tema del álbum- “The Light Of Day”, una canción que arranca bien con un solo de Fripp, para luego perderse en un previsible “dialogo” (teledirigido) entre la voz de Jakszyk, el saxo de Collins y los sucesivos solos de Fripp... Una canción que se vuelve atonal, oscura, pretenciosa… para terminar extendiéndose (al dope) y así bajar el telón en forma inopinada.

En resumen, A Scarcity of Miracles no está mal si lo consideramos solamente como una nueva jugarreta de Fripp, un disco con buenísimas instrumentaciones e intenciones –aunque bajo en el nivel compositivo (situación que se viene repitiendo en los últimos 15 años de su carrera…); ahora, si consideramos a A Scarcity of Miracles como un nuevo disco de King Crimson no quedará más que rendirse a la triste verdad de que éste no es más que un nuevo retroceso en la historia prestigiosa (e intocable) del Rey Carmesí, un álbum bastante menor, que no pasará a la historia y que está lejos hasta de The Power to Believe, el anterior capitulo de la saga. Habrá que seguir esperando, entonces…
Emiliano Acevedo.-

domingo, 7 de agosto de 2011

BEASTIE BOYS - HOT SAUCE COMMITTEE PART 2

A esta altura los Beastie Boys ya no tienen que demostrar absolutamente nada, fueron pioneros blancos en un género que parecía exclusivo de negros y rompieron con todas la barreras preestablecidas, desafiando a todas las reglas y se transformaron en referente ineludible a la hora de hablar de hip hop, pero los BB nos son únicamente una banda de rap, su universo va mucho mas allá.
Cuando en 1986 lanzaron su álbum debut Licensed To Ill llamaron la atención de inmediato la mezcla de rap, hardcore y guitarras punk era un cocktail explosivo. Luego le siguieron Paul’s Boutique (1989) y Check Your Head (1992) dos trabajos fundamentales para el hip hop que se adentraban también en sonidos funky sin dejar de lado el costado rap y harcore. En 1994 les llega el éxito masivo con Ill Communication de la mano de hits como “Sabotage” “Sure Shot” y “Root Down”. Su último trabajo de estudio data del año 2007 The Mix-Up, un trabajo completamente instrumental que contrarrestaba su disco del 2004 donde Mike D, MCA y Ad-Rock decidieron regresar al rap old school lanzando To The 5 Boroughs en alusión a los cinco distritos que forman la ciudad de New York (Brooklyn, Queens, Manhattan, Bronx y State Island) Los Beastie Boys siempre se caracterizaron por mezclar sonidos sampleados y beats electrónicos con bases de guitarras, bajos y baterías esta perfecta conjunción es el sello característico de la banda.

Luego vino la peor noticia Adam “MCA” Yauch le diagnosticaron un cáncer en sus glándulas salivales y el disco nuevo (que tenía prevista la salida para mediados del 2009) se pospuso sin fecha definitiva, ahora dos años más tarde y con MCA en franca recuperación el disco nuevo de los chicos malos de Brooklyn esta en la calle, por eso lo de Part 2.
El nuevo trabajo de los Beastie Boys tiene todos los ingredientes que esperábamos rap old school, muchos efectos, y también una buena dosis de bases de tracción a sangre con mucho groove algo que a la banda nunca le falto. El tema adelanto fue “Too Many Rappers” con la participación de un viejo amigo Nasin “Nas” Jones, el flow sigue in tacto y acompaña una base a puro teclado vintage, como primer corte se eligio “Make Some Noise”, el sonido hardcore y potente vuelve de la mano de “Lee Majors Come Again”, algo mas relajado”Don’t Play No Game That I Can’t Win” con la participación de Santigold (Santi White), “Long Burn The Fire” hija directa de Check Your Head y una tremenda línea de bajo es de lo mejor de este nuevo trabajo, también hay lugar para el funk-disco con “Funky Donkey”. Los Beastie Boys lo hicieron de nuevo y sigue la fiesta.
Lean Ruano.-