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domingo, 25 de septiembre de 2011

SIEMPRE BUSCANDO, SIEMPRE INTENTANDO CREAR, entrevista a Tito Losavio

Todos saben que Tito Losavio es una voz autorizada a la hora de hablar de canciones, porque en ese ámbito juega de local, gana, gusta y golea. Ya sea escribiendo para los grupos en los que participó, así para otros artistas; Tito se destaca por la calidad de sus canciones, varias de las cuales ya forman parte del himno del corazón de mucha gente. Y en esta charla que tenemos el honor de acercarles se habla de eso, del arte de hacer canciones y de cómo éstas llegan a tocar el espíritu de las personas. Pero como no solo de combinar líricas con músicas vive el hombre, tampoco queríamos dejar pasar esta oportunidad y aprovechar para repasar con Tito, de forma muy resumida (claro está), algo de lo mucho que hizo en casi 30 años de trayectoria musical.
Por Emiliano Acevedo y Lean Ruano.-


EN CADA ESQUINA UNA CANCION

¿Cuáles fueron tus inicios en la música?
Mis inicios fueron cuando era niño. Mi padre ya estaba en la música, primero como músico y compositor de música popular y después como representante, También tuvo un pequeño sello discográfico, etc. Por eso yo viví en ese ambiente desde que nací. A los 7 años me mandaron a estudiar piano, pero podríamos decir que oficialmente mi formación como músico comenzó cuando a los 15 decidí por mi mismo comprarme una guitarra y anotarme en el conservatorio municipal.

¿Escribiste varios clásicos del pop nacional que están en el inconsciente colectivo del público, crees que te falta ese reconocimiento masivo como compositor?
En verdad, no sé si escribí algún clásico, lo que sí sé es que, aun hoy en día, hay algunas canciones compuestas por mí que siempre suenan en la radio, y que alguna de ellas son nombradas en alguna de esas listas que siempre gustan de armar los periodistas, tipo “las 100 mejores de la historia”, etc., etc. Para mí, el mejor reconocimiento es la reacción de que me llega de cualquier persona cuando escucha alguna de esas canciones.

¿Y cuál de todas esas composiciones es tu favorita?
No tengo favoritas, si puedo reconocer algunos temas que fueron mejor logrados cuando los grabamos.

Hace algunos años escogiste como tu canción favorita del rock nacional “Para ir” del disco doble de Almendra, ¿crees que existe la canción perfecta?
Sí, es verdad, elegí "Para Ir", pero creo que es muy difícil elegir sólo una canción. Hay muchas bellas canciones en la historia. Me refiero a esas que te tocan el corazón. No sé que es la canción perfecta. No me gusta la perfección en la música. La naturaleza y los humanos no somos perfectos.

¿Además de Spinetta, que otros músicos te incentivaron a querer ser músico?
The Beatles, Rolling Stones, The Kinks, Jethro Tull, Mahavisnu Orchestra, Bob Marley, The Skatalites, Almendra, Invisible, Pappo`s Blues, Aquelarre, Los Gatos, Moris, Manal y muchos más que ahora mismo no recuerdo.

¿Crees que faltan compositores de canciones pop en el rock argentino actual?
Creo que hay muchos buenos compositores de pop y rock; lo que pasa es que no se los conoce. En la actualidad, ocupan más espacios aquellos que ponen un mayor ímpetu en hacerse conocer que aquellos que viven (siempre) en un mero estado de inspiración. Muy buenos envases con poco adentro. Hay que buscar entre muchísima oferta. A mí no me cierra tener que escuchar 100 compositores para encontrar uno. Hay que tener en cuenta que esto lo dice alguien como yo, que tiene muchos años y ya escuchó mucho.

Hablando de nuevos compositores, hace poco participaste en Ruiseñor, el último disco solista de Andrés Ruiz, grabando guitarras en la canción “Cuando el Rebaño Quiere Matar”, ¿cómo llegaste a colaborar con él?
El contacto fue a través de Gaby Martínez, el ingeniero de grabación del disco. Se ve que Andrés quería que yo participara en su disco como guitarrista. La cuestión fue que le dije que me mandara la música porque no podía ir al estudio. La escuché y me encantó. Grabé las guitarras en mi casa, se las mandé y ellos terminaron el trabajo. Debo decir que no conocía la música de Andrés. Escuché el disco terminado y me encanta lo que él hace. Me parece uno de los tantos talentos que hay debajo de la superficie en Argentina.

¿Y qué es lo que más te gusta, o lo que te disgusta, del presente del rock nacional?
El estado de contradicción permanente, la búsqueda, la efervescencia, el no rendirse; eso me gusta. En verdad, no sé que es lo que no me gusta.

Hablando de géneros musicales, ¿qué preferís escuchar en la actualidad?
Escucho la música que fui juntando durante la vida: tango, folclore, jazz, rock, pop, electrónica, folclores de otros pueblos... Y cada tanto, algunas cosas que me hace oír algún amigo o colega.

¿Y cuál es tu opinión acerca de la caída de la Industria Discográfica y de las nuevas formas de difundir música en Internet?
Mi opinión es que los músicos no somos la industria, que se arreglen ellos. La música siempre está, hay que ver como nos arreglamos los que la hacemos para poder vivir de eso. O quizás, como en la antigüedad, debamos conseguirnos el pan con otras habilidades y hacer música en los momentos libres... No sé, digo.

EL PASADO EN EL PRESENTE RECOBRADO

¿Cómo recordás la época en que formaste parte de Los Twist?
La recuerdo con mucha alegría, ya que tocaba con otro tipo a quien siempre admire por la síntesis argenta/porteña de su arte, además disfrutaba tocar ska, rockabilly, twist con una base de lujo como la que formaban Cano en bajo y Rolo Rossini en batería; además gané bastante dinero. Eso sí es casi perfecto.

¿Cuál es la historia del tema “Buscando Siempre”? ¿Lo compusiste expresamente pensando en que lo interpretara Fabiana Cantillo, o ya lo tenías de antes?
“Buscando Siempre” existía de antes, hice primero la música, como siempre en mí caso, y después arme la letra con ayuda de mi amigo Cuino Scornik. En algún momento se la mostré a Fabi, a quien le encantó y terminó adoptando.

