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domingo, 29 de mayo de 2011

TV ON THE RADIO - NINE TYPES OF LIGHT (2011)

Muy pocas propuestas musicales han sido tan excitantes e innovadoras como la de Tv on the Radio , desde su primer trabajo Desperate Youth, Blood Thirsty Babes (2004) los de Brooklyn vienen cosechado elogios de artistas como David Bowie y David Byrne. Su cóctel de influencias funk, soul y pop marciano no ha dejado de mutar disco a disco, Tv on the Radio es una academia de sonidos novedosos, de la electrónica bien elaborada al hip hop. Con su tercer trabajo Dear Science (2008) lograron amalgamar de forma magistral todas esas influencias que danzan en las cabezas de sus dos cerebros David Sitek y Kip Malone.
Este nuevo trabajo, el cuarto trabajo en estudio nos invita a relajarnos, con menos adrenalina rítmica y mas canciones downtempo, el primer corte “Will Do” es un claro ejemplo de esto, es un disco mas rico en el plano melódico. Tv On the Radio han torcido el rumbo respecto a su anterior trabajo si aquel era para disfrutar en la pista de baile este es para saborear en el living, desmenuzando tema por tema, se los nota maduros pero no aburguesados, quizás sin tomar demasiados riesgos como en propuestas anteriores, pero consiguiendo un sonido muy personal que requiere una escucha mas atenta.
“Second Song” el primer tema de Nine Types of Light con un sonido retro funky que va in crescendo es de las canciones mas logradas del álbum y nos muestra un poco de que va este nuevo trabajo, para dar paso a “Keep Your Heart” una balada electro pop de ritmo denso es la muestra exacta de donde esta parada la banda hoy en día, en un terreno de paz y armonía respecto a la tensión que reinaba en sus anteriores trabajos, “You” es otra balada que se acerca al último Massive Atack, el de Heligoland (2010) no es casualidad que en aquel disco participara Tunde Adebimpe. “No Future Shock” es el tema de mayor tensión y deformidad con trompetas y guitarras al estilo de su segundo trabajo Return to Cookie Mountain del 2006 pero rápidamente todo vuelve al terreno melodioso con “Killer Crane” y “New Cannonball Run”.
El nuevo trabajo de Tv on the Radio es lo que podemos definir como un disco de pop moderno, aunque a estas alturas ya no sabemos muy bien que es ser moderno, por lo pronto disfrutemos de Nine Types of Light el nuevo disco de una de las bandas mas personales del la ultima década, Tv on the Radio.
Lean Ruano.-

domingo, 22 de mayo de 2011

PROGRESIÓN INFINITA - entrevista a OSVALDO FAVROT


Músico fino, valioso e imaginativo; Osvaldo Favrot fue (es) el guitarrista líder de Espíritu, banda legendaria del rock progresivo argentino. También es el único que ha estado en todas sus formaciones y el encargado de administrar el legado de Espíritu en la actualidad. La trayectoria del grupo incluye dos discos conceptuales muy elaborados en la década del '70, un regreso en los primeros '80 y una re actualización de su sonido, con nuevos integrantes, en la primera década del 2000. De todo eso hablamos con Osvaldo y también de como hizo para combinar sus obligaciones profesionales, en el ámbito químico y luego en el Derecho; con su pasión inquebrantable por la música y las sinuosas circunstancias que debió afrontar para dar a conocer su obra.

Por Emiliano Acevedo y Lean Ruano.

DEL BOOM DEL FOLKLORE A LA PSICODELIA

¿Cómo fueron tus inicios en la música?
A los 5 o 6 años yo tenía una guitarrita muy pequeña que me habían regalado y cantaba canciones de folklore. Luego empecé a estudiar guitarra a los 9 años en un conservatorio que se llamaba Schubert. Ahí estudié música durante 4 o 5 años. En 1960, cuando tenía 10 años, toqué por primera vez en televisión, en Canal 7, vestido de gaucho, haciendo folklore. Luego entré en un trío folklórico que se llamaba Estrellas del Alba (http://www.espiriturock.com.ar/estrellasdelalba.htm), al que yo me sumé como cuarto integrante. Con ese grupo ganamos, en 1963, un concurso de televisión llamado “Guitarreada Crush”, en Canal 13, y nos hicimos bastante conocidos dentro del ámbito folklórico. También llamábamos mucho la atención porque éramos muy chiquitos: yo tenía 13 años y los otros tres integrantes sólo 14, 12 y 9 años. También en el '63 escuché por primera vez a Los Beatles, quienes me volaron la cabeza, y ya quise hacer una música parecida a la de ellos. Sin embargo, continué tocando folklore hasta el año ´66.

Tu primer grupo decididamente pop fue Onda Corta, ¿no?
Claro. Era un trío que formamos en 1968. Yo ya venía tocando en la onda beat, luego de dejar de tocar folklore. Al principio, en Onda Corta yo tocaba la guitarra y cantaba. Pero como siempre me resultó muy difícil tocar la guitarra y cantar al mismo tiempo, me recomiendan a un cantante. Luego, éste viene a los ensayos de Onda Corta a probarse y se une al grupo. Era Fernando Bergé. Después, participamos en el Festival Beat de la Canción Internacional de Mar del Plata, que ganó Arco Iris con el “Blues de Dana” y efectuamos muchas actuaciones. Ya en 1969 grabamos en EMI un simple y luego participamos en dos Lp´s grupales de la compañía, que salieron en 1970 y 71.