¿Qué es lo que más te gustó durante tu experiencia en Man Ray? ¿Pensás que la banda podría haber continuado un poco más?
De mi experiencia en Man Ray me gustó casi todo. Primero mi encuentro con Hilda (Lizarazu), después el placer de compartir música con tipos como Lupano, Samalea, Gringui Herrera, Picolini, Willy Crook y tantos mas... Fue una gran época. Pienso que, meses mas, meses menos, estaba todo bastante maduro para que Man Ray terminara cuando terminó.

¿Cómo se da tu participación en el disco “El Salmón” de Calamaro?
Mi participación en ese álbum es la de un amigo que pasa por el estudio y, entre otras cosas, también graba. La obra de Andrés, además de vasta, me parece rica.

¿Y cómo fue producir y tocar junto a Palo Pandolfo en el disco Antojo?
Siempre admire a Palo y por eso fue un gran honor que pensara en mí para hacer Antojo. Nos divertimos muchísimo haciendo la pre producción, la grabación fue muy trabajada y hubo muchos invitados. Por eso quedé muy conforme con el resultado y creo que él también. Nos llevamos muy bien, a tal punto que a partir de ahí estuvimos tocando juntos un par de años.

¿Quedaste conforme con el resultado de los covers incluidos en ese disco?
Quedé conforme con las versiones, ya que fuimos muy libres a la hora de versionar. En algunas fuimos bastante lejos, como por ejemplo en “Karma Police”, de Radiohead, que la convertimos en una milonga rioplatense.

Así llegamos al trío que formaste junto a Gringui Herrera y Federico Gil Sola en 2009, ¿cómo se les ocurrió comenzar este proyecto?
Ese trío surgió de las ganas que teníamos de tocar, como casi siempre nos pasa a los músicos. Nos conocemos desde hace tiempo, compartimos distintas experiencias musicales, nos llevamos bien y yo los admiro mucho a ellos dos como músicos.

¿Qué estás haciendo ahora y cuales son tus proyectos a futuro?
De momento estoy poniendo fichas al trío y también a un proyecto de sesiones de electrónica con el nombre "electrofreek", con el que estoy tocando acá en Miami y en Panamá. Quizás, más adelante, junte algunas canciones que tengo, las grabe y las ponga a rodar. También estoy juntando música instrumental, que fui haciendo para documentales y cortos, para en algún momento reunirlas en un disco.
Secuencia Inicial.-


domingo, 18 de septiembre de 2011

TO MAKE THE PULSE, Pat Mastelotto´s interview




What were your beginnings as a musician? We referring about your relationship and love with the music. Why did you choose play the battery instead of another instrument?
I tried guitar, piano and Around age 10 went to a band camp to play French horn but teacher needed drummers and I had big hands so he placed me there… and off it went.

What are your favorite records and musicians? Why?
So many… not enough ink.

We know in 1991 you recorded as secessionist musician in Kryptonita album by Miguel Mateos. How do you know him?
He was in LA to do the record, he asked me to co produce, but he didn’t need me, he was very capable… and his brother was there and he is a VERY good drummer. . so i really didn’t do much, just helped find studios and engineers and maybe played a little drums or percussion.

And, Do you like some other Argentinean rock musician?
Fernando Kabusacki, Los Gauchos Alemanes.

In 1994. You play in a trio with King Crimson and you lived in Argentina almost a month. What (musical) memories or anecdotes do you have of that time?
Many more than I can type. After a few rehearsals we did the disco Grand Prix ( I went across and played virtual games during the day) then we moved to theater and I started to have more time so went to some fun clubs, like Roxy, and the flying pig… Drinking mate, visiting cemetery we ran into, Yes that week too.

You play in Damage an alive record in 1993, with David Sylvian and Robert Fripp. Could you please tell us about that experience?
We toured for about 5 months and recorded every show. But Damage comes from the last show at Royal Albert Hall (we played two nights)

What were the musicians that influence you most?
Ringo, Ginger Baker, Micky Waller, John Bonham, Keith Moon, Jim Keltner, Jim Gordon, James Gadson, Steve Gadd, Alphonse Moosan, Trilok Gurtu, Bill Bruford, Mike Giles, Ian Wallace, Phil Collins, Alan White, Charlei Watts, Thom Mooney, Stevie Wonder, Todd Rundgren, Paul McCartney, Graig Crampf.

Do you listen some new band you like in recent year? Which ones? And Why do you like or dislike?
Yes, but I don’t remember names. I don't like that I can't remember their names!

What is your opinion about the actual rock situation? We mean about the record industry and web albums download.
It sucks.

What projects do you have in near future? Please tell us about them.
Very active with Tony in Stick Men (we are in Russia now*) Also HoBoLeMa (that’s me and Tony with Terry Bozzio and Alan Holdsworth), we first played together in Japan in 2009 and then toured Europe and America in 2010, nothing this year but we will tour more next year.
My project Tuner is almost done with our 3rd CD. It’s a 35minute composition. Very wild.
Tu with Trey Gunn has new live CD and is also recording in studio with Paul DeVillers (producer of Yes, and Mr. Mister, etc) Ktu may become active again as we have some live videos coming out.
New project is Naked Truth.Doing sessions last week for new CD from Allistar Murphy, and also Cock Robin (whom I have done many records with) and the camp that is coming-
Secuencia Inicial.-

* The interview was in 2011 July.


LENNY KRAVITZ - BLACK AND WHITE AMERICA


Es probable que estemos ante el mejor trabajo de Lenny Kravitz desde Are You Gonna Go My Way de 1993, su gran éxito, que junto a Let Love Rule (1989) y Mama Said (1991) constituyen una impecable trilogía inicial del músico neoyorquino. Luego su carrera entró en un canal de continuos altibajos y resultaba muy difícil encontrar una obra que se destacara por su integridad sino mas bien apelaba a las baladas edulcoradas y a los rockitos de radiofórmula que poco nos interesan. Lenny Kravitz siempre mostró sus influencias a flor de piel y dejando en claro que lo suyo es el rock clásico mezcla entre Lennon y Hendrix, el soul de Marvin Gaye y Curtis Mayfield y el funk de James Brown siempre acercándose demasiado a sus ídolos hasta llegar a pensar mas de una vez cuando escuchamos un tema de Lenny esto ya lo he escuchado anteriormente…” ¿Influencia o copia? Es por lo que siempre se lo castigó al músico, sobre todo en discos como Baptism (2004) donde parecía que ya no tenía retorno y que se le había acabado la inspiración por completo. En el año 2008 apareció It Is Time For a Love Revolution donde ya mostraba signos de cierta recuperación y una vuelta a las buenas canciones.

Black and White America es el noveno trabajo de Lenny y el primero para el sello Roadrunner Records luego de pasar casi veinte años en Virgin, sin dudas, un disco con mayor influencia en la música de raíces afroamericanas, aquellas canciones que Lenny escuchaba de adolescente y que lo marcaron a fuego
El disco abre con el tema que le da nombre y es un claro homenaje a las bandas de sonido blaxploitation de principio de los años setenta, con una tremenda línea de bajo y un groove bien funky; a la cual enseguida se le pega “Come On Get It” con arreglos de vientos cercanos a Kool & The Gang y Earth Wind & Fire. Luego llega “Liquid Jesus”, o como Lenny decodifica el soul de Curtis Mayfield. También hay lugar para el rock mas guitarrero con “Stand” y “Rock Star City Life”, de cualquier forma, ambas canciones muestran los puntos mas bajos del disco. Da la sensación que este tipo de canciones son las que a Kravitz le salen de taquito y pudiera componer miles de similar tonada no aportan nada a este nuevo material. Hay lugar para las participaciones de Jay-Z en “Boongie Drop” y del rapero canadiense Drake en “Sunflower”, “Looking Back On Love” es el tema más logrado del disco con excelentes solos de sintetizadores, “Dream” es la típica balada a solo voz y piano. Este nuevo trabajo esta producido por el propio Kravitz junto al aporte de su fiel guitarrista Craig Ross y muestra un hilo conductor como hacía años no se encontraba en los trabajos del músico, lo cual no significa que Lenny haya realizado un cambio drástico en su carrera sino que esta de vuelta con canciones que suenan mas frescas e inspiradas.
Lean Ruano.-

domingo, 11 de septiembre de 2011

ARROPANDO A LA CANCION, entrevista a Alejandro Terán


Desde hace más de 25 años, Alejandro Terán se encarga de ponerle su sello sutil a todo lo que toca, ya sean obras propias o ajenas. Multiinstrumentista, se destaca como interprete de viola y clarinete, mientras que su labor como compositor, director de orquesta y arreglador es vastísima e incluye colaboraciones con todo tipo de artistas, en varios géneros y estilos (entre varios etcéteras, se cuentan entre los afortunados con los que colaboró Terán: Soda Stereo, Gustavo Cerati, Charly García, Catupecu Machu, Lisandro Aristimuño, Divididos, De La Guarda, Bersuit, Bandana, Gazpacho, Gustavo Santaolalla, Joan Manuel Serrat, Kevin Johansen, La Mosca, Miguel Mateos, Nacha Guevara, Los Ratones Paranoicos, La Vela Puerca, León Gieco, Man Ray, Carajo, Celeste Carballo, Super Chango, Super Ratones, Willy Crook…). Con su simpatía, en esta singular nota, Terán nos cuenta algunas de sus muchas vivencias musicales, además de oficiar como virtual VJ, recomendándonos varias perlitas audiovisuales disponibles en la Web que dan cuenta de todo lo que se habla aquí. Ahí vamos, entonces…

Por Emiliano Acevedo.-

AURORA 

¿Cuáles son tus primeros recuerdos vinculados a la música?
Mi madre Waltraut Wolfram era inmigrante alemana, educada muy detalladamente en la tradición de la música europea. Cantaba bellamente y tocaba el piano y el violín, como todas las señoritas de sociedad. Ella no encontraba ninguna distinción entre música clásica y popular: Mozart y Schubert eran su soundtrack. Cocinaba, cosía y limpiaba cantando lieders. ¡Hace poco encontré la canción de cuna que me cantaba! La escucho hoy y se me saltan las lágrimas: es bellísima, y se atribuye a Mozart (aunque a mí me parece que es posterior)
Mi padre Eduardo era cellista y trombonista profesional, pero en casa se convertía en cantante y guitarrero. Sus preferencias iban más bien por el lado de lo bizarro, el boom del folklore de los ´60 y las canciones beat. Tenía además un repertorio muy incorrecto y picante para sus amigos que nos hacía desternillar de risa a mi hermana Patricia y a mí, aunque no entendíamos mucho...


Siendo hijo de músicos, ¿era inevitable que vos también te volvieses músico?
De niño estaba yo convencido de que iba a ser arquitecto, o ingeniero. Me gustaba mucho dibujar planos de casas y de extrañas máquinas. En un momento descubrí que la música es también una especie de arquitectura (con su física y su metafísica) y quizás allí se fusionaron mis vocaciones. De todas formas, hace unos días le pregunté a mi mujer María si todavía me veía a tiempo de estudiar ingeniería. Se rió, y no insistí...

¿Cuáles fueron tus influencias, tus artistas y discos preferidos durante todos esos años de formación musical inicial?
Después de las influencias que ya describí, la primera impresión musical intensa que recuerdo es la de ir con mi padre a las orquestas, y en el descanso quedarme solo en la sala para investigar cada instrumento que reposaba en las sillas. Me volvían loco los timbales, la gran cassa, las tubas y los contrabajos gigantes. Los materiales: el brillo de los metales, los dispositivos mecánicos y las maderas preciosas me producían un trip psicodélico. Hacia los diez años llegó a mi colegio un compañero nuevo, que venía de vivir en Estados Unidos. Fui de visita una tarde a su casa y me mostró cómo tocaba una acústica Fender y una armónica con su soporte, a la vez. Me dejó tan loco que esa misma tarde le pedí a mi padre estudiar la guitarra. El maestro de guitarra me hacía cantar también, canciones simples. Un día me mostró que él podía cantar una segunda voz haciendo armonías con la que yo cantaba. La idea del contrapunto a dos voces me dejó boquiabierto, al punto que me puse a escribir a dos voces sin tener ni la mínima idea de armonía. En la secundaria conocí a Axel Krygier, que también estaba decidido a ser músico y manejaba una data muy distinta de la mía. Después de un viaje, se apareció con una Tascam PortaOne, ingenio tecnológico que permitía grabar cuatro tracks simultáneos en una cinta de cassette. ¡El grababa cosas increíbles en esa caja! Trabajé y no paré hasta comprarme una PortaOne, y esa caja gris fue mi maestra de armonía a cuatro voces.