¿Cómo se da tu traspaso estilístico de hacer beat en Onda Corta al rock progresivo de Espíritu?
Si bien en Onda Corta hacíamos beat, yo ya estaba escuchando mucho a grupos como Led Zeppelín, Cream, Steppenwolf o Pink Floyd. Por eso teníamos algunos temas que viraban hacia un estilo un poco más sofisticado. De pronto, el proyecto de Onda Corta se frena porque a Bergé lo convocan para hacer el Servicio Militar Obligatorio. En ese parate me convocan para tocar en Verano, un grupo de música aun más beat que la de Onda Corta. Verano tuvo mucho éxito, pero de ese grupo ya nadie se acuerda, sólo se acuerdan de las canciones que hacíamos porque sonaban bastante en programas de TV como “Música en Libertad” y otros. Verano llegó a grabar varios simples para Music Hall. Estando en la colimba, Bergé conoce a Carlos Goler, ya que ambos tocaban en la banda de los Patricios. Cuando salen de la conscripción vienen a verme a mí para reunir a Onda Corta. Pero ya estábamos en el año '72 y el beat estaba muerto. Entonces comenzamos a hacer un estilo más psicodélico y progresivo, similar a lo que había sido la primera época de Almendra o la de Color Humano. Cuando se va el antiguo bajista de Onda Corta, entra Claudio Martínez a tocar el bajo, y como esta nueva agrupación ya no tenía nada que ver con lo que había sido Onda Corta, a mí se me ocurre bautizarlo con el nombre de Espíritu.

ESPÍRITU ROCK

¿Y como sigue la historia?
Enseguida ya teníamos un repertorio, con varios de los temas que después grabamos, cuando aparece en escena Jorge Álvarez. Ahí se larga la historia de Espíritu. Se dio así porque Claudio Martínez era amigo de David Lebón. Un día Lebón viene a un ensayo nuestro con Álvarez. A ambos les gustó mucho la música de Espíritu y así grabamos un simple para Microfón con los temas “Hoy Siempre Hoy” y “Soy la Noche”, que empieza a ser pasado bastante en la radio.

¿De qué se trataba la de letra de “Soy la Noche”?
Está relacionada al ser humano que encuentra su vida solo en la Noche. Se transforma en Noche pero no como una relación horaria, sino que es la Noche en sentido amplio, con todas sus circunstancias. Como si la Noche tuviese vida propia. Es la Noche desde el comienzo de los tiempos, la que siempre fue, es y será esperada por la gente. La que excita y da vida, pero muere con el amanecer, cuando su cuerpo tiembla y su mente se esfuma. “Soy la Noche” se incluyó en un compilado de bandas del rock nacional llamado Rock para mis Amigos. La buena recepción del público posibilitó que nos invitaran a participar de la grabación de La Biblia.

En la Biblia tocaron junto los mejores músicos del rock nacional de la época.
Sí, fue una superproducción basada en La Biblia de Vox Dei, interpretada por una orquesta, de 50 músicos, llamada el Ensamble de Buenos Aires. A nosotros nos invitaron a participar justo cuando ya estábamos virando nuestro estilo hacia el rock progresivo. Hacía poco que dos integrantes de Espíritu habían ido a los EEUU para comprar instrumentos. Ahí nos equipamos con el (sintetizador) Mini Moog, la guitarra Gibson, un bajo Rickenbaker; y con esos instrumentos grabamos en La Biblia. Lo interesante fue que nos hayan dado para tocar un par de temas muy lindos: “Los Libros Sapienciales” y “Moisés”. Aunque en éste último las voces eran las de Lebón y Billy Bond, la base instrumental era toda nuestra y en “Libros Sapienciales” tocamos y cantamos sólo nosotros, haciendo una versión del tema bien enfocada en la onda progresiva de Espíritu. Luego le añadieron el arreglo orquestal y quedó una mixtura muy linda de banda y orquesta.

¿Para entonces, ya habían debutado en vivo?
Sí, en 1973 ya habíamos hecho presentaciones en el teatro Lasalle, en el teatro Payro y habíamos tocado con el trío de Litto Nebbia.

Luego de tocar en La Biblia, ¿entra David Lebón al grupo?
Sí, entra a Espíritu como tecladista. Estuvo casi 5 meses ensayando con nosotros. A David le gustaba nuestro material pero, claro, el es guitarrista y le tiraba más la onda roquera. Por eso, cuando le sale la posibilidad de formar Polifemo, junto a Rinaldo (Rafanelli), se fue de Espíritu para encarar ese proyecto.

¿David participa de la grabación de Crisálida?
No. Pero los ensayos con él sonaban bárbaros, aunque no quede ningún registro de eso. Lamentablemente, las únicas cintas que existían de esos ensayos las tuve que tirar, en algún momento de los años '80 o '90; cuando se me rompió el grabador. Cuando se va David, nos recomiendan a un tecladista que venía de tocar música clásica. Así entra al grupo Gustavo Fedel, un tipo que tocaba bárbaro el piano y se adaptó rápidamente al sintetizador, aunque era la primera vez que tocaba uno. Con Fedel terminamos los arreglos de los temas de Crisálida, que ya estaban compuestos para el momento en que había entrado David al grupo. Una vez hecho esto entramos a grabar esta obra, en 1974.

Un álbum con todo el apoyo de la discográfica…
Sí, a veces se dice que “Espíritu fue un invento de Jorge Álvarez”, y no sé cuantas cosas más. En realidad, nosotros entramos a grabar, como cualquier hijo de vecino, la única diferencia era que queríamos realizar una música distinta a lo que hacían los demás grupos. Pero nadie nos regaló nada. Grabábamos en los mismos estudios y bajo las mismas condiciones técnicas que el resto de las bandas. Lo único que si nos dieron fue libertad creativa para realizar lo que tuviéramos ganas. Teníamos el sintetizador Moog, uno de los pocos que había en el país en aquel momento; y nos metimos a grabar, ayudados por Billy Bond, un tipo que ya tenía bastante experiencia como productor de grabaciones. En lo que se refiere a los conciertos, nosotros queríamos tener una puesta en escena compleja, con buena iluminación y sonido, con proyecciones; como era la onda de las bandas de rock progresivo. Nos esforzábamos mucho para poder realizar eso porque la producción no nos daba plata para realizar esto. Tuvimos que financiarlo, a veces con la ayuda de nuestros familiares o amigos. La producción de lo único que se ocupaba era de buscar teatros con buena acústica, para nuestras presentaciones, nada más. De hecho, recuerdo que para pagar la guitarra Gibson, que me trajeron de EEUU, tardé un año.

¿Y cual es tu opinión de Crisálida, luego de tantos años?
Quedó bárbaro. Hoy en día muchos la consideran una gran obra por el nivel de grabación, la composición de los temas, como suenan los instrumentos y demás. Incluso me encuentro con gente que todavía se acuerda del buen nivel de los shows con los que presentamos ese disco.

¿La primera presentación fue en el Teatro Coliseo?
No, fue en el Teatro IFT. Porque tampoco es cierto, como dicen algunos, que nosotros arrancamos tocando, de una, en el Coliseo, como si hubiésemos sido un grupo grande. Mentiras. Nosotros empezamos a tocando en el Teatro Payro, para una audiencia de 100 personas. Luego de tocar en el IFT, tocamos en el Astral y recién luego en el Coliseo. Y si se llenó al Coliseo fue porque las ventas de Crisálida habían superado las expectativas de la compañía. Parecía que a muchos músicos de la época les daba bronca que nosotros tocáramos allí y que tuviéramos esos instrumentos. Por eso terminaron formulando comentarios bastante feos sobre Espíritu, que yo (siendo músico) jamás formularia de un colega que nunca haya dicho nada malo de mí. Y menos, si considero que son “chicos” que recién empiezan a tocar.

Hablando de eso, en un reportaje realizado en 1977 por Miguel Grinberg, Spinetta dijo: “Espíritu llegó porque Álvarez le dio manija, y no bien apareció otra cosa los tiró a los pobres pibes”.
Yo lo respeto un montón al Flaco, lo quiero como persona y como compositor; pero quizás el desconocía que nosotros fuimos los primeros que generaron los roces con Álvarez. Nosotros nos revelamos en contra de su producción mucho más rápido que los otros artistas representados por él. No éramos improvisados que recién empezaban, yo ya llevaba 10 años (desde 1963) actuando y editando discos. Teníamos mucha más experiencia que algunos de los músicos que nos consideraban nuevitos. Me acuerdo que un día le dije (en la cara) a Jorge Álvarez que era peor que Swan, el personaje de Paul Williams en la película El Fantasma en el Paraíso. El me respondió: “Los grupos pasan y los productores quedan”.

Algunos llegaron a decir que Jorge Álvarez los había cambiado por Crucis.
Yo creo que la música de Crucis era excelente, por eso pienso que Álvarez hizo muy bien en producir a Crucis, porque valía la pena. Por eso, no es que Álvarez nos cambió por Crucis. El problema fue que nosotros nos habíamos encabronado bastante con él. Además, luego del éxito de Crisálida, Fedel se va de Espíritu, hasta donde yo sé, porque en aquel momento le llenaron la cabeza para que se fuera. No se quién, pero así fue. Otro de los problemas que tuvimos con la producción fue que, luego de Crisálida, querían grabar un nuevo disco rápidamente para aprovechar el éxito del primer disco. Pero nosotros aun no teníamos todo el material listo como para grabar otro álbum. Entonces, Álvarez nos propone editar el disco, con una cara grabada y otra en blanco, sin música. Nosotros nos opusimos en forma absoluta a semejante disparate. Y como si fuera poco, cuando íbamos a presentar (el segundo álbum) Libre y Natural en el Coliseo, ya con Ciro Fogliatta como tecladista, la producción nos quiso imponer la idea de que teníamos que tocar con mamelucos blancos. Y nosotros nos opusimos, optando por utilizar un vestuario sofisticado y maquillajes. Entonces la producción llamó a sus periodistas amigos para que nos castigaran por haber usado esas vestimentas. Nosotros hicimos lo que hubiese hecho cualquier músico: defender nuestra obra. Lamentablemente por estos problemas con la producción, no tuvimos la posibilidad de llegar a un público masivo. Lo que está claro es que hoy, a casi 40 años del inicio de la banda, se sigue escuchando la obra de Espíritu en todo el mundo.

VIVIENDO EN UN MUNDO NATURAL

¿De donde surgía la inspiración lírica de la banda?
No sé, creo que la inspiración surge, a veces, de una sola palabra. Yo propuse ponerle de nombre a la banda Espíritu. Y todos estuvimos de acuerdo con el concepto que queríamos darle a la banda. El nombre de la banda ya nos generaba muchas sensaciones en donde inspirarnos a la hora de componer los temas. Pensá que una banda que se llamaba Espíritu no iba a escribir letras en donde a cada rato se dijera “culo”… Tampoco quisimos ser una banda auto referencial, hablar de lo que nos sucedía a nosotros como individuos. Ni nos gustaba hablar de las cosas que hacían las otras personas en el cotidiano de la vida diaria. Debido a esto, nuestras letras en los '70 están dentro de un orden que podríamos denominar como metafísico. Mucha gente también creía que nosotros éramos un grupo religioso, pero nosotros no teníamos nada que ver con la religión. Es más, yo debo haber entrado sólo 3 veces, como mucho, a una iglesia. Por eso, aunque en el final de Crisálida la letra habla de Dios, nosotros no estábamos pensando ni en el Dios de la Iglesia Católica o el de la Protestante, la Iglesia Judía, etc. No hablábamos del Dios de las religiones, sino que nos referíamos a un dios que podría ser el motor inmóvil aristotélico. Una creación del universo, pero no algo representado por alguna religión.

Alguna vez dijiste que Libre y Natural era tu disco preferido de Espíritu.
Sí, es cierto. La suite está muy bien y me gusta mucho como quedó. Se hizo lo mejor que se pudo con los medios disponibles para esa época. Además, al lado dos del disco lo tuvimos que componer en sólo una semana, a las apuradas, por las presiones de la producción que te conté antes. Sin embargo, lo pudimos grabar y es un disco muy digno.

Luego de la realización de este disco, se separa el grupo, ¿no pudo llegar a evitarse este final cambiando de productor?
Si hubiese pasado ahora, no habría ningún inconveniente, porque en la actualidad si no tenés productor, te auto producís y listo. Pero en los '70, necesitabas (sí o sí) un contrato con una discográfica y un representante para que te mandaran a un estudio a grabar. El final llegó, después de tantos manejos turbios, porque también habíamos quedamos bastante bajoneados. Luego, Fernando y yo intentamos seguir tocando juntos en un nuevo proyecto llamado Áspid, junto a Claudio Martínez (en batería), pero quedó en la nada. Nos pesaba mucho aun todo lo que habíamos vivido en Espíritu. En ese momento decido retomar mis estudios universitarios.

¿Cómo se da el retorno de la banda en los '80?