¿Cómo se dio tu formación? ¿Qué te llevó a elegir estudiar instrumentos no tradicionales como la viola o el clarinete?
A mis once años, una tarde mi padre trajo a casa un estuche viejo y rotoso, y al abrirlo descubrí que era un saxofón tenor Buescher, bastante maltratado y con un aroma que delataba la afición al alcohol de su anterior dueño. Me pareció un objeto tan feo que hasta me daba vergüenza mostrarme en público con él. Todos los amigos músicos estaban de acuerdo en que era mucho mejor estudiar el clarinete y después pasar al saxofón, que no tiene tanto repertorio académico. Así que al final tuve también mi primer clarinete Yamaha de plástico, y empecé a estudiar en el Conservatorio con el maestro Mariano Frogioni, insigne ícono de la escuela clarinetística argentina. Corrían los ´80 y yo todavía no había reparado en que tocar un instrumento mejoraba las posibilidades de que una chica te diera un poco de bola. Hasta que un día en la escuela, la chica más linda e inaccesible de mi clase me vio con el estuche del saxo y se mostró interesada. Esa tarde se acabó mi aversión al saxo. Un tiempo después, me puse de novio con una chica que conocí en el Conservatorio que tocaba el piano y había empezado a estudiar la viola. Un día me dijo que la iba a vender porque no le gustaba, y terminé comprándosela. Estudié un año con el maestro Enry Balestro, otro prócer, y luego me largué por mis propios medios.

CRÓNICAS DEL PASADO FUTURO

Naciste en el mismo año que se editó Sgt. Pepper, surgió Pink Floyd y se vivió el auge psicodélico de los hippies durante el Verano del Amor, en San Francisco y demás. ¿Qué opinas de todas estas movidas y cómo influenciaron tus gustos musicales?
¡He pensado mucho en eso! A pesar de haber sido yo todavía muy chico en esos años como para influenciarme, me siento orgánicamente psicodélico. Extraer de un objeto cualquiera su carga psicodélica y maravillarme es uno de mis entretenimientos habituales. Y hoy siguen gustándome mucho las aventuras literarias, musicales y plásticas de aquellos años, y también, por supuesto, el cine. Recomiendo las canciones conceptuales de Baldessari, muy inspiradoras.

¿Cómo fueron tus inicios como músico profesional? 
La primera vez que recibí dinero a cambio de hacer música fue a los quince, leyendo a primera vista en una banda que paseaba santos en la Boca. Había que seguir la procesión por el barrio, subirse a un barco y pasarse el domingo vestido con un extraño uniforme. No recuerdo si la paga era buena, pero sí que me daba una gran sensación de independencia. Poco tiempo después conseguí trabajo como músico de prostíbulos en la Patagonia, en donde me formé en el arte de tocar mientras dormía (habilidad que todavía conservo).

¿Cómo se dio tu participación en la Portuaria? ¿Por qué no seguiste tocando con ellos?
La Portuaria fue una de las aventuras musicales que emergieron del semillero del Nacional de Vicente López (al igual que los Pericos, Krygier y muchos otros). Empecé a tocar con ellos en vivo cuando el primer disco, Rosas Rojas, ya estaba editado. Giramos por el mundo durante una década, grabamos varios discos, y experimentamos todos los estados de relación que suelen vivir las bandas cuando pasan gran parte del tiempo juntos. En un momento todos los artistas que formábamos la banda nos vimos ya más absorbidos por nuestros experimentos personales, y la banda se disgregó. De vez en cuando tocamos un tiempo juntos otra vez, hasta que las agendas se ponen espinosas, y así...

Junto a varios amigos formaste El Sexteto Irreal. ¿Cómo se les ocurrió realizar este proyecto? 
El Sexteto no es una banda del todo; es más bien, un club. Allí nos encontramos los viejos marinos después de incontables aventuras, y nos divertimos charlando en lenguaje musical, porque nos conocemos muy bien. Axel Krygier está ahora viviendo en París, así que los encuentros son más espaciados pero siempre muy gratos. El Sexteto sube al escenario sin ensayo, sin lista y sin temas: eso es lo más divertido, ir armando la música a medida que va apareciendo. Samalea y Manu Schaller se han puesto a revisar grabaciones lúdicas del grupo y a fuerza de edición y paciencia, ha surgido un disco llamado Jogging, objeto casi impensable para un grupo tan distraído como el Irreal. Me he quedado sorprendido al oírlo, porque conserva la locura del ready made irreal, y en varios pasajes me hace reír. Aquí, un fragmento muy cortito, ¡y en el video no está Axel!


CINEMA VERITE

¿Cómo fue trabajar junto a Leonardo Favio en la música de Aniceto? 
La música de Aniceto fue el primer objeto que instrumenté para Iván Wyszogrod, compositor cinematográfico. De ahí en más nos hicimos amigos y hemos hecho juntos muchos soundtracks y músicas para teatro. Favio tiene un láser estético asombroso: en varias ocasiones nos hemos quedado asombrados y confundidos con sus directivas, pero al final siempre teníamos que reconocer que su mirada iba más allá de la corrección. Toma riesgos estéticos con enorme valentía. 

Hablando de bandas sonoras, ¿Cuáles son las diferencias que encontrás entre realizar música para acompañar un filme (a las órdenes de un director, productor, etc.) y el trabajar arreglando la música de un tema y/o disco? 
La figura del arreglista es quizás un poco confusa para el lego. La estructura de un score (partitura orquestal) se parece bastante a un plano arquitectónico: se trata de un libro de papel con docenas de pequeños pentagramas en cada página, en donde está diseñado cada detalle de ejecución de cada instrumentista de una orquesta de, por ejemplo, 80 músicos. Todo: qué nota tocará fuerte, cuál suave; qué pasaje ligado, cuál stacatto... Para qué lado llevará el arco el violín en cada nota, qué sílaba dirá el clarinete para que cada nota suene más o menos atacada... Qué combinación de notas tocarán los cuatro cornos para que cada acorde se forme, y que ninguna nota se salga del registro posible de cada instrumento... Qué tipo de maza usará el timbalista para golpear su instrumento... En fin, es una enorme cantidad de información técnica, que el artista compositor suele no conocer, porque no es su especialidad. Muchas veces el compositor realiza la música sobre un solo instrumento (habitualmente, el piano) y luego encarga al arreglista el diseño de esa misma música, pero en gran formato orquestal. De manera similar, un grupo de rock puede intuir que a su tema le vendrían muy bien unos violines, pero la mecánica del funcionamiento violinístico le es extraña. Entonces, se encarga a un arreglista el diseño de un ensamble que encaje perfectamente sobre lo que toca la banda. A mí me resulta muy divertido el juego de descubrir qué ideas musicales enriquecen la intencionalidad de cada pasaje, qué guiños estéticos caben en combinación con la estética preexistente... Es un juego un poco obsesivo, y muy gratificante (cuando sale bien).