Me llamó Fernando para decirme que había una propuesta de (el productor) Francis Smith para grabar un tercer disco. Me pareció bárbaro pero, para esa época, Goler y Fogliatta estaban en España y Claudio Martínez estaba tocando con Nito Mestre; entonces había que rearmar la banda con nuevos integrantes. Por medio de unos amigos nos enteramos de un trío que sonaba muy bien y a los que gustaba el rock progresivo y sinfónico, algo raro de encontrar en esos primeros '80. Ese trío estaba formado por Claudio Cicerchia (bajo), Rodolfo Messina (batería) y Ángel Mahler (teclados). Así empezamos a ensayar con ellos el material que nos había quedado colgado del proyecto de Áspid y algunas otras canciones surgidas en el periodo '77-'81. También pusimos un tema instrumental de Ángel, “Guardianes en Pie”, que estaba bárbaro. Con ese material pulido, rápidamente grabamos el disco.


Y lo presentan en Obras…
Sí, y hasta eso nos criticaron después. Decían que, después de tantos años sin tocar, no nos daba el cuero para presentarnos en Obras. Pero se olvidaban de que nosotros, en su momento, habíamos tocado 4 veces el Coliseo. Entonces, ¿por qué no podíamos tocar en Obras, si ahí tocaban hasta grupos con menos trayectoria que Espíritu? La cuestión fue que el show, realizado el 12 de junio de 1982, coincidió con el final inminente de la Guerra de Malvinas. Nosotros habíamos reservado la fecha para hacer el show en enero, sin saber lo que iba a pasar después. Ya teníamos contratado el estadio, la publicidad y habíamos armado los carteles; y no nos podíamos echar atrás. Para colmo, tuvimos la mala suerte de que, un día antes, casi suspenden todos los espectáculos debido a la venida del Papa. Entonces nos criticaron porque no lo llenamos. Pero, obviamente que iba a ser así en semejante contexto. Igual, fue mucha gente. No se llenó pero estuvo en un 60 o 70 % completo el estadio.

¿Y siguieron tocando en vivo, luego de esa presentación en Obras?
Sí, tocamos en el Teatro Margarita Xirgu y en un par más, hasta que Fernando se va para lanzarse como solista. La verdadera historia fue que él ya había hablado con Smith para que le produjera un disco solista, con la idea de que nosotros lo acompañáramos como grupo de apoyo.

Y eso te cayó mal…
Más bien. Porque después de semejante esfuerzo para reflotar el nombre de la banda, él no me podía proponer tal cosa. Así que yo le dije: “Ok, todo bien, seguimos siendo amigos. Vos hacé tu carrera solista, hacé lo que quieras, pero nosotros seguimos por nuestro lado como grupo”. De esa forma, continuamos con Espíritu pero se nos complicó muchísimo conseguir un nuevo vocalista porque nadie quería cantar rock progresivo en esa época. Así que terminé cantando yo, en el que creo que fue el peor disco del grupo: En Movimiento, editado en 1983.

Igual, ese disco tiene un par de temas buenos.
Y bueh… Es lo que me salió. En Movimiento era un híbrido porque si bien conserva elementos progresivos también tenía cosas que lo acercaban a la new wave. Tiene algún que otro tema respetable, pero yo no podía ser el cantante que llevara al grupo adelante. Yo no podía cantar todo el material anterior porque mi registro vocal no tenía nada que ver con el de Bergé. Yo no podía cantar nada de Libre y Natural ni de Espíritu 3, sólo podía cantar algunas pocas canciones de Crisálida. Casi toda nuestra música estaba armada alrededor del registro de Fernando. Entonces me dije “basta con esto, estoy saturado”; y nos fuimos a tocar con Sandra Mihanovich.

¿Cómo te decidiste a hacer eso?
Fue una propuesta de Ricardo Kleiman, que era el productor de Sandra. Kleiman había sido muy famoso por ser el descubridor de Almendra y por su programa en la radio (“Modart, en la Noche”) que difundía los primeros temas del que después fue el llamado rock nacional. Kleiman había sido el productor de “En Movimiento” y era natural que, una vez terminada la banda, nos propusiera que acompañáramos a Sandra. Yo mismo armé la banda para Sandra. De Espíritu sólo quedamos Mahler y yo. Fue una época muy buena y el disco que grabamos con ella (“Soy lo que Soy”), que incluye un tema mío, fue uno de los más vendidos de toda su carrera. Para mí esa experiencia fue una vacación porque me saqué de encima el peso de tener que llevar adelante un proyecto propio, las críticas hacia la música que hacíamos, la prensa en contra, los productores…

¿En ese momento, te dedicabas full time a la música?
Yo nunca me dedique en forma exclusiva a la música, ni siquiera en la época de Crisálida. Incluso, siempre había estado trabajando en empresas multinacionales. Si me preguntás como hacía, no sé.

No dormías…
Y no. Recuerdo que el día anterior de tocar en Obras me tuvieron que llevar, porque casi me internan. Me había desmayado del cansancio y el stress que tenía encima. Yo venía trabajando 8 horas por día, ensayaba un montón con la banda, me encargaba de la organización de los shows y tenía que mantener a mi familia, todo al mismo tiempo.

¿Y eso de tocar acompañando a Donald, a quien se le ocurrió?
A Kleiman, mientras armábamos las tratativas del contrato discográfico. Lo que pasó fue que él quería un éxito. Yo le explicaba que Espíritu no era un grupo de éxitos, una factoría de hits para la radio. Entonces un día viene Kleiman con un disco en la mano y me dice: “Quiero que graben esto”. Yo miré el disco y era “Vamos a la Playa”, cuando lo escuché le dije: “Mirá, esto no lo podemos grabar con Espíritu ni locos”. Entonces nos dijo que se lo iba a dar a Donald y nos propone que nosotros hagamos la música del tema. Le dimos el ok, pero mientras figurara como un tema de Donald. Y así fue. Con Ángel grabamos, no sólo “Vamos a la Playa”, sino todo el long play de Donald. Yo toco la guitarra y el bajo ahí. Podes decir que esa música era una chotada, pero la verdad es que me divirtió mucho hacerlo. Era una experiencia nueva tocar baterías electrónicas, como las que usamos ahí. Además, ese disco vendió muchísimo y me sirvió para comprarme una guitarra Gibson Custom y un equipo. Lo loco de experiencias como estas es que te dejan pensando que, justamente, los momentos en que gané más plata con la música no fueron estando en Espíritu. Con Espíritu perdimos más guita que la que ganamos. De cualquier forma, yo nunca me dediqué a la música para ganar plata. Si bien he hecho música comercial, siempre fueron proyectos puntuales, llámese un disco con Donald, lo de Sandra o cuando toqué con Verano. Nunca me dediqué a eso en forma continua. Tampoco hubiese podido hacerlo debido a que nunca abandoné mi actividad profesional. Yo ya era Licenciado en Bromatología y luego completé mis estudios de abogacía.

Entonces te tomaste un impasse y dejaste de tocar
Sí, porque además estaba muy saturado. Yo venía tocando desde el '63. Fueron más de 20 años seguidos haciendo música, a la par de mis otras actividades. De cualquier forma, en ese parate hice música para audiovisuales y videos institucionales de empresas. Ya en los '90 volvemos a juntarnos con Bergé a componer temas nuevos, para ver si armábamos de nuevo la banda, pero no pasó nada.

¿Bergé se retiró de la música?
Sí, no se dedicó más. En los últimos 20 años no escuché más nada de él. Aunque hace muchos años que no nos vemos, varias veces intenté hablarle, alentarlo para que hagamos un proyecto juntos, pero siempre se negó. Lo quiero mucho, es casi un hermano para mí. Fue toda una vida tocando juntos. Pero está bien, es su decisión. Cada individuo vive sus experiencias de manera diferente. Yo he hablado mucho de este tema, a lo largo del tiempo, con todos los ex integrantes del grupo, como Goler o Fedel, a los que veo siempre; y te das cuenta de que no todos vivieron la experiencia del grupo de la misma forma. Porque, a veces, lo que para mí era un placer para otro podía llegar a ser una pesadilla.

VOLVER, SIEMPRE VOLVER

¿Cómo se concreta el regreso de Espíritu en el 2003?
Yo ya había intentado, varias veces, reunirme con los integrantes de la formación de los '80, porque era imposible reunir a la formación de los '70: Goler y Martínez ya no tocaban más. Fedel se había dedicado al tango y Fogliatta estaba haciendo otras cosas. Pero a pesar de que tratamos de rearmar la banda junto a Mahler, Messina y Bergé; nunca pudimos. Al final, me cansé de esperarlo a Bergé y lo llevé a cabo yo solo. Ya existía Internet y mi idea era poner una página Web de Espíritu para que la gente accediera a la historia del grupo. Porque Espíritu no figuraba en ningún lado, en ninguna historia del rock, en ningún libro. Yo quería que las nuevas generaciones pudieran acercarse a la música y el legado del grupo. Me preguntaban porque lo hacía solo. Lo puedo hacer porque el nombre de la banda es mío, lo tengo registrado, y el 70, 80 % de la música fue compuesto por mí. Además quería grabar un material nuevo, para que el proyecto no quedara asociado a algo nostálgico. Así grabamos nuestro quinto disco en 2003, con una nueva formación.

¿Y como hiciste para reclutar a los nuevos integrantes del grupo?
Por suerte empezaron a aparecer a partir del año 2002. Lo más complicado fue conseguir un cantante pero, por suerte, encontramos a Pablo Guglielmino, un vocalista mucho más lírico que Bergé, pero que igual se adaptó muy bien al material viejo. La formación se completaba con Ernesto Romeo (teclados), Horacio Ardiles (batería) y mi hijo Federico (bajo). Ya establecidos como grupo grabamos Fronteras Mágicas, el cual fue presentado en diciembre de 2003 en el ND Ateneo. En la actualidad puedo decir que la página Web tuvo y tiene muchas visitas y que también hay mucha gente que se baja el material de la banda de Internet. A su vez, Sony Music reeditó Crisálida y Libre y Natural. En resumen, la movida que yo hice, con la creación de la página Web y rearmando la banda, provocó que mucha gente hoy conozca la música que hizo Espíritu en los '70 y los '80. Ese era mi objetivo: que no muriera el legado de la banda. Si no lo hacia yo, no lo hubiese hecho nadie.

¿Cuál es tu balance de Fronteras Mágicas?
Estuvo bien, a la altura de las circunstancias. De hecho, tanto en ese disco, como en el que editamos después en vivo, toca teclados Ernesto Romeo, un tipo que es un capo y una de las personas que más sabe sobre sintetizadores y música electrónica en el país.
Y él era uno de los pocos que podía hacer esto porque tiene todos los sintetizadores analógicos originales de los '70.

¿Tenés proyectado seguir realizando música con Espíritu?
No sé. Yo me estoy recuperando de un problema que tuve en mi brazo. Hace dos años tuve una neuropatía del nervio cubital y eso me dejó la mano dormida durante un año. Me operaron en febrero del año pasado y recién hace 3 o 4 meses que pude volver a tocar la guitarra. La idea de reflotar la banda está siempre latente. Cada tanto hablo de esto con Ardiles y Romeo. Además hay suficiente material nuevo, ya compuesto, como para grabar un nuevo disco. Pero siempre hay algún inconveniente. Ahora Pablo se fue a vivir a Córdoba, está casado y tiene dos hijos. El problema principal que conlleva el hecho de tocar rock progresivo es que no te brinda la posibilidad de ganar dinero. Por esa razón yo no puedo pretender el mantener atado a nadie a un proyecto de este estilo, porque es razonable que cuando le surja algo más redituable tendrá que irse.