COLABORACIONES ESTELARES 

Desde afuera parecen bastantes distintos. Vos, que trabajaste junto a ambos, nos podrías contar cuáles son las diferencias y similitudes entre Charly y Cerati, a la hora de grabar un disco? 
En los dos casos se trata de artistas integrales y de estéticas ultra definidas: ambos saben perfectamente lo que quieren y en sus músicas ya se encuentra implícito el arreglo. Al arreglista le resta sólo descubrir las intenciones ocultas del tema, y ponerlas de manifiesto. García es explosivo y experimental, de exquisitas ideas musicales y gran director de ensambles; Gustavo es un increíble realizador sónico y textural, y experto en extraer lo mejor de cada uno. Es además tan virtuoso como compositor, instrumentista y cantante, que prácticamente no existe nada imposible para él. Los dos son radares musicales asombrosos y cada tarde de trabajo con artistas de este calibre resultan como un postgrado para músicos de todo tipo de formación.

¿Cómo fue trabajar junto a figuras como Skay, Aznar o Lebón? 
A Skay le pregunté, mientras diseñaba los arreglos para su disco, si quería que le diera dos opciones para elegir de un tema, y me respondió con una frase que me ha quedado grabada: "Nunca, pero nunca, me des dos opciones…” Con Aznar he trabajado muy poco: una vez para un concierto de Lebón en el que él hacía un medley con orquesta, y en sesiones con García, en las cuales quedé maravillado por su musicalidad increíble, ¡y su memoria de elefante! ¡Hacía años que no tocaba ese tema! 

Con Lebón hicimos una vez un show en vivo, en el que escribí las cuerdas, y se me ocurrió, después de terminado un tema (“El Tiempo Es Veloz”) escribir unos compases finales del cuarteto de cuerdas solo, a modo de coda. El no sabía lo que íbamos a tocar, y cuando lo hicimos, se dio vuelta, escuchó, y se puso a llorar. Muy emocionante.

PONCHE PSICODÉLICO Y ELÉCTRICO 

¿Qué te llevó a formar la orquesta Hypnofón? ¿Podés decirnos unas palabras acerca de cómo elegiste el ecléctico repertorio del primer disco? 
Cuando volví de trabajar un año con Joan Manuel Serrat en España, me vi con algo de plata en el bolsillo como para encarar la composición de un disco orquestal, que hacía tiempo que tenía ganas de hacer pero nunca tenía tiempo. Así que elegí algunos temas fetiche, compuse otros, y gracias a Los Años Luz y a EPSA, logré editar ese raro disco... Fue una buena decisión, porque todavía hoy esa aventura me da gratificaciones y se ha convertido en un símbolo de mis preferencias musicales, y mucha gente me conoció a través de él. En esa época yo me preguntaba si existía una psicodelia argentina, y la selección onírica de los temas pasa un poco por esa idea.

¿Como viviste la experiencia de grabar “Verbo Carne” con la Sinfónica de Londres en Abbey Road? ¿Fue algo así como “el sueño del pibe”? 
Cerati me mostró el tema en su estudio, y estaba construido sólo con electrónica y voz. Me dijo que él intuía una situación orquestal para ese objeto, y yo le dije que podíamos hacer algo con mis amigos músicos acá en Buenos Aires. El me contestó que no, que él imaginaba una orquesta sinfónica completa, y nombró la de Londres como posibilidad... Tragué saliva y asentí: siempre me maravilló de Gustavo esa ausencia de negatividad en su proceso mental, tiene el NO borrado... Todo es posible en su mundo. La mañana de la grabación en Abbey Road fue mágica. La sesión del día anterior la había dirigido... ¡John Williams! Puse las partes, los músicos se pusieron los auriculares, y cuatro minutos después estábamos con Gustavo en el control mudos, boquiabiertos, y lagrimeando. El primer violín, Gavin Wright, vio que estábamos un tanto sobrepasados por la emoción y vino al control para preguntarnos si nos había gustado la toma 1, y qué cambios queríamos hacer para la segunda toma. Yo lo miraba a Gustavo y él me hacía el gesto de “¡hablá vos!”, y entre los dos no hacíamos uno. Finalmente grabamos unas versiones más, todas perfectas. Al final de la sesión, me paré en la puerta de la Sala A mientras salían los cincuenta músicos y... ¡les di un abrazo a cada uno! Los ingleses me miraban con curiosidad, pero me tiraban la mejor onda.

¿Cómo fue tu experiencia trabajando junto a Calle 13? 
Con Gustavo Santaolalla solemos trabajar así: él me manda por mail temas en boceto de diversos grupos, y yo voy diseñando ensambles para esos bocetos (¡a veces sin siquiera saber el nombre de las bandas!). Cuando él pasa por Argentina, fijamos un día de grabación en un estudio y hacemos una especie de orgía musical, grabando todo lo que diseñé. Una vez me mandó un boceto cantado por él, muy lindo, y yo construí el arreglo de cuerdas. Un tiempo después me mostró el objeto terminado y había reemplazado su voz por la de… ¡Elvis Costello! Me dejó mudo...
Con Calle 13 me pasó algo parecido. “El Tango del Pecado” me lo mandó en un mail y me dio como referencia unas cuerdas de Dr. Dre. ¡Yo no conocía Calle 13! (no eran aun tan populares como ahora). Recuerdo que a mi mujer y a mí nos divirtió mucho el tema y hasta lo mostramos en nuestro círculo de amigos como curiosidad. Un tiempo después, la banda explotó...

DE PERFECCIONISMO, GUSTOS Y OTRAS YERBAS 


¿Cuál consideras que fue, hasta ahora, el momento más importante de tu carrera como músico?
Dice la leyenda que al ser consultado acerca de su "carrera" musical, Nick Cave contestó lacónicamente: “No soy un caballo”. En mi caso, soy tan obsesivo y cabeza dura que a veces un pasaje que grabo jugando en casa me da más gratificación que un enorme proyecto profesional. Además, la música es un campo tan vasto que el horizonte se va moviendo constantemente, y no permite al músico estar conforme jamás, ni considerar obra alguna como una realización. “Mañana es mejor”, como dice el filósofo. Tengo sí, algunas músicas preferidas hechas por mí, pero van cambiando según mi humor.

¿Qué músicos y géneros actuales preferís escuchar? ¿Qué disco y artista recomendarías escuchar y por qué?
En la industria del perfume existen expertos llamados "narices", en alusión a sus capacidades cuasi mágicas para dilucidar los componentes de una fragancia. Mi recomendación suele ir en ese sentido: lograr un playlist tan amplio y variado que nos vaya convirtiendo en "orejas". La ciencia sabe hoy que al poner play en una música desconocida se activan mecanismos cerebrales de complejidades cósmicas, y que uno de los centros más activos es el que aporta recuerdos de músicas anteriores para funcionar como referencias para la comprensión del fenómeno nuevo. La música del S. XXI es una consecuencia de todas las anteriores, desde que ha sido posible su transmisión de una generación a otra, o su notación. Una lista muy parcial e incompleta de mis recomendaciones musicales podría hallarse en mi canal de YouTube: http://www.youtube.com/user/hypnofon

¿Cuál es tu opinión acerca del rock nacional actual? ¿Hay algo nuevo que te haya gustado? 
Si hablamos específicamente de rock, intuyo que la actitud rocker es atemporal y vivirá por siempre. Cualquier música es rock si está hecha por un rocker, y si alguien no es rocker no hará rock (aunque musicalmente haga rock). Hunter Thompson es rock, ¡aunque ni siquiera hace música!
  
El rock es un fenómeno tribal-social, mucho antes que una categoría musical en sí. Una banda de rock es funcional y auténtica sólo si una tribu la toma como referencia estética y como aglutinante. Deambular, reunirse, y huir (como dice Diederichsen en Psicodelia y Ready Made). (http://www.lalibreriadelau.com/libros-de-artes-en-general-ca25_127/libro-psicodelia-y-ready-made-p73930) Lo estrictamente musical no tiene mucho que ver con eso. El rock como género musical es raro en la actualidad... ¡Así como quizás también el concepto de Nación! ¡Es bizarro hacer filosofía con dos términos fantasmas! Lo que sí parecen estar vivas aún son las canciones, independientemente del trato estético que se les dé. Y cancionistas rockers hay todavía buenos, empezando por el Pity...

DANCERS PARADISE 

¿Cuál es tu opinión de lo que significa ser un músico profesional en la actualidad, dentro de esta coyuntura que supone la caída de las discográficas y el auge de las descargas de discos online en la net?
La actividad del músico ha sido siempre dispersa y variada. No olvidemos que Mozart dejó al morir un piano, una mesa de billar, y un montón de deudas. La idea del músico millonario y viviendo en un océano de privilegios es muy reciente, y hay que reconocer que es fea, estéticamente hablando. Creo que un compositor debería poder vivir bien de su trabajo, al igual que un intérprete, un arreglista o un instrumentista idóneo, ¡pero a nadie le hace falta ser obscenamente rico! La caída de las grandes discográficas perjudica especialmente a los grandes productores, pero los verdaderos artistas encontrarán siempre alguna forma de supervivencia digna. Es importante también que los Estados consideren a sus artistas como verdaderos motores de la vida de todos los ciudadanos, y que los cuiden y les hagan posible crear sin que esto les signifique morir de inanición. Las descargas vía Red son una de las últimas formas de democratización de la cultura, y no creo que haya un solo artista sincero que lamente que alguien quiera oir su música, aunque no pueda o no desee pagar por ella. La música es una Diosa piadosa: mira con benevolencia a quien le hace servicios flacos o decididamente malos, y premia de maneras misteriosas a quien se dedica con pasión a su adoración, día tras día.

¿Cuáles son tus proyectos a futuro?
Estoy atravesando los 44, edad en la que algunas motivaciones adolescentes van desapareciendo... ¡y muchas veces es difícil reemplazarlas por otras! Quiero decir que lo que resultaba un desafío a los 20 quizás ya no nos excita de la misma manera a los 40. El artista debe ingeniárselas para conseguir nuevos motores para la curiosidad y la acción creativa. Por eso insisto siempre en la necesidad de mantener el alma abierta a cosas nuevas, meterse en problemas... De eso se tratan mis proyectos a futuro: estar siempre metido en asuntos que no comprenda del todo, que me obliguen a ensanchar mis horizontes musicales. No por nada decía Suzuki que la actitud a mantener es la del eterno principiante.
Secuencia Inicial.-

KAISER CHIEFS - THE FUTURE IS MEDIEVAL

Quizá el mejor álbum de los Kaiser Chiefs fue el primero Employment (2005), luego hicieron dos discos Your Truly, Angry Mob (2007) y Off Their Heads (2009), un tanto desparejos pero siempre con buenas intenciones cancioneras; y ahora los tenemos de vuelta con The Future is Medieval un curioso experimento en donde cada fan puede confeccionar su disco a gusto, con los temas que prefiera. De esta manera, podemos elegir entre 20 cortes disponibles, jugando a ser el Sabella de los Kaiser Chiefs... 

En lo estrictamente musical, esta producción (que se podría llamar “Caramelos Surtidos”…) es despareja –algo históricamente común en los álbumes dobles-, pero no deja de tener algunos buenos momentos. Compuesta por un conjunto variopinto de canciones, incluye estilos muy diferentes, ya sea la curiosa tendencia disco expresada en “Cousin in the Bronx” o “Heard it Break”, las disonancias espaciales de “Little Shocks” o, incluso, “homenajes” al Bowie de Ashes to Ashes en “Things Change” y “Starts With Nothing”. 