¿Cómo ves la movida actual del rock progresivo?
No veo nada. Los grupos nuevos tratan de recrear lo que ya se hizo en el pasado. No hay una “progresión”. Se supone que tendrían que estar realizando algo distinto, novedoso; pero eso no sucede. Yo en Fronteras Mágicas traté de hacer eso, seguir tocando una música que sea progresiva pero que incorpore nuevos elementos. Porque ya no puedo volver a hacer lo que ya hice en los '70. No tengo la misma edad, no es el mismo contexto y cambió mi forma de expresarme…

¿Qué escuchas, que música te gusta?
Yo escucho mucha música, soy bastante ecléctico. Últimamente estoy escuchando mucho jazz, del '50 y '60: Miles Davis, Dizzie Gillespie, etc. De lo nuevo hace poco escuché un grupo que me sorprendió mucho: Mew. Ellos hacen una especie de pop progresivo excelente. En otro momento me gustó mucho la música de Primus porque hacían un estilo “deforme” muy interesante. De lo que hay nuevo en el rock nacional no me gusta casi nada, ya que me disgusta lo bajo que cayó el nivel de las letras en la mayoría de los grupos.
Secuencia Inicial.-

domingo, 15 de mayo de 2011

NEW YORK DOLLS - DANCING BACKWARD IN HIGH HEELS (2011)

A principios de la década del setenta los New York Dolls reflejaban todos los extremos posibles dentro del rock & roll, su sello era la ambigüedad sexual y consumir toneladas de drogas, escribían canciones con un marcado estilo proto punk heredado de los MC 5 y The Stooges. Su historia, breve pero intensa, muy intensa, comandados por su vocalista David Johansen, una mezcla perfecta entre Iggy Pop, Mick Jagger y Marc Bolan, secundado por los guitarristas Johnny Thunders y Sylvain Sylvain. Los New York Dolls debutaron con el disco de título homónimo en 1973,  producido por Todd Rundgren, en la portada se podía ver a todos los integrantes de la banda vestidos de mujer y con muchísimo maquillaje en sus rostros, además el nombre estaba escrito con pinta labios color púrpura. Los New York Dolls germinaron la semilla punk, se travistieron mucho antes de que lo hagan todas las bandas de hair metal en los ochenta, fueron la quintaesencia del Glam rock, llevaron el lema de sexo, droga y rock & roll a lo más alto. En 1974 editaron su segundo trabajo Too Much Too Soon para esta ocasión el productor seria George Morton, quien había trabajado con las Shangri Las en la década del sesenta,  a pesar de recibir buenas críticas las ventas fueron escasas y Mercury Records les rescindió su contrato. En 1975 se separaron y cada uno de los integrantes tomo diferentes caminos.
En el año 2004 y por pedido del ex vocalista de The Smiths - Morrisey, la banda se volvió a reunir para un único concierto en el festival de Meltdown con tres de sus miembros originales: Johansen en voz, Sylvain en guitarras y Athur Kane en el bajo, quien para sorpresa de todos moriría ese mismo año de leucemia, cabe recordar que el guitarrista Johnny Thunders ya había muerto en el año 1991 a causa de una sobredosis de heroína y metadona. La banda se entusiasmó con la repercusión de aquel show y decidió seguir dando shows, y volver a los estudios para dejar registro de sus nuevas canciones.
La nueva versión de los New York Dolls editó su primer trabajo de estudio en el año 2006, One Day It Will Pleasure Us To Remember Even This, para repetir en 2009 con Cause I Sez So ambos trabajos fueron recibidos con buenas críticas por la prensa y los fans. Ahora llega el turno de Dancing Backward In The High Heels un disco que carece de la fuerza que la banda supo enarbolar en sus momentos de gloria. Las guitarras distorsionadas brillan por su ausencia y todos los arreglos son mucho más orquestados y acústicos.

“Fool For Your Baby” el primer tema de este nuevo trabajo es una melodía pop de ritmo pausado al igual que temas como "Streetcake" y "End of the Summer" que parecen sacados de cualquier banda de r&b de la década del cincuenta o sesenta abundan los coros elegantes y los arreglos de teclados. "I’m So Fabulous"  y "Round & Round She Goes" son las mas rockera ambas con excelentes arreglos de vientos. "Talk To My Baby"  es de las canciones más logradas del disco con un ritmo bien marcado por el bajo y la batería con cierto aroma glam bien a lo T-Rex que contrasta con la actual voz un tanto aguardentosa de Johansen, también hay lugar para las baladas como "You Don’t Have To Cry y Baby Tell Me What I’m On"  como para el baile con el funk de "Funky But Chic". Este nuevo trabajo de los New York Dolls no va a gustar a los puristas de la vieja época de la banda pero es un disco que se deja disfrutar a medida que pasan las escuchas.

La banda se completa con Brian Delaney en bateria, Jason Hill en bajo quien también oficia de productor y Frank Infante en guitarras además de sus dos únicos miembros originales David Johansen y Sylvain Sylvain a quienes a esta altura les podemos llamar… sobrevivientes.
Lean Ruano.-

domingo, 8 de mayo de 2011

JOHN LURIE - ICONO DE LA GRAN MANZANA

John Lurie es un músico, actor y en la última década se a transformado en pintor, también a sabido desenvolverse en el mundo de las artes visuales pero, ante todo es un icono del movimiento del downtown neoyorquino de principios de los años ochenta. Un tipo cool como pocos, John nació en 1952 en Minneapolis pero a fines de la década del setenta se traslado a la ciudad de Manhattan donde estaba instalado en un apartamento que costeaba gracias a la ayuda del gobierno por un supuesto desequilibrio psicológico, en la Nueva York de aquella época surgieron muchísimos artistas con propuestas de lo más variadas y radicales como la del saxofonista John Zorn. La escena musical alternativa estaba en plena ebullición consolidando una movida de música underground abrasiva pero encantadora. Junto a su hermano el pianista Evan Lurie, John fundó los Lounge Lizards una banda de jazz poco ortodoxa , con condimentos de punk, be bop, free jazz y fake jazz, lograron editar su primer trabajo en 1981 de título homónimo producido por el saxofonista Teo Macero. Además de John y su hermano Evan, la banda se completaba con Anton Fier en batería, Arto Lindsay (proveniente de la banda no wave DNA) en guitarras y Steve Picollo en bajo. El quinteto siempre fue difícil de etiquetar y mantenía una pose irónica hacia los eruditos del jazz convencional
Paralelamente John inicia su carrera como actor y se convierte en fetiche del director Jim Jarmusch , participando en películas como Permanent Vacation (1980), Stranger Than Paradise (1983), Down by Law (1986) junto a Tom Waits y un todavía desconocido Roberto Benigni. De estas dos últimas también se encargo de sus respectivas bandas de sonido. En este período no existía en Nueva York alguien que no conociera o hablara de John Lurie, algunos lo tildaban de arrogante y presumido, para otros era un músico y actor de culto involucrado siempre en propuestas arriesgadas y con fines poco comerciales. 
En 1987 edita No Pain for Cakes el segundo trabajo en estudio junto a los Lounge Lizards, para este álbum la banda a cambiado casi por completo a sus integrantes excepto por John y su hermano. Dougie Bowne se hizo cargo de la batería, Erik Sanko del bajo, y el ecléctico y magistral guitarrista Marc Ribot quien venía de grabar junto a Tom Waits en el fundamental Rain Dogs (1985), además se sumaron como invitados el trombonista Curtis Fowlkes, el violinista Jill Jaffe, el saxofonista Roy Nathanson y el percusionista E.J.Rodriguez. Al año siguiente y con la misma formación logran su pico máximo de creatividad en el disco Voice of Chunck, con hipnóticos ritmos y una sensible melancolía en los solos de saxo de Lurie. Diez años después y tras editar varios discos en vivo como los Live in Berlin Vol. 1 y 2 (1991) vuelven al estudio para plasmar su última obra hasta la fecha Queen of All Ears, un trabajo mas orientado al free jazz y al llamado non jazz. Aunque a esta altura etiquetar la música de John Lurie es una tarea imposible de llevar a cabo, este trabajo esta plagado de frenéticos climas y tensos arreglos que no defraudaran a los fanáticos de las propuestas más arriesgadas. Ya sin la guitarra de Marc Ribot, pero con la participación de Steven Bernstein en trompeta, Ben Perowsky en percusión y David Tronzo en guitar slide. De esta manera se cierra el capitulo Lounge Lizard en la carrera del saxofonista.
A mediados de los años noventa Lurie creo la serie de televisión Fishing with John, en la cual invitaba a diferentes personalidades a irse de pesca mientras mantenía conversaciones de los mas variados temas entre las figuras que se animaron a lanzar la caña pasaron Jim Jarmusch, Tom Waits, Matt Dillon, Willem Dafoe y Dennis Hopper, cuenta la leyenda que en estas experiencias de pesca se rompería su relación con Waits y Dillon, cosa que Lurie se encargo de desmentir sobre todo su pelea con Tom Waits.
En el año 2001 dio su último signo de vida musical con la publicación de The Legendary Marvin Pontiac un personaje inventado por el músico con la excusa de componer y grabar para su sello Strange & Beautiful Music algo de blues y r&b.
Después de esta travesura Lurie desapareció del mundo de la música aquejado por una rara enfermedad que trasmiten las garrapatas denominada enfermedad de Lyme, el músico declaró que dicha enfermedad ataca su sistema nervioso central y que prácticamente no puede escuchar música, ya que, en sus oídos solo se traduce en un ruido insoportable, además de las migrañas y terribles dolores que padece en todo su cuerpo, esto llevó a Lurie a recluirse y comenzar una carrera seria en el mundo de la pintura. Cuando empezaba a tener éxito en su nueva carrera ocurrió un altercado con su amigo y colega John Perry, a quien Lurie acusa de someterlo a diferentes tipos de acosos según cuenta el artículo de Tad Friend en The New Yorker por no querer terminar de ayudarlo en un programa piloto para la televisión. Lurie un tanto paranoico se fue de Nueva York declarando que no se sentía protegido por la policía de las constantes amenazas de John Perry vía correos electrónicos, llamadas por teléfono y hasta personalmente. Inicialmente se refugió en la casa de su amigo Flea, bajista de los Red Hot Chili Peppers, en Big Sur – California, luego alquiló una casa en Palm Spring y de allí al anonimato, solo se comunica con sus amigos via Facebook.
¿Volverá Lurie a deslumbrarnos con su saxo? Eso no lo podemos contestar por el momento esta historia de película aun no tiene fin.
Lean Ruano.-


Perteneciente al programa de tv MUSIC NIGTH conducido por JOOLS HOLLAND 1989

THE HOLLIES - CONFESSIONS OF THE MIND (1970)

En diciembre de 1970, los Hollies editaron un álbum que no fue recibido con la atención que merecía debido a que fue percibido como "pasado de moda" por contener una estilo pop que no estaba en sintonía con el creciente movimiento progresivo liderado por King Crimson, Yes, Genesis Emerson, Lake & Palmer y Pink Floyd. Hoy, a más de 40 años de su aparición, debido al revival iniciado durante la década del '90 con el movimiento Brit Pop, podemos apreciar en justa medida a Confessions of the Mind.
Este disco fue el primero en ser lanzado por los Hollies luego de la partida de Graham Nash, quien se uniría al super grupo folk Crosby, Stills, Nash & Young. Siendo una de las voces y compositores principales de los Hollies, de seguro que la ausencia de Nash fue un gran desafío para este grupo que además venía de fracasar con la edición de un álbum dedicado por completo a versiones de canciones de Bob Dylan. Nash sería reemplazarlo por Terry Sylvester. Con éste obtendrían un inesperado suceso con el single "He Ain't Heavy, He's My Brother." El éxito de esta canción animó al grupo a redoblar la apuesta en lo que respecta a la composición de temas más elaborados listos para ser incluidos en un larga duración que debía ser el puntapié inicial de esta nueva etapa del grupo.

De esta manera the Hollies edita Confessions of the Mind. Un sorprendente álbum que contiene, a pesar de su fracaso comercial, un conjunto de canciones que podrían figurar entre las mejores de toda la historia del grupo. Abre el disco la última pieza compuesta por el tandem Clark/Hicks/Nash: el potente "Survival of the Fittest". Enseguida se percibe que, a diferencia de los discos anteriores "Butterfly" y "Evolution", en Confessions no se incluyen instrumentos exóticos como el sitar o percusiones orientales. Tom Hicks se convierte en el instrumentista estrella del grupo al utilizar una docena de guitarras que proveen un interesante abanico de tonalidades y colores acústicos. También se pueden apreciar excelsos arreglos orquestales. 