Por otro lado, la banda de Ricky Wilson también da cuenta de su amor por el pop tradicional inglés –el sesentero de los Kinks o los Small Faces- en “When All Is Quiet”. “If You Will Have Me” es un bello tema acústico con cuerdas –a mitad de camino entre los estilos de George Harrison y Nick Drake-, mientras que “Saying Something” es un corte casi post punk... En “Heard It Break” los Kaiser dan vida a un tema que mixtura a Krafwerk con Duran Duran (!); es más, “My Place Is Here” tranquilamente podría haber sido un corte de los duranies si lo cantara Simon Lebon… Por supuesto, también hay temas en los que no pasa nada como “Out of Focus” (demasiado “desenfocado”…) o “Child Of The Jago”, curioso experimento minimalista o de “world music”. 

Sin dudas, lo mejor del álbum está constituido por “Fly on the Wall” y, sobre todo, la magnífica “Dare You”… Es más, si me apuran les digo: “elijo a “Dare You” y diez más…” En resumen, The Future is Medieval no pasará a la historia pero, divierte y te regala alguna que otra linda canción, una intención que siempre se agradece...
Emiliano Acevedo.-

MILES DAVIS - TUTU 25º ANIVERSARIO

Después de trabajar durante treinta años para Columbia Records Miles Davis decide cambiar de compañía discográfica y mudarse a Warner Bros. Corría el año 1985 y el legendario trompetista estaba buscando la forma de dar un nuevo volantazo creativo, una vuelta de tuerca más a las que ya había dado en su magistral carrera, siempre buscando nuevas sonoridades y texturas donde poder plasmar el frenesí de su trompeta.
Miles Davis durante toda su carrera supo rodearse de extraordinarios músicos a los cuales sabía perfectamente como extraerles su mayor potencial sonoro e interpretativo, desde su afamado quinteto de mediados de la década del cincuenta donde se lucía junto a los saxos de John Coltrane y Cannonball Adderley, pasando por sus distintas formaciones de las dos décadas siguientes. Bajo la tutela de Miles pasaron músicos de la talla de Bill Evans, Herbie Hancock, Wayne Shorter, Chick Corea, Dave Holland y Keith Jarret solo por nombrar algunos, los cuales lograron una afamada carrera solista a posterior.


Para su primer trabajo en Warner, el productor fue el multiinstrumentista Marcus Miller quien ya había tocado junto a Miles a principios de la década del ochenta pero, su nuevo rol sería completamente diferente, ahora Miller es quien estaba al mando y debía darle las ordenes a Miles, lo cual no era una tarea sencilla. La mayor parte de la música del álbum que provisoriamente de llamaba Perfect Way fue compuesta por Miller bajo la supervizacion de Miles y se incluyeron algunos arreglos del pianista George Duke, por sugerencia de Tommy LiPuma productor de Miles en Warner, el título definitivo fue Tutu en homenaje al sacerdote sudafricano Desmond Tutu ganador del premio Nobel de la paz en 1984 por su incansable lucha contra el apartheid.


Para la grabación del álbum no fue necesario contar con una banda en el estudio, ya que, el propio Miller con ayuda de Jason Miles se encargaron de programar la mayoría de los teclados y sintetizadores que sirvieron de bases sobre las cuales Miles volcaría los pasajes melódicos y las improvisaciones de cada pieza. Este nuevo trabajo se trata de uno de los mas polémicos del trompetista, ya que, para los puristas del jazz estos nuevos sonidos programados y electrónicos no formaban parte de la esencia del jazz donde el baterista debía tener cierto groove para tocar y las máquinas le dan una textura mas gélida a las composiciones.


El disco comienza con la pieza que le da título, se destaca el bajo de Marcus Miller y la perfecta combinación de la melodía que expresa Miles con los arreglos orquestales programados de los sintetizadores, una pieza alegre y melancólica a la vez. “Tomaas” el único tema del álbum compuesto por Miller y Miles se destaca el diálogo de la trompeta Harmon de Miles pregrabada, junto al saxo soprano de Miller; “Splatch” de ritmo mas bailable es la tonada mas pegadiza del disco, también se incluyen dos temas de Geroge Duke “Backyard Ritual” y “Perfect Way” que cuenta con una estructura de típica canción pop, el pseudo reggae “Don’t Loose Your Mind” y “Full Nelson” dedicada a Nelson Mandela y con un ritmo de rock bien marcado ambas de la autoria de Miller le dan cierre al álbum. 


Por aquella época el cantante pop Prince quien admiraba la obra de Miles Davis y también grababa para Warner envío una cinta con una canción para que sea incluida en el disco, pero fue desestimada, ya que, no coincidía con la tónica que la dupla Miller/ Miles buscaban para el disco de todas formas Davis siempre admiro la música de Prince.


Hoy a veinticinco años del lanzamiento de Tutu se edita un box set de lujo conmemorando dicho aniversario, no es el mejor trabajo de Miles pero, marcó un cambio e influencio a muchos músicos que siguieron la senda de Miles siempre experimentando y sin repetir las fórmulas.
Lean Ruano.-

    domingo, 4 de septiembre de 2011

    BRETT ANDERSON - BLACK RAINBOWS

    Suede fue una de las bandas más importantes de la escena inglesa de la década del noventa. Su disco debut de título homónimo en 1993 contenía todos los ingredientes necesarios que lo llevaron a transformarse en el numero uno del Reino Unido, melodías pop influenciadas claramente por The Smiths y la dosis justa del mejor Glam rock made in T-Rex y David Bowie época Ziggy Stardust se vieron reflejados en grandes canciones como, “So Young”, “Animal Nitrate” y “Metal Mickey” pero, la prensa inglesa hizo foco en su andrógino vocalista, el provocador Brett Anderson esperando siempre alguna explosiva declaración sobre sus preferencias sexuales mas que sobre su música. Los roses entre Anderson y el guitarrista Bernard Butler no se hicieron esperar y tras la edición de su segundo trabajo Dog Man Star (1994) quizás el álbum mas logrado del grupo, Butler se alejo de la banda. 
    Dog Man Star contenía el tema “We Are The Pigs” que con el tiempo se transformaría en un clásico del grupo a pesar de que Suede siguió editando discos ya nada fue igual tras la partida de su guitarrista fundador. En 1997 vio la luz Coming Up, en 1999 Head Music y en el año 2002 A New Morning, ninguno de estos tres trabajos lograron el suceso de los dos primeros. En el año 2005 Andersson y Butler hicieron las paces y formaron un nuevo grupo llamado The Tears y editaron un gran disco titulado Here Come The Tears pero ni hablar de volver con Suede.

    En 2007 Brett Anderson decide emprender con su carrera solista y edita un disco de título homónimo y se despega del pop para abordar canciones más intimistas y presentarnos su costado mas crooner. En 2008 ve la luz Wilderness un disco en el que acentúa la senda de melodías mid tempo para escuchar a media noche con las luces bajas, en este trabajo la voz de Anderson es acompañada por delicados arreglos de piano y un cuarteto de cuerdas. Slow Attack (2009) lo devuelve a un camino más cancionero con guitarras acústicas donde se destaca la balada “The Hunted”.

    Este año y tras el anuncio de una nueva gira de Suede por Europa y países asiáticos, su frotman edita Black Rainbows, este nuevo trabajo es el que mas se acerca a su antigua banda. “Unsung” se encarga de abrir el disco y es una balada épica como las que mas le gustan a los fans de Suede, es sin lugar a dudas el trabajo solista de Anderson mas cancionero y pop temas como “Crash About To Happen” y “In The House Of Numbers” lo dejan a las claras , también hay lugar para el Glam en “Actors” .
    Black Rainbows es un disco de buenas canciones y marca el regreso de una de las grandes voces del brit-pop haciendo lo que mejor sabe hacer...  pop.
    Lean Ruano.-

    ESPÍRITU III (1982) (Re-edición 2004)

    Esta es la reedición de uno de "los pocos trabajos de Rock Progresivo Sinfónico que se editó en Argentina durante la década del '80", como escribió Osvaldo Favrot en el sobre interno de este CD. Espíritu III supuso el regreso de la banda, luego de mas de cinco años de silencio. Recordemos que este grupo, a mediados de los '70, había creado un potente y majestuoso rock sinfónico -deudor de las

    mejores mentas de Yes o Genesis- elaborando dos obras conceptuales buenísimas como fueron  Crisálida y  Libre y Natural. Lo curioso es que, a pesar de que este regreso del '82 coincidió con el auge de la New Wave, el grupo no siguió esos derroteros. Por el contrario, se descuelga con otro muy buen álbum que no tiene que envidiarle nada a sus dos clásicos antecesores ni tampoco a otros productos contemporáneos como el neo-sinfónico, que empezaba a surgir en Inglaterra de la mano de Marillion, Pendragon, etc. No por nada Espíritu III es un disco (casi) de culto, una joya oculta
    El disco arranca con "Antes tal Vez", un encuentro impecable de melodía con unas letras de alta factura que hablan de como se desarrolla la vida de un hombre típico desde la infancia, pasando por la juventud y desembocando en la edad adulta; su hermoso estribillo habla acerca de la necesidad de anteponer al amor por sobre lo material, y es aquí en donde descansa toda la musicalidad del grupo con los solos de teclado de Ángel Mahler y la guitarra de Favrot (en primer plano) con un solo parecido a los de Steve Howe. Por su parte, "Lento Juego de Luces" es una hermosa pagina de rock sinfónico puro con un comienzo suave y una delicada línea melódica hasta que ingresa el grupo de lleno realizando una potente perfomance. En este tema se aprecian varias de las sutilezas musicales que eran una constante en Espíritu. El final recuerda, incluso, al Genesis de A Trick Of The Tail con un emotivo dueto de guitarra y sintetizadores (en un registro sonoro tipo "coro angelical" como el que solía generar Tony Banks en la banda británica). Otra de las variantes estilísticas de Espíritu se pueden apreciar en la potente pieza titulada "Guardianes en Pie", un tema con mucho ritmo pero lleno de cambios climáticos y un sonido que puede llegar a emparentarse con los mejores momentos de Crucis. Esta pieza deja a todos los músicos del grupo un buen espacio para lucirse, empezando por el Moog de Mahler, un potente solo de bajo de Claudio Cicerchia y, para  terminar, otra electrizante perfomance de Favrot que desemboca en una coda final. "Un viaje por los recuerdos" es otra hermosa canción con emotivos versos y climas cambiantes y conmovedores. Quizás sea también, sin exagerar, una de los más logradas piezas de toda la historia del grupo. "Policolor" es otra historia. Un tema potente y rítmico con letras que analizan en forma sutil la caótica situación desencadenada por el Post-Modernismo (!!). 

    Mas tarde llega "Elemental", un tema que retoma una elaborada línea rítmica con pasajes con mucha polenta, en especial gracias a la precisa labor de Mahler en teclados. "Nacer" es un dueto instrumental entre el saxo tenor de Jorge Bonsanti (músico invitado) y los guitarrones de Favrot, mientras que Fernando Bergé se descuelga cantando una letra hermosa y sentida que parece analizar y/o aconsejar a una divinidad femenina etérea, fría y distante. Para terminar tenemos "Toma un tiempo", otro hermoso tema con guitarrones acústicos muy al frente. Este es un autentico canto de libertad. Una letra que se redimensiona si tomamos en cuenta que, en esa época, nuestro país estaba saliendo de los años de plomo de la más sangrienta dictadura militar de la historia y se metía de lleno en la -después llamada- "Primavera Democrática", una idealización que duro bastante poco a decir verdad.

    Se incluyen también, en esta re-edición de 2004, tres bonus tracks que fueron sacados de la presentación del álbum en el estadio Obras, en junio de 1982. Un concierto que coincidió con la visita de Juan Pablo II a la Argentina y, casi, con el dramático final de la Guerra de Malvinas. En estos temas se puede apreciar -a pesar de su deficiente sonido- el clima de fiesta que se vivió durante esta actuación. Casi un desahogo ante la tristeza que sufría el país durante esas horas. Los temas elegidos para recordar aquella actuación son la brillante y renovada perfomance de "La casa de la mente" (de Crisálida), "Soy la Noche" (el histórico primer
    single del grupo), y la impresionante "Imágenes Tenues y Transparentes" (de Libre y Natural); ésta última pedida a gritos por el publico.
    Emiliano Acevedo.-