El productor John Burgess es el encargado de incorporar, con excelente resultado, una fina sección de cuerdas que realiza un ataque sinfónico con tutti, en "Man Without a Heart". Por su parte, "Little Girl" parece ser casi un intento por imitar las armonías de Crosby, Stills & Nash, una prueba que vocalistas excelsos como Clarke, Hicks y Sylvester llevan a cabo sin inconvenientes. Lo mismo ocurre en "Perfect Lady Housewife", una canción agridulce, en la que aparecen algunos de los mejores solos de bajo y órgano jamás oídos en disco alguno de los Hollies. Sin embargo la "perla" del disco es "Confessions of a Mind", el tema más “progresivo" realizado por el grupo en toda su historia. Una aventura psicodélica que hace llegar hasta el infinito a la combinación brillante de armonías vocales del grupo. Casi una ensoñación sónica descabellada. El siguiente tema es "Lady Please", una balada country. Por el contrario, con "Frightened Lady" The Hollies da vida a una extraordinaria pieza que mezcla momentos acústicos y eléctricos. La cruda realidad urbana de una joven pareja proletariada que se tiene que casar por un embarazo no querido es retratada en la historia de "Too Young to Be Married", una canción que nos depara un extraordinario contrapunto de guitarra acústica solista y orquesta. Otro de los grandes momentos que incluyen guitarras acústicas ocurre en "Separated", una de las canciones más alocadas del álbum, con efectos sonoros con resonancias “selváticas”. Nada que ver con “I Wanna Shout”, una canción casi de cancha, que con su estribillo demoledor le pone punto final a este disco muy recomendable.
Emiliano Acevedo.-


domingo, 1 de mayo de 2011

THE STROKES - ANGLES (2011)

Angles es el primer álbum de los Strokes después de First Impressions of Earth (2006), un silencio de cinco años en el que cada uno de los integrantes de la banda neoyorquina editó sendos proyectos solistas. A pesar de que muchos pensaron que The Strokes había llegado a su fin, quedaba claro que First Impressions no era la mejor forma de cerrar la historia del grupo. Por eso ahora llega la reunión de los pibes, a pocos meses de que se cumpla el décimo aniversario de su clásico debut con Is This It´s, para editar este Angles. Un disco repleto de estribillos para cantar bajo la ducha, que nos demuestra que su química cancionera se mantiene intacta. Angles dura sólo 34 minutos, al igual que los tres álbumes previos de la banda, pero contiene un sonido aún más retro que todo el material editado por los que fueran los mejores alumnos egresados de la escuela de Television y Stooges. En lo que respecta a la perfomance grupal, sin lugar a dudas, este The Strokes (modelo 2011) sigue siendo una máquina muy bien aceitada. En Angles nos reencontramos con la potente base formada por la batería de Fabrizio Moretti y el bajo de Nikolai Fraiture, sonando tan precisos y mecánicos como siempre, John Hammond Jr. continúa mostrando su buen gusto en la guitarra mientras que la voz de Julian Casablancas aparece con menos efectos y distorsión que nunca. Sin embargo, el que más se destaca en esta nueva producción es Nick Valensi, quien se la pasa todo el disco realizando punzantes solos de guitarra que responden con clase a la líneas vocales realizadas por Casablancas.


Angles comienza (¡sorpresa!) con un potente e irresistible tema con título latinoamericanista: “Machu Picchu”. Una canción deliciosa que por momentos (con esas congas!!!) nos recuerda la rítmica de altiplano de “Cuando Pase el Temblor”, pero que obviamente no tiene nada que ver con el clásico álbum Alturas de Macchu Picchu (1981) de los Jaivas, basado en el épico poema homónimo de Pablo Neruda. Cuenta la leyenda que, en el último verano, un grupo de estudiantes universitarios de ciencias sociales, que estaba realizando un trip por las míticas ruinas incaicas, luego de fumarse un churro más grande que el obelisco, alucinaron con un par de ovnis imaginándose una canción igualita a ésta de los Strokes... Por su parte, “Two Kinds of Happiness”' parece un tema ochentoso que mezcla sabiamente melodías pop con sonidos de clara tendencia post-punk. Aunque The Strokes ya no sea una banda de pibes desbocados y borrachos de veinte y pocos, en varios tracks suenan igual de apasionados. Esto lo podemos apreciar, por ejemplo, en “Under Cover of Darkness”, un tema que parece la continuación del viejo “Last Nite”, incluido en su debut discografico del 2001. Nada que ver con “Call Me Back”, un experimento minimalista que parece la mezcla de un montón de tendencias, al estilo de MGMT, pasando de “La Cucaracha” al primer Velvet Underground por una vía psicodélica que nos recuerda tanto a la música producida por los grupos de garaje en los ‘60 así como al sonido de Coldplay (!). En lo que respecta a “Metabolism”, este es un tema pretencioso, con un ritmo agobiante, pero que se vuelve bastante atractivo al incluir potentes guitarrazos. El agobio (y cierta ínfula de vanguardia prog tardía) se hace presente también en el reiterativo “You`re so Right”, pero se nota que los Strokes fallan al meterse en densos terrenos aburridos en los que Radiohead continua reinando. Por suerte, en “Taken for a Fool” regresan a ese estilo urgente que mejor les cabe y realizan un tema con destino de hit y estribillo demoledor. Otra canción con gancho y alma nuevaolera es “Gratisfaction”, un tema que nos recuerda al Billy Joel más roquero del disco “Glass Houses” (1980). Y así, mientras nosotros nos habíamos quedado mirando las nuevas olas, The Strokes regresa de su aventura por esos territorios para mezclar toda su furia con un agregado de dulce pop sintetizado en gemas como “Games” o “Life Is Simple in the Moonlight”, temas cancioneros que se ubican entre lo más sutil del material incluido en este nuevo disco.

En resumen, lo mejores momentos de Angles nos muestran a un grupo afilado y realizando una música que hará las delicias de todos sus fans (a pesar de las declaraciones cruzadas de sus integrantes que dan cuenta de la inestabilidad imperante en el seno del grupo). La única crítica que se nos podría ocurrir, luego de la escucha de Angles, sería el esperar que para el próximo disco los Strokes (si no separan definitivamente antes...) suenen más relajados y un poco menos forzados.
Emiliano M. Acevedo.